Contrario a la
tendencia en AL, México elevó gasto en armamento
Eroga 4 de cada 10 pesos de la
región; en 2016 destinó $7 mil 500 millones: Banco Mundial
De 2010 a la fecha repuntó
246.4%; más presupuesto militar que a ciencia, tecnología e innovación
Roberto González Amador
Periódico La Jornada
Domingo 15 de octubre de 2017, p. 21
Domingo 15 de octubre de 2017, p. 21
En una tendencia contraria a la de América Latina, México elevó el monto
de los recursos destinados a la compra de armamento en el extranjero y aumentó
el número de sus efectivos militares, reveló información del Banco Mundial.
El gasto militar del país, que
comprende toda la operación, salarios y armamento de las Fuerzas Armadas es, en
el caso de México, superior a los recursos públicos que el país destina para
ciencia, tecnología e innovación.
En 2016, México concretó compras de
armamento en el extranjero por 388 millones de dólares, cerca de 7 mil 500
millones de pesos, de acuerdo con el Banco Mundial. Esa cifra, en términos
reales –descontado el efecto de la inflación– superó en 246.4 por ciento a las
realizadas en 2010, según datos del organismo contenidos en los Indicadores
del desarrollo mundial, actualizados esta semana.
La información del Banco Mundial se
refiere exclusivamente a la importación de armas realizadas por el gobierno
mexicano para sus Fuerzas Armadas y no considera las compras ilegales realizadas
por grupos criminales en el mercado negro.
Al haber triplicado la importación de
armamento en el lapso de referencia, México marca una tendencia contraria a la
registrada en la región de América Latina y el Caribe, donde este tipo de
comercio tiende a disminuir, de acuerdo con la información ofrecida por el
organismo.
El conjunto de América Latina y el
Caribe importó armamento, en 2016, por un monto de 991 millones de dólares,
reportó el Banco Mundial. Esta cifra resultó menor en 38.6 por ciento, también
en términos reales, a la de 2010, añadió.
Así, en el último año, México –con sus
compras por 388 millones de dólares– fue responsable del gasto de cuatro de
cada 10 dólares que los gobiernos de la región destinaron a la importación de
armamento, de acuerdo con la información del organismo.
Brasil, una economía con mayor tamaño
que la mexicana, realizó en 2016 importaciones de armamento con valor de 125
millones de dólares, caída de 60.5 por ciento en comparación con las de 2010,
cuando sumaron 317 millones de dólares, de acuerdo con los datos del Banco
Mundial.
Argentina, la tercera economía de
América Latina por tamaño, importó el último año armamento por 19 millones de
dólares, 72 por ciento más que en 2010, cuando las compras alcanzaron 11
millones de dólares, según los datos del Banco.
México ha incrementado el tamaño de sus
Fuerzas Armadas de manera notoria en años recientes.
El personal de las Fuerzas Armadas
llegó el último año a 336 mil, lo que representa un incremento de 61.7 por
ciento en comparación con 2000, cuando fue de 207 mil 800 efectivos, de acuerdo
con los datos del organismo.
Equivale a 0.6% del PIB
La tendencia a elevar el personal y el gasto en armamento se ha
reflejado de manera natural en el presupuesto destinado a las Fuerzas Armadas.
El Banco Mundial reportó que en 2016 el
gasto militar –efectivos, personal operativo, instalaciones, armas,
instalaciones– fue equivalente a 0.6 por ciento del producto interno bruto
(PIB), unos 120 mil millones de pesos.
Esa proporción es menor que el promedio
para América Latina y el Caribe, región cuyo gasto militar fue equivalente el
año pasado a 1.3 por ciento de su PIB, de acuerdo con el Banco Mundial.
En el caso específico de México, el
gasto militar es, proporcionalmente al tamaño de la economía, mayor al
destinado a ciencia, tecnología e innovación.
El gasto público en ciencia y
tecnología en el periodo de 2013 a 2016 fue equivalente a 0.46 por ciento del
producto interno bruto, de acuerdo con datos del último Informe de gobierno del
presidente Enrique Peña Nieto.
La cantidad de recursos, respecto del
tamaño de la economía, empleada para el rubro de ciencia y tecnología fue menor
a la destinada a financiar el gasto militar y, a la vez, inferior a uno por
ciento del PIB enunciado en el artículo 25 de la Ley General de Educación, en
relación con el artículo 9 BIS de la Ley de Ciencia y Tecnología.
Existe una relación directa entre el
crecimiento de la actividad económica de un país con el desarrollo de la
ciencia y la tecnología, ya que los factores tradicionales (tierra, trabajo y
capital) incrementan su productividad ante la presencia de un mayor gasto en
I+D, de acuerdo con un reporte del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas,
que analiza el gasto destinado a este rubro en los años recientes.
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