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Revolucionario

lunes, 27 de septiembre de 2021

 

1821-2021

Normalmente los gobiernos mexicanos no hicieron en el pasado grandes conmemoraciones con motivo de la consumación de la Independencia, el 27 de septiembre de 1821; se centraron principalmente en la fecha de inicio de la misma, el 16 de septiembre, junto con el “Grito” a la 11 p.m. del día anterior.

Ahora, el gobierno de López Obrador quiere significar esta fecha con la intención de afirmar la vena nacionalista del gobierno, y especialmente para diferenciar los festejos de este 200 aniversario de la consumación de la Independencia, con los muy criticados y poco concurridos festejos del 200 aniversario del inicio de la gesta histórica, realizados en 2010 por el gobierno de Felipe Calderón, a quien el presidente López Obrador considera uno de sus principales enemigos políticos (junto con los ex presidentes Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox; y el empresario Claudio X. González).

El problema con un festejo como este es que dicha fecha histórica recuerda el triunfo de las clases dominantes dn ese momento en la Nueva España que, ante la aprobación de la Constitución liberal en la madre patria, deciden encabezar el proceso de Independencia -por la que los insurgentes criollos, mestizos e indígenas habían estado peleando por más de una década- con objeto de evitar la aplicación de varias medidas políticas y económicas que afectarían su situación de poder y privilegio.

Así, la Constitución aprobada por las Cortes en Madrid decretaba (por segunda vez) la expulsión de los jesuitas de la Nueva España, la eliminación del fuero eclesiástico, la supresión de las órdenes monacales, la reducción de los diezmos y la venta de los bienes del clero.[1]

“La segunda expulsión de los jesuitas acaba por exacerbar los ánimos. El alto clero empieza a conspirar para abolir en Nueva España la Constitución y separarse del gobierno metropolitano.”[2]

Por su parte, en el ejército había animadversión por el continuo nombramiento de oficiales españoles en altos cargos, sin tomar en cuenta a los españoles que ya llevaban años en la Nueva España, y menos aún a los criollos; por lo que ambos grupos comienzan a conspirar en contra de las autoridades virreinales y a ver la posibilidad de afianzar su posición de poder, expulsando a los españoles llegados de la metrópoli, a través de la proclamación de la Independencia.

Así que las ambiciones de mandos del ejército, más el deseo del alto clero novohispano de mantener sus fuentes de ingreso y privilegios, los llevan a buscar a la persona que pueda encabezar un movimiento separatista de la metrópoli, y lo encuentran en Agustín de Iturbide, quien con gran tino, se da cuenta de que para terminar con la permanente oposición de los mexicanos a las autoridades establecidas, tenía que incorporarlos de alguna forma a la nueva realidad; y de ahí viene la propuesta de reconciliación a Vicente Guerrero que encabezaba el principal foco de insurrección en el sur del país, para terminar las hostilidades y consumar definitivamente la separación de México respecto de España.

Así se constituye el Ejército Trigarante, que defendía a la Religión Católica (en realidad, los fueros y privilegios de ésta); la Independencia (sacudirse el dominio de la metrópoli); y, la Unión (dar por terminada la guerra entre insurgentes y el ejército). Estos propósitos, más el de ofrecer la corona a Fernando VII o alguno de sus herederos, eran los principios establecidos en el Plan de Iguala.

De ahí que resulte paradójico que un gobierno que se precia de luchar contra las inequidades y el abuso de poder de grupos minoritarios, como el de López Obrador, esté llevando a cabo grandes festejos para recordar cómo los grupos dominantes de aquél momento, decidieron que la Independencia era la mejor forma de mantener su poder y privilegios en el lejano año de 1821.



[1] Villoro, Luis; La revolución de Independencia; Fondo de Cultura Económica; México, 2019; pp. 186-190

[2] Ibidem. P. 187

domingo, 26 de septiembre de 2021

 

Israel: la constante de Alemania en política exterior

El Holocausto define la relación entre Alemania e Israel hasta el día de hoy. Angela Merkel fortaleció ese vínculo, pero también apoyó a los palestinos. ¿Qué nos depara el nuevo gobierno federal?

https://www.dw.com/es/israel-la-constante-de-alemania-en-pol%C3%ADtica-exterior/a-59308016

La canciller Angela Merkel tuvo que cancelar su último viaje a Israel con poca antelación debido a los hechos desatados en Afganistán a finales de agosto. En junio, el nuevo primer ministro de Israel, Naftali Bennett, invitó a Merkel poco después de formar un nuevo gobierno de coalición que puso fin al largo mandato de Benjamin Netanyahu.

Uno de los temas urgentes de la agenda habría sido Irán y su programa nuclear, lo que también será tema de preocupación para el nuevo gobierno alemán. Las conversaciones sobre una nueva versión del acuerdo nuclear, el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC), están actualmente estancadas. Pocos días antes de la reunión planeada entre Bennett y Merkel, el primer ministro israelí visitó por primera vez al presidente estadounidense, Joe Biden, en la Casa Blanca.

Bennett defendió un enfoque más abierto para coordinar el tema con Estados Unidos y otros aliados, en contraste con su predecesor Netanyahu, quien era considerado un aliado leal del expresidente estadounidense Donald Trump. Durante la administración del republicano, Estados Unidos abandonó el PAIC en mayo de 2018.

 El conflicto palestino-israelí no es siempre la prioridad

Los observadores creen que Bennett, un hombre de línea dura que se opone al establecimiento de un Estado palestino, no hará ningún gesto político significativo hacia los palestinos en este momento. La coalición gobernante israelí de partidos de derecha, izquierda y centro, así como un partido árabe, difícilmente podrían encontrar un compromiso sobre el establecimiento de un Estado palestino.

En los últimos años, el conflicto palestino-israelí no siempre ha estado de primero en la agenda en las relaciones bilaterales y solo lo fue más recientemente durante el conflicto militar entre el grupo islamista Hamás e Israel en la Franja de Gaza.

 En Ramala, sin embargo, el primer ministro palestino Mohammad Shtayeh describe las relaciones germano-palestinas como "sólidas" y ve a Merkel como un "notable modelo a seguir". La canciller "ha pedido repetidamente a Israel que deje de construir asentamientos en territorio palestino", dice Shtayeh.

Por otro lado, el dirigente espera que Alemania pueda involucrarse aún más, ya que es uno de los mayores países donantes de los palestinos y un Estado miembro influyente de la UE. "Creo que cuando se trata del conflicto palestino-israelí, sería muy importante para Europa darle más peso económico a su acción política", indicó Shtayeh en entrevista con DW.

Pero los años de Merkel también son vistos críticamente por algunos palestinos e israelíes, especialmente desde la izquierda. Alemania podría expresarse con más firmeza sobre las violaciones a los derechos humanos en los territorios ocupados. Y a pesar de las continuas críticas de Alemania sobre la construcción de asentamientos israelíes en la ocupada Cisjordania, se descartan nuevas medidas.

Relaciones germano-israelíes profundizadas con Merkel

Merkel ha visitado Israel seis veces durante su mandato y 12 de los 16 años que ha estado en el poder tuvo que lidiar con Netanyahu como primer ministro, quien ahora se ha convertido en líder de la oposición. En sus primeros años en el cargo, Ehud Olmert, primer ministro de Israel entre 2006 y 2009, fue su contraparte política. En una entrevista con DW en Tel Aviv, Olmert recuerda las relaciones germano-israelíes durante este período: "Hay muchas dimensiones históricas de estas relaciones que obviamente definen el compromiso mutuo de los dos países. En Alemania hay una sensibilidad particular hacia Israel. Y creo que Angela Merkel representa esta sensibilidad moral más que cualquier otro líder", manifestó Olmert.

"Para mí fue un gran placer trabajar con ella. Estuvimos de acuerdo en la mayoría de las cuestiones, e incluso si no era el caso en temas individuales, creamos un marco para discutir esto sin hacer mucho ruido público al respecto", recordó.

Las relaciones germano-israelíes están definidas por el Holocausto, en el que seis millones de judíos fueron asesinados sistemáticamente durante el régimen nazi. Desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas en mayo de 1965, los vínculos han crecido de manera constante y se han estrechado. Con Olmert y Merkel, los lazos se profundizaron e institucionalizaron aún más en 2008 a través de consultas gubernamentales anuales en las que los gabinetes israelí y alemán se reúnen en Jerusalén o Berlín.

Discurso importante en el Parlamento israelí

En el mismo año, Israel también celebró el 60 aniversario de su fundación y Merkel fue la primera canciller alemana en ser invitada a dirigirse al Knéset, el Parlamento israelí. Merkel declaró que era una responsabilidad histórica de cada gobierno alemán, la "razón de estado", asumir la responsabilidad de la seguridad de Israel.

"Creo que nadie más podría haberlo dicho mejor que Angela Merkel", dice Olmert, que estaba en el Knéset en ese momento.

Aunque ese discurso todavía se cita a menudo en Alemania hoy en día y se considera que ha dado forma a las relaciones entre Alemania e Israel, algunos historiadores evalúan la influencia en Israel con un poco más de cautela. "Con referencia al Holocausto, la sociedad israelí ha pasado por muchas fases y para muchos era natural que un político alemán dijera algo así", explica Ofer Ashkenazi, director del Centro Richard Koebner Minerva para la Historia Alemana, de la Universidad Hebrea, en Jerusalén.

 La imagen de Merkel en Israel

Los tres candidatos que ahora quieren suceder a Merkel son poco conocidos en Israel. También carecen de la reputación internacional que Merkel se ha forjado a lo largo de los años.

"El 80 por ciento del 'centro' político tenía razones para que les agradara" la canciller, explica Ashkenazi. Pero la opinión sobre la canciller alemana ha cambiado a lo largo de los años. Por ejemplo, hubo críticas a la política de refugiados de Merkel en 2015, especialmente en el lado de la derecha. Otros, como los israelíes sionistas de izquierda, ven en ella "un modelo de personalidad política a seguir que puede ser decisivo pero también compasivo, que representa valores", sostiene Ashkenazi. No obstante, se trata "más de sus declaraciones, no tanto de sus políticas, que muchos aquí no necesariamente han seguido (en detalle)".

Asimismo, Olmert estima que Israel ha tenido buenas relaciones con todos los cancilleres y presidentes alemanes anteriores. "Con Merkel había esta dimensión adicional. A la gente le caía bien y sentía empatía con ella", dice Olmert. "Había algo en su actitud, la forma en que se dirigió a Israel y cómo abordó los problemas con los que lidia. Y su personalidad, integridad, compasión, determinación y estilo de liderazgo son de gran importancia". (rr/dzc)

sábado, 25 de septiembre de 2021

 

Revelan nombres de implicados con García Luna en lavado de dinero

Gustavo Castillo García 

https://www.jornada.com.mx/notas/2021/09/25/politica/revelan-nombres-de-implicados-con-garcia-luna-en-lavado-de-dinero/

Ciudad de México. La demanda interpuesta por México ante Estados Unidos para recuperar al menos 250 millones de dólares que presuntamente fueron “robados” del erario mexicano por parte de Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Felipe Calderón, incluye al ex subsecretario José Francisco Niembro González, y los principales socios del ex funcionario identificados como Mauricio Samuel Weinberg, Jonathan Alexis Weimberg Pinto, así como a las esposas de todos ellos, por participar en una organización delictiva dedicada al lavado de activos y que operó en naciones como Barbados, Panamá y el territorio estadunidense.

En el documento del cual posee copia La Jornada, y con el cual la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) solicia al gobierno estadunidense su intervención refiere: “una vez que los fondos robados, convertidos ilegalmente o tomados ilegalmente de México (por García Luna) y que estuvieron en Estados Unidos, con el fin de ocultar y asegurar aún más los fondos robados y evitar y obstaculizar las acciones correctivas y recuperativas de las autoridades mexicanas, los demandados, crearon y mantuvieron una empresa que consistía en una red de coconspiradores y múltiples entidades ubicadas en Florida y en otros lugares”.

Añade que “utilizaron esas entidades y los fondos robados, ilegalmente convertidos o tomados ilegalmente del gobierno de México que habían sido transferidos y recibidos en los Estados Unidos para: adquirir una participación en al menos 30 entidades (empresas) y en al menos treinta propiedades inmobiliarias”.

Los demandados son Genaro García Luna, Linda Cristina Pereyra de García (esposa); los socios Mauricio Samuel Weinberg López, Jonathan Alexis Weinberg Pinto, Sylvia Donna Pinto de Weinberg (esposa), Natan Wancier Taub, José Francisco Niembro Gónzález, Martha Virginia Nieto Guerrero de Niembro (esposa)

También las empresas Nunvav, Nunvav Technologies, Gult Holding Enterprises, Glac Security, Technology, Risk Management, Reynolds LLC, Century LLC, Sigb LLC, Penn II, LLC, Assets Financing Services LLC, ASW Holdings LLC, Awoffice Inc, AWP Village Bay II LLC, Bellini Wi 1501 Corp, Mejores Amigos Midtown LLC, Mejores Amigos desde 1880 LLC, Delta Integrator LLC, GL & Associates Consulting.

Asimismo, ICON Brickell 3802 LLC, Jade Ocean 3203 II, Jade Ocean 3603 LLC, Jagra LLC, Solo best Propierties Corp, peninsula Cas II LLC, Peninsula Mas II LLC, Peninsula SMS LLC, Peninsula SNDS LLC, Peninsula SSW II LLC, Peninsula Stecar II LLC, Peninsula SW II LLC.

Además, las compañías Operador de Restaurantes y bebidas Los Cedros, Oggi Caffe, Ruby Dynasty Trust, Fideicomiso SDSW DYNASTY, Sunshine Dynasty Trust, VFST LLC y W Met Group LLC y Wancier 2017 Family Trust.

Las autoridades nacionales buscan “recuperar al menos 250 millones de dólares robados al gobierno de México por su ex secretario de Seguridad Pública [Ministro de Seguridad Pública] Genaro García Luna y sus cómplices que ocultaron los fondos robados al gobierno de México y el producto del mismo y obstaculizó su recuperación al lavar el producto mediante la transferencia de los fondos robados fuera de México a cuentas bancarias en Barbados, Estados Unidos y otros lugares. García Luna y sus cómplices cometieron estos actos, al menos en parte, mientras se encontraban en el condado de Miami-Dade, Florida.

“Como se describe en este documento, García Luna y sus cómplices utilizaron estos fondos robados para adquirir, controlar y/o mantener una empresa grande y sofisticada de lavado de dinero, principalmente a través de la compra y mantenimiento de bienes muebles e inmuebles ubicados en Florida y en otros lugares. Cantidades significativas de los bienes inmuebles adquiridos en el plan de lavado de dinero se encuentran en el condado de Miami-Dade, Florida”, detalla la demanda.

García Luna fue acusado formalmente el 4 de diciembre de 2019 por delincuencia organizada, lavado de dinerto y narcotráfico y se encuentra bajo custodia federal de los Estados Unidos a la espera del resultado de un proceso penal no relacionado en el Distrito Este de Nueva York.

“El demandado Mauricio Samuel Weinberg López es un socio comercial y coconspirador del demandado García Luna y es residente del condado de Miami-Dade, Florida.

“El demandado Jonathan Alexis Weinberg Pinto es hijo del demandado Weinberg López, es socio comercial y coconspirador del demandado García Luna, y es residente del condado de Miami-Dade, Florida.

“Sylvia Donna Pinto de Weinberg es la esposa del demandado Weinberg López, es socia comercial y coconspirador del demandado García Luna, y es residente del Condado de Miami-Dade, Florida”.

Natan Wancier Taub “es socio comercial y coconspirador”, en ese contexto se menciona que José Francisco Niembro González “es un ex funcionario gubernamental de alto rango en la Secretaría de Seguridad Pública [Ministerio de Seguridad Pública], es socio comercial y coconspirador de los demandados García Luna Weinberg López y Weinberg Pinto, y es residente del condado de Miami-Dade, Florida”.

Respecto a las empresas Nunvav y Nunvav Tecchnologies Inc, se menciona como “una corporación panameña con domicilio social nominal en Panamá, propiedad de Weinberg López, Weinberg Pinto, Wancier Taub y otros, “y sirvió como conducto principal de los fondos sacado ilegalmente de México.

“En todo momento relevante, los demandados y otros coconspiradores del vondado de Miami-Dade, Florida, controlaron y dirigieron al demandado Nunvav. Además, Nunvav repetidamente realizó transferencias de fondos que sabía que fueron robados a México al estado de Florida”.

jueves, 23 de septiembre de 2021

 

LÓPEZ OBRADOR, ESTADOS UNIDOS Y CHINA

A raíz de la intervención por videoconferencia, por unos cuantos minutos del presidente de China, Xi Jinping, durante la reunión de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el pasado 18 de septiembre en la ciudad de México, los subordinados del establecimiento político de Estados Unidos, han lanzado toda una campaña de satanización del gobierno de Andrés Manuel López Obrador[1], acusándolo de haber optado por China, en la “competencia estratégica” global que existe entre ambas superpotencias.

Es una acusación totalmente maniquea, que intenta cerrar por completo cualquier intento, por modesto y mal ejecutado que sea, del gobierno de López Obrador, por establecer algunos vínculos un poco más estrechos con una potencia indiscutible, que bien podría aportar mucho al desarrollo del país.

Pero en Washington están obsesionados con su “nueva guerra fría” (por más que lo niegue hipócritamente Joe Biden) con China y Rusia, y no van a tolerar que países vasallos a Washington, como México, tenga una relación, ya no digamos estrecha, sino siquiera normal, con el gobierno de Beijing.

El gobierno de Estados Unidos ya exigió al mexicano, en la reunión del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) entre ambos países, que le cierre la puerta a las tecnológicas chinas, a lo que el dócil gobierno mexicano, en vez de rechazar este tipo de presiones, contestó que lo va a “analizar”.

La realidad es que el débil y desubicado gobierno mexicano, después de que, junto con los gobiernos neoliberales en los últimos 25 años, cedió prácticamente toda su soberanía ante los Estados Unidos mediante los tratados comerciales (TLCAN y ahora T-MEC), los mecanismos de cooperación en materia de seguridad (Iniciativa Mérida); ahora en la administración de López Obrador, la política migratoria (“Remain in Mexico” y el muro humano contra la migración en la frontera sur); así como la laboral (inspectores laborales estadounidenses en nuestro país, sin reciprocidad para México); intenta desesperadamente convencerse y convencer a sus huestes de “izquierda” en México, así como a los gobiernos progresistas de América Latina, que aún tiene algo de autonomía en materia de política exterior y que no es un lacayo de Estados Unidos.

La realidad es que estos patéticos intentos del gobierno de López Obrador por “demostrar” que México sí es independiente y soberano, no cambian en nada su absoluta dependencia respecto a Washington en materia económica, militar, tecnológica y política.

Por ello, parece exagerada toda la parafernalia que los “minions” de Washington en México, están armando en contra del gobierno de López Obrador, como si se hubiera lanzado a los brazos de Beijing; cuando en realidad, lo que ha estado implorando el presidente mexicano en los últimos meses es crear un espacio económico único en toda América al estilo ALCA que propuso en su momento Clinton, reiteró Bush y que fue fulminantemente rechazado por la Venezuela chavista y la Argentina kirchnerista; y por cierto que ningún país latinoamericano ha retomado, y tampoco el gobierno de Biden.

Así que, eso de que López Obrador ya se fue con los chinos, es puro cuento. El gobierno mexicano lo que quiere es atarse todavía más a Estados Unidos, y en todo caso está usando la defensa de Cuba y un tímido acercamiento con China, como mensajes a Washington de que nuestro país desea subordinarse todavía más a los estadounidenses, con una unión prácticamente total entre ambos países, lo que por supuesto la muy amplia población racista de ese país rechazaría por completo.

martes, 21 de septiembre de 2021

 

BIDEN BLA-BLA-BLA

En su discurso de hoy ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quiso presentarse como el líder mundial que unificará al planeta tras grandes causas como el desarrollo y distribución de las vacunas contra la pandemia del COVID-19; el desarrollo de políticas globales para detener el cambio climático y de nuevas tecnologías que sirvan a todo el mundo; la defensa de la democracia y los derechos humanos; y la condena a los regímenes autoritarios y totalitarios en el mundo.

La realidad es que el gobierno de Estados Unidos sí quiere seguir siendo el “líder mundial”, pero no precisamente para resolver los grandes problemas mundiales, sino para mantener su hegemonía, su dominio político, militar, económico y tecnológico sobre el resto de los países; y especialmente, sobre los dos contendientes globales que no están dispuestos a ser vasallos de la “anglósfera”; es decir, China y Rusia.

Biden señaló que no desea una nueva “guerra fría”, sin mencionar directamente la que ya existe desde hace por lo menos una década, cuando el anterior jefe de Biden, el entonces presidente Barack Obama, definió como la prioridad de la política exterior de Estados Unidos a la región Asia-Pacífico, pues China se convertía rápidamente en competidor de la potencia hegemónica, en los ámbitos económico, tecnológico y de manera creciente, en el militar.

Desde entonces, los gobiernos de Obama, Trump y el de Biden, no han dejado de insistir en que China y Rusia quieren cambiar el sistema internacional basado en las reglas establecidas después de la Segunda Guerra Mundial; pero especialmente, las impuestas después de la desaparición de la URSS en 1991. Por lo tanto, es un “orden internacional” con reglas establecidas por Estados Unidos, y en menor medida por Europa Occidental, al que Washington, Londres; Bruselas (sede de la Unión Europea) y Paris, desean que el resto del planeta se subordine.

Pero da la casualidad de que desde el inicio del S.XXI, tanto Rusia como China han venido desarrollando su potencial económico, militar, tecnológico y su presencia político-diplomática, tanto en sus zonas adyacentes (Centro de Asia, Europa del Este, Asia-Pacífico), como en otros continentes (especialmente Africa, y en el caso de China, Sudamérica), lo que ha sacado de quicio a las élites occidentales que esperaron mantener como fuente de materias primas baratas a la devastada Rusia, después del saqueo llevado a cabo por los oligarcas judío-rusos aliados de Occidente y las empresas trasnacionales estadounidenses y europeas; y a China, como una gran fábrica dominada por las grandes corporaciones occidentales, destinada a producir insumos y manifacturas baratas para las cadenas de producción que terminan en Norteamérica, Europa y  Japón.

Por ello, desde hace una década las políticas exterior, económica, tecnológica y militar de Occidente han estado dirigidas a detener, obstaculizar y hacer fracasar los intentos de desarrollo chinos (como la Belt and Road Initiative, la Organización de Cooperación de Shanghai o el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura) y rusos (Espacio Económico Euroasiático), a través de sanciones, boicots y permanentes acusaciones en contra de chinos y rusos, en todos los foros y organizaciones multilaterales; así como en los amaestrados medios de comunicación occidentales.

Así que el discurso de Biden llevaba la real intención de presentarse, como de costumbre, como los buenos “cowboys” que vienen a salvar al planeta de los “malvados” (léase chinos, rusos, iraníes, cubanos, venezolanos, coreanos del norte, etc.), que no practican una economía libre, sino que obligan a los países a asociarse con ellos con “malas prácticas”; son violadores de los derechos humanos; no son democracias, sino unas dictaduras que van en contra de todos los principios loables que los maravillosos países occidentales han dado al mundo a lo largo de su historia; y en resumidas cuentas, son países que resultan ser una amenaza para los pobres y subdesarrollados del mundo entero, que no tienen otra salida más que unirse a Occidente en esta batalla universal del bien contra el mal.

Pero Biden no quiere que el mundo se “divida en bloques”, faltaba más, lo que quiere es que el mundo se una bajo el prístino liderazgo estadounidense que, según él, por primera vez en 20 años no “está en guerra”; pero da la casualidad de que su presupuesto para las fuerzas armadas es por casi 800 mil millones de dólares para el siguiente año y mantiene 800 bases militares[1] y tropas en decenas de países en el mundo.

Biden hizo una encendida defensa de la democracia y fustigó a los países que mantienen a sus pueblos sojuzgados; pero claro, esto nada tiene que ver son sus aliados Israel, considerado internacionalmente como un Estado apartheid; o Arabia Saudita en donde nunca se llevan a cabo elecciones y las minorías políticas y religiosas son continuamente reprimidas; o Egipto, en donde de facto funciona un gobierno militar que no permite la libertad de expresión, reunión o manifestación, etc. etc.

Esas son minucias, lo que realmente importa es lo que hagan China, Rusia, Irán, Cuba, Venezuela, etc. Esos sí que son violadores de los derechos humanos, a ellos sí hay que castigarlos, condenarlos, quemarlos en leña verde (no perdón, eso ya sería una violación a los derechos humanos).

Nada de comentar el trato inhumano a los migrantes centroamericanos, haitianos, africanos, mexicanos, por parte de las autoridades estadounidenses en la frontera México-Estados Unidos; o para el caso, el de las autoridades mexicanas a los migrantes en su frontera sur (no que va, si México es un buen vasallo); eso no tiene que ver con los derechos humanos, y en todo caso, sucede dentro de “países democráticos”, por lo que casi, casi, no cuentan como violaciones a los derechos humanos.

Y eso de matar “por error” a toda una familia afgana con misiles, pues bueno, qué democracia que no se respete no comete este tipo de errores. Total, con una disculpa se arregla todo.

Por supuesto, sólo Estados Unidos puede desarrollar tecnología de avanzada en favor de la humanidad; los demás lo hacen con fines aviesos y seguramente para espiar; algo que ni la NSA, la CIA, el FBI o Facebook se atreverían a hacer.

Mayor maniqueísmo es imposible; Estados Unidos es pura bondad y si se equivoca es porque errare humanum est; además recordemos que son “excepcionales”, “indispensables”, “the shining light on the hill”, así que no importa todas las barbaridades que le han ocasionado a la humanidad y que le seguirán ocasionando, siguen siendo menos malos que los demás; aunque eso no esté probado a lo largo de la historia. Simplemente, hay que creerlo porque seguramente Dios está de parte de los Estados Unidos. Amén.

lunes, 20 de septiembre de 2021

 

Biden doubles down on China confrontation with AUKUS nuke sub deal

The move will only reinforce Beijing’s siege mentality and increase regional tensions.

SEPTEMBER 18, 2021


Ethan Paul

https://responsiblestatecraft.org/2021/09/18/biden-doubles-down-on-china-confrontation-with-australia-nuke-subs-deal/

Leaders from the United States, United Kingdom, and Australia jointly announced on Wednesday the launch of a new strategic partnership — AUKUS — that is widely seen as aimed at China. The partnership is the clearest signal yet that, following the withdrawal from Afghanistan, the Biden administration is reorienting U.S. foreign policy around competition with China and doubling down on a confrontational approach that will likely continue through the remainder of Biden’s presidency.

AUKUS comes with a broad mandate, including strengthening trilateral cooperation in key domains such as cybersecurity, artificial intelligence, quantum technologies, and missile development, and fostering “deeper integration of security- and defense-related science, technology, industrial bases, and supply chains,” in the words of Secretary of State Antony Blinken.

But its first order of business will be to help Australia develop a fleet of eight nuclear-powered, conventionally-armed submarines after an interim consultatory period lasting 18 months. Although many have expressed concern that the move may weaken the global nuclear nonproliferation regime, it also has significant implications for the balance of power and a brewing arms race in the Asia-Pacific.

This type of submarine does not have nuclear launch capabilities but rather is powered by a nuclear reactor that makes them “faster, more capable, harder to detect and potentially much more lethal than conventionally-powered submarines,” according to the Washington Post. They will enable Australia to more actively participate in missions further from its shores, particularly in the South China Sea and near Taiwan.

However, the U.S. Navy already has an overwhelming advantage in this domain, counting more than 50 nuclear-powered submarines (SSNs) among its fleet; all three of its most powerful Seawolf-class of SSNs were deployed to the Asia-Pacific over the summer. China, by contrast, has a large diesel-electric fleet, but only six that are nuclear-powered, with others expected to come over the next decade according to the U.S. Department of Defense.

The move to bolster Australia’s capabilities is thus designed to ensure that the regional balance of power continues to remain imbalanced, tilted heavily in AUKUS’s favor. For the last three decades, China’s defense policy has been animated around the need to offset the advantages of the United States and its allies in order to counter a possible military intervention in the event of a crisis. The formation of AUKUS and the deployment of additional SSNs will only reinforce China’s sense of insecurity, pushing it to double down on efforts to secure a degree of strategic breathing room in its own backyard.

“Nothing is more provocative to China than nuke stuff and submarine stuff,” Oriana Skylar Mastro, a fellow at Stanford University’s Freeman Spogli Institute for International Studies and the American Enterprise Institute, told the New York Times. “China’s so weak in anti-submarine warfare in comparison to other capabilities.”

Hugh White, a former Australian defense official and longstanding skeptic of where U.S.-China competition is taking the region, also told the New York Times that “the Australian decision to go this way is not just a decision to go for a nuclear-powered submarine. It’s a decision to deepen and consolidate our strategic alignment with the United States against China.”

“This just further deepens the sense that we do have a new Cold War in Asia,” White continued, “and that Australia is betting that in that new Cold War, the U.S. is going to emerge victoriously.”

Asked about AUKUS, Chinese foreign ministry spokesperson Zhao Lijian called it an “extremely irresponsible” move that “has seriously undermined regional peace and stability.” Regional security mechanisms “should not target any third party or undermine its interests,” Zhao continued. “Seeking [a] closed and exclusive clique runs counter to the trend of the times and the aspirations of countries in the region,” and those sticking to this “outdated Cold War zero-sum mentality… will only end up shooting themselves in the foot.” Indonesia, which has territorial disputes with China in the South China Sea, also expressed its deep concern “over the continuing arms race and power projection in the region.”

However, the move must also be understood in its broader political context, particularly the critical but overlooked changes that have taken place in the U.S.-China relationship over the prior two months, as well as the last week. Ever since Deputy Secretary of State Wendy Sherman visited China in July for face-to-face meetings with her counterparts, the first such meetings held since a contentious showdown in Alaska back in March, the bilateral relationship has been in a sort of limbo.

The ice appeared to break last Thursday, when Biden reached out to Chinese President Xi Jinping for a 90-minute phone call, the first time the two had spoken in seven months. Although both agreed on the need to avoid conflict and continue to engage in dialogue, any spirit of bonhomie was quickly spoiled by a series of announcements the Biden administration made shortly after the call.

Less than 24 hours after Biden and Xi spoke, reports quoting administration officials said that Washington was holding talks with top Taiwanese officials later that day, and was also considering changing the name of Taiwan’s representative office, a very sensitive issue for Beijing that previously landed Lithuania in hot water. News also broke that the administration was considering launching a new Section 301 investigation that could result in new tariffs, and that the White House would be hosting an in-person summit of the Quad next week.

This is the backdrop upon which AUKUS must be understood: it is another clear signal, possibly the strongest yet, that the Biden administration was not satisfied with the call with Xi, and is looking to build up additional sources of leverage and pressure to set the future direction of the relationship on Washington’s terms. This aligns with claims made by top officials since the beginning of Biden’s presidency that Washington will only engage Beijing from a “position of strength.”

But ultimately, the administration’s strategy is not credible. Its sole animating goal appears to be using this “position of strength” to force Beijing to back down and buckle on issues that it has long said are red lines and central to its foreign policy. Beijing will naturally respond by turning up the heat in its own right in order to signal to resolve; the administration, as well as the vast majority of Washington’s foreign policy elite, have chosen to be willfully blind to these escalatory dynamics, believing that things will simply work out in America’s favor.

However, as the revelations about Joint Chiefs chair, General Milley’s two calls to Chinese military officials in the waning months of the Trump administration make clear, rising tensions run the constant risk of sparking misunderstandings that might suddenly push the two countries to the brink of conflict at any moment. Biden may be more stable and measured than his predecessor, but he is setting the relationship on a course that no one can truly control. The longer that this pattern is allowed to set in, the more likely it is to define the relationship for decades to come; continuing to escalate without offering a credible off-ramp or exit plan is little more than gambling with the lives of hundreds of millions across Asia and beyond, with bad odds of success to boot.

viernes, 17 de septiembre de 2021

 POLÍTICA EXTERIOR CON PIES DE BARRO

Este 16 de septiembre el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) pronunció uno de los discursos más agresivos y hasta groseros contra Estados Unidos, en lo que va de su administración[1].

El objetivo fue atacar al gobierno de Estados Unidos por el mantenimiento del bloqueo económico a Cuba; su intención de provocar con ello un “cambio de régimen”, y señalar los graves daños que todo ello ha ocasionado al pueblo cubano.

El discurso de AMLO no pareció uno dedicado a la independencia de México, sino a la de Cuba.

Y además lo hizo frente al nuevo embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien un par de días antes acababa de presentar sus cartas credenciales al presidente.

Ahora se va a realizar en nuestro país la reunión de presidentes de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), de la que nuestro país es el presidente pro tempore (hasta fin de año), y que AMLO está tratando de impulsar como substituta de la OEA, a la que considera un instrumento al servicio de Estados Unidos (lo que así es, efectivamente).

El problema con esta iniciativa presidencial es que tiene “pies de barro”.

Primero, no todos los países del área latinoamericana y del Caribe apoyan esta iniciativa, que ven no sólo como un proyecto de los gobiernos “izquierdistas” de la región (México, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Perú y Bolivia; en menor medida, Argentina); sino también, como una muy mal disfrazada estrategia mexicana para colocarse como el interlocutor privilegiado de la región con Estados Unidos y Canadá.

Así, gobiernos de derecha como los de Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay y Uruguay no parecen muy dispuestos a seguirle el juego a México, y lo más probable es que no se sumen a la propuesta de vaciar a la OEA y sustituirla con la CELAC.

Ya presidentes con vena populista como la de AMLO, tales como Luis Echeverría Alvarez con su Carta de los Derechos y Deberes Económicos de los Estados; y José López Portillo, con su Plan Mundial de Energía y su Diálogo Norte-Sur, fracasaron intentando colocar a México como un supuesto líder internacional a través de dichos proyectos; que finalmente se vinieron al suelo, dado que México era, es y seguirá siendo, un vasallo de Estados Unidos, que cada vez más se ata a su economía, política, sociedad y ahora también a sus disputas hegemónicas (contra China y Rusia), por lo que la supuesta independencia y autonomía de la política exterior mexicana es una falacia, que depende de la buena voluntad de Washington.

De ahí que esta fuga hacia adelante de AMLO, en materia internacional, es una más de esas fanfarronadas mexicanas que pretenden ser “candil de la calle y oscuridad de la casa”, para cubrir lo que sí es real, que México ha sucumbido por completo ante la hegemonía de Estados Unidos con el T-MEC, con la supervisión de sus políticas económica, de seguridad, migratoria y laboral por parte de la superpotencia; y que nuestro gobierno ha aceptado la tutela estadounidense, por lo que en los hechos, ya es un protectorado de Washington.

Las balandronadas contra Estados Unidos, la apasionada defensa de Cuba, los ataques a la OEA y su “sustitución” con la CELAC, son las patadas de ahogado de un país que ya ha cedido lo fundamental de su soberanía al coloso del Norte, y éste benignamente le deja pretender que aún es un país soberano, cuando en realidad este gobierno y los anteriores del periodo neoliberal, rindieron por completo dicha soberanía a las apetencias, exigencias y necesidades de los Estados Unidos.