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Zapata

miércoles, 25 de agosto de 2021

 LA PATÉTICA DEBILIDAD DE MÉXICO FRENTE A ESTADOS UNIDOS

La resolución de la Suprema Corte de Estados Unidos ordenando al gobierno de Joe Biden que reestablezca el programa “remain in Mexico” (“quédate en México”), instaurado durante la administración Trump, mediante el cual los solicitantes de asilo que entren por la frontera sur, deben “permanecer en México” hasta que las cortes estadounidenses resuelvan su situación, es una prueba más de que el vasallo gobierno mexicano no tiene ni voz, ni voto cuando se trata de asuntos de seguridad, migración, comercio, finanzas, asuntos laborales, medio ambiente, o lo que se le pegue la gana al vecino del Norte.

Simplemente y de manera unilateral, Estados Unidos decide que México reciba a miles de solicitantes de asilo, les parezca o no al gobierno y al desinformado pueblo mexicano.

¿Qué contestó un funcionario menor, que ahora se encarga de la principal relación de nuestro país con el exterior? Que se iba a intercambiar información con el gobierno de Estados Unidos sobre la materia. Es decir qué por lo pronto, México no rechazó firme e inequívocamente esta flagrante intromisión en la soberanía del país, con el sobado y poco creíble argumento de que por una cuestión “humanitaria”, nuestro país tendrá que cargar con el costo de sostener, vigilar y atender a miles de indocumentados de todo el mundo que se han tragado hasta la saciedad el mito del “sueño americano”. Todo ello, sin recibir nada a cambio[1] (Turquía sí le cobra en miles de millones de euros a la Unión Europea, el mantener en su territorio a 3.5 millones de refugiados sirios).

En las grandes cadenas de televisión de Estados Unidos y en sus diarios dan la noticia, sin molestarse en preguntar o preguntarle al gobierno mexicano qué piensa de dicha resolución de la Suprema Corte, pues dan por sentado que el vasallo gobierno mexicano no dirá ni pío; y aceptará, como lo hizo durante el gobierno de Trump, a los miles de solicitantes de asilo, que pueden pasar años en nuestro país, antes de que siquiera reciban una notificación de las autoridades estadounidenses sobre sus solicitudes. Patético.

Y ahora para colmo, el muy solícito canciller Ebrard, ya comenzó a recibir refugiados afganos, como parte de las obligaciones que protectorados como el mexicano, tienen que cumplir ante el imperio estadounidense, que después de devastar países en Medio Oriente, en sus eternas guerras propiciadas por los comerciantes de la muerte del complejo militar-industrial-de seguridad y del lobby pro Israel, ahora exigen a sus “aliados” y vasallos que les ayuden a limpiar su tiradero; y por supuesto, el precandidato Ebrard, que desea el apoyo del establecimiento político de Washington para llegar a la presidencia en 2024, ya ofreció casa, empleo, salud, educación y quién sabe cuántas cosas más para los afganos que se quieran apuntar a venir al paraíso de la inseguridad, la violencia, la corrupción, el narcotráfico, la impunidad y la pobreza que lleva por nombre Protectorado Mexicano de los Estados Unidos de América.



[1] Además de todos los indocumentados que son expulsados inmediatamente para prevenir contagios de Covid-19 (Norma 42).

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