Iconos

Iconos
Zapata

jueves, 12 de mayo de 2022

 ¿MÉXICO COMO LÍDER LATINOAMERICANO?

Parece que el presidente López Obrador, con su negativa a asistir a la Cumbre de las Américas en Los Angeles (6 al 10 de junio), pretende situarse como el líder de Latinoamérica, condicionando el éxito de dicha “cumbre”, a que Washington invite a los tres países que considera torpedean su hegemonía continental: Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Si bien existe ya una estrategia “latinoamericanista” de la administración de López Obrador (AMLO), mediante la cual se pretende debilitar el papel de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y elevar el de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), con objeto de que Estados Unidos no se arrogue el derecho de dictar unilateralmente políticas contrarias a los intereses de los países del área; también existen otras razones por las cuales López Obrador está saboteando la Cumbre de las Américas. Y esas razones tienen que ver con las relaciones bilaterales México-Estados Unidos y con la política interna de nuestro país.

Así, el presidente mexicano había llegado a un entendimiento con el anterior presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mediante el cual México haría el trabajo sucio en materia migratoria, aceptaría la supervisión estadounidense en materia de seguridad y no cuestionaría las líneas generales de la política exterior de Washington, a cambio de que el gobierno de Estados Unidos permitiera “manos libres” a López Obrador en todos los temas de política interna; y especialmente, a cambio de que Estados Unidos no apoyara a los adversarios de AMLO (medios de comunicación, grandes empresarios, partidos de oposición).

Como Trump cumplió su parte del trato, AMLO lo consideró como un aliado suyo y dejó pasar innumerables políticas y decisiones graves del presidente estadounidense que afectaron los intereses del país. Pero en tanto no afectaban el proyecto personal de AMLO, no hubo problema con esas decisiones y acciones de Trump.

Todo cambió con Biden, quien en ningún momento ha aceptado que Estados Unidos no debe meterse en la política interna de México.

De hecho, AMLO le ha exigido públicamente que no financie a organizaciones no gubernamentales que el presidente mexicano considera opositoras a su gobierno.

Pero Washington, no sólo no dejó de financiarlas, sino que anunció en su momento, que dará más recursos.

Esa es una espina muy honda que AMLO tiene clavada en el costado y que está dispuesto a hacer pagar de alguna forma a Biden.

Otra espina fue la abierta intervención de las autoridades de Estados Unidos, para cabildear en contra de la reforma constitucional más importante del gobierno de AMLO, la reforma del sector eléctrico, para fortalecer a la empresa pública de electricidad, por sobre las empresas privadas.

Estados Unidos puso toda su influencia para presionar al gobierno mexicano en sentido contrario a dicha reforma y apoyó a los opositores a la misma. La reforma no pasó en el Congreso, al no obtener los dos tercios de los votos requeridos para convertirse en parte de la Constitución.

Esto AMLO no lo ha podido digerir, y está decidido a “hacer pagar a los gringos” por tamaña afrenta a su proyecto gubernamental.

Así también, miembros del gobierno de Biden y legisladores de ambos partidos critican continuamente la política energética de AMLO, señalando que viola los términos del T-MEC; lo que reiteradamente niega el presidente mexicano; pero esto se suma a los “agravios” que AMLO tiene contra el gobierno de Biden.

López Obrador ha seguido haciendo el trabajo sucio en materia migratoria al gobierno de Biden, como lo hizo con el de Trump, pero en esta ocasión ha sido a cambio de la promesa de que Estados Unidos invertiría en el sureste mexicano y en Honduras, Guatemala y El Salvador hasta 4 mil millones de dólares, para mejorar los niveles de vida de las comunidades que expulsan migrantes hacia la Unión Americana.

Sin embargo, no ha llegado un solo dólar de lo prometido, y en cambio el gobierno mexicano sí está comprometiendo recursos propios en esos tres países centroamericanos, en donde se han echado a andar los programas “Jóvenes construyendo futuro” y “Sembrando vida”, aunque a una escala muy modesta.

Para López Obrador han sido una burla las promesas del gobierno de Estados Unidos, pues mientras para Ucrania se aprobaron de manera inmediata recursos por cerca de 40 mil millones de dólares, para Centroamérica y el sureste de México, que constituyen una prioridad en la política migratoria de Estados Unidos, no ha habido voluntad alguna para aprobar una cantidad 10 veces menor a la que se dará a Ucrania.

Otros dos temas que tienen enfadado al presidente de México con el de Estados Unidos, son las críticas continuas de éste al gobierno de AMLO por su incapacidad para detener y castigar los asesinatos de mujeres y de periodistas en el país.

En suma, el sabotaje de AMLO a la Cumbre de las Américas tiene mucho más de fondo, que sólo el intento mexicano por convertirse en el líder de Latinoamérica que le planta cara a Washington; tiene mucho más que ver con el papel que AMLO siente que Estados Unidos está jugando para hacer fracasar su proyecto gubernamental, y el que pueda jugar en el proceso sucesorio de 2024, en contra de su coalición gobernante. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario