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Volcán Popocatépetl

martes, 24 de diciembre de 2019


US attempt to rope in Russia and contain China is futile
By Li Qingqing Source: Global Times Published: 2019/12/23 
Russian Foreign Minister Sergey Lavrov said in an interview Sunday that Moscow sees Washington's desire to drive a wedge between Russia and China, but it is not going to worsen its relations with Beijing just to make the US happy, according to TASS Russian News Agency.

The US has been trying to rope in other countries to form an alliance to contain China. Although many US politicians regard both China and Russia as threats, there have been voices recently advocating roping in Russia to curb China's influence. For example, former US secretary of state Henry Kissinger reportedly advised US President Donald Trump to work with Russia to contain China. However, the delusional US attempt is doomed to fail.

Some American people still cannot get rid of their cold-war mentality. The US strategy of containing the Soviet Union together with China worked in the 1970s, and China-Soviet Union relations were tense back then. But the situation is completely different in the 21st century. In the current globalization era, Russia no longer has a Soviet-style ideological frenzy. The strategy of forming an alliance to contain another country has also long been outdated. 

China-Russia relations have developed smoothly in the recent decades. The two countries agreed in June to upgrade their relations to a comprehensive strategic partnership of coordination for a new era. Their cooperation has comprehensively covered all important areas. During Lavrov's phone conversation with Chinese State Councilor and Foreign Minister Wang Yi on Wednesday, he said that no person or force can provoke the strategic mutual trust between Russia and China. The US should see the whole situation clearly and stop provoking alienation between the two countries.

It is even difficult for the US itself to cut off exchanges with China. Then how can it successfully make other countries choose the US side and contain China? China-US comprehensive decoupling seems unrealistic. For example, China-US technological decoupling will bring disputes to the two countries' standard system and affect the global high-tech business landscape. The two largest economies' economic decoupling will also add instabilities to the world.

More importantly, China is integrating more closely into the world. According to the Statistical Communiqué of Chinese Outward Foreign Direct Investment in 2018, China's overseas investment covers 188 countries and regions. China has become the world's second-largest overseas investor and more and more Chinese companies are going global. Meanwhile, China is further deepening its reform and opening-up and expanding its connection with the world. Both China and the world need such a connection.

This being the case, it is impossible for the US to rope in other countries to contain China. The US should realize that neither Russia nor any other country is willing to become its pawn to contain China. China is marching toward the center of the world stage, but the US is retreating to an island of the Cold War era and unilateralism.

domingo, 22 de diciembre de 2019


T-MEC: EEUU, México y Canadá vetan a China y renacionalizan el petróleo mexicano
13.12.2019
Trump y los demócratas pese a sus feroces diferencias internas convergieron en renegociar el polémico T-MEC en detrimento de México y Canadá, quienes no tuvieron más remedio que asimilar los cambios. El subrepticio veto a China quedó más firme que nunca. En el rubro digital son aplastados México y Canadá: ¡triunfo total de Silicon Valley!


Por alguna razón en México el T-MEC ha recibido mayor resonancia en su rubro automotriz —una economía de principios del siglo XX con Henry Ford— y casi nadie toca el tema del casi apartheid tecnológico—una economía del siglo XXI— que sufre el país frente a los gigantes de Silicon Valley —Google, con 931.000 millones de dólares, Amazon, con 873.030 millones, Facebook, con 561.420 millones, Apple, con 1.21 billones, Twitter, con 23.520 millones, Microsoft, con 1,17 billones, y Netflix, con 130.790 millones—, quienes conjuntamente ostentan una capitalización de mercado al corte de caja de hoy de casi cinco billones.
Representan casi cuatro veces el PIB nominal de México (1.274.175 billones) cuando las bolsas de valores se dispararon tanto por el inminente acuerdo comercial en su primera fase entre Trump y China como por el triunfo de Boris Johnson —gran aliado de Trump—, quien acelerará el brexit y la ruptura del Reino Unido con la Unión Europea.
Lamentablemente, en México el sector aldeano neoliberal con ínfulas de genios como los dos negociadores Luis Videgaray e Ildelfonso Guajardo —que formaron parte del gabinete saliente de Enrique Peña— literalmente firmaron todo en el T-MEC inicial para favorecer más a EEUU que a México. Siguen anclados en la mentalidad de la caduca ventaja comparativa que impulsó el economista anglo-israelí David Ricardo, quien era un vulgar apostador. Los signatarios neoliberales mexicanos no entienden que el siglo XXI ya es digital y que quien domine la inteligencia artificial controlará el mundo, como dijo Vladímir Putin.
Jamie Powell, del Financial Times, expresó hace exactamente un año que el gran vencedor del T-MEC eran "los gigantes tecnológicos de Silicon Valley". La versión inicial del T-MEC —rebautizado así por Trump con fines electorales en lugar del TLCAN de hace un cuarto de siglo— fue reformulada estos días con una firma tripartita que contó con la supervisión de Jared Kushner, el polémico yerno talmúdico de Trump.
Según Jamie Powell en su ominoso capítulo 19 sobre el "comercio digital", este otorga las "llaves a aquellos que cosechan, y por ende se benefician mayormente de los datos (los grandes grupos tecnológicos de EEUU) cuando "ninguna parte restringirá la transferencia transfronteriza de información, incluyendo la personal, por medios electrónicos si esta actividad es para conducir los negocios de una persona encubierta".
Cabe señalar que con estas atribuciones digitales unilaterales la información de los big data de la salud quedará bajo custodia de los gigantes de Silicon Valley quienes, a su vez y en fechas recientes, han aceptado dar el control de la inteligencia artificial al Pentágono.
Tanto Canadá como México —sumamente atrasado en ese rubro— dejan sin protección los datos íntimos de sus ciudadanos y nunca se han atrevido a invocar la soberanía del código genético de sus nacionales cuando ni siquiera protegen la soberanía tout court.
Powell cita al consultor y exfuncionario canadiense Dan Ciuriak, quien sentencia que "la economía de los datos no está encaminada a crear mercados competitivos" cuando el T-MEC constituye una "concesión total" ya que el problema no radica en lo que se cede en este momento, sino en el futuro económico que ha sido concedido.
Ya vapuleados México y Canadá en el rubro digital —la verdadera economía del siglo XXI—, vale la pena revisar la reseña de Heather Long, del The Washington Post. Exulta el triunfo de EEUU, acoplado por republicanos y demócratas pese al inicio de un impeachment deslactosado en contra de Trump. Este ahora prepara sus clásicos revires vengativos. La nueva versión del T-MEC de republicanos y demócratas resalta la propiedad intelectual, los big data y las protecciones ambientales y laborales, también en detrimento de Canadá y, sobre todo, de México.
Se ignora la copia final del T-MEC, cuyos detalles faltan conocer según Heather Long. Se generaron grandes cambios en el sector automotriz: "Para calificar para una tarifa cero, un vehículo debe tener 75% de sus componentes manufacturados" en cualquiera de los tres países, lo cual significa un abrupto "aumento del actual requerimiento del 62,5%" cuando "el 30% del trabajo del vehículo hecho por los trabajadores deberá ganar 16 dólares la hora".
En 2023, es decir, en tres años, el 30% deberá incrementarse al 40%. Aquí también emerge México como el gran perdedor, no se diga Canadá.
Es más: los camiones mexicanos que cruzan la frontera con EEUU "deben cumplir mayores regulaciones de seguridad". ¿Vendrá implícito, en esta estipulación, el combate al transporte otrora permisivo de estupefacientes? Los demócratas de EEUU, a los que muchos senadores de México idolatran, fueron exageradamente estrictos con México al exigir un comité formal para monitorear a México en temas laborales, como attachés laborales —el equivalente de agregados diplomáticos— instalados en México de acuerdo a una hoja de trabajo del representante Richard E. Neal (demócrata de Massachusetts y jefe del poderoso Comité Vías y Medios (House Committee on Ways & Means) a grado tal que México puede ser objeto de "medidas punitivas".
Heather Long proclama "el triunfo de Trump sobre Canadá, que es obligado a abrir su mercado lácteo a los granjeros de EEUU". El único rubro donde los demócratas obtuvieron concesiones frente a los republicanos fue en la desaparición de los 10 años de gracia de "protección de propiedad intelectual" de fármacos biológicos.
Para compensar, el nuevo capítulo sobre propiedad intelectual contiene en sus más de 60 extensas páginas "más protecciones rigurosas para patentes y marcas registradas que incluyen la biotecnología, los servicios financieros y los nombres de dominio". Otro rubro más en el que salen vapuleados Canadá y México.
Se incrementan, en otras 30 paginas, las "protecciones ambientales", donde "México acepta mejorar el monitoreo para frenar la pesca ilegal". Al margen del reformulado T-MEC, EEUU firmó cartas paralelas que permiten a Canadá y a México esquivar mayormente las tarifas de los vehículos por Trump.
La única concesión relativamente simbólica que otorgó EEUU consiste en formar un panel tripartito de representantes para desafiar las medidas antidumping con el fin de compensar los aranceles. El capítulo 11 —que otorgaba a los inversionistas "una manera especial para combatir las decisiones del Gobierno"— es "eliminado enteramente para Canadá y mayormente para México" con el fin de eludir el sistema judicial.
Según Heather Long, la parte que se preservó del capitulo 11 exclusivamente para México es en referencia al petróleo para así "desafiar al Gobierno mexicano si cambia las reglas e intenta nacionalizar de nuevo su  sector energético ". Se veta de facto cualquier intento de renacionalizar del estratégico petróleo mexicano.
Los negociadores de México y Canadá exhibieron una anacrónica mentalidad siderúrgica del siglo XIX y acabaron comprando espejismos digitales con los espejitos medievales que les vendieron los demócratas y republicanos de EEUU reconciliados en su contra.


viernes, 20 de diciembre de 2019

BLOQUES DE PODER Y LUCHA POR LA HEGEMONÍA (V)


INDIA
La India está entre Occidente y el eje Beijing-Moscú, ya que desde el derrumbe de la Unión Soviética, con la que tenía una relación estrecha, se debilitaron esos lazos con los rusos, y Estados Unidos ocupó el lugar de Moscú.
Así también, Nueva Delhi ha mantenido una estrecha relación con Israel en temas de seguridad, dada su enemistad con Pakistán, que a últimas fechas se ha profundizado por la disputa por la región del Kashmir, y también por la creciente islamofobia de la élite dirigente hindú (Ley sobre Nacionalización, que excluye a los musulmanes), con el liderazgo crecientemente etno-nacionalista de Narendra Modi.
La India es vista por Washington como uno de los principales diques de contención de la hegemonía china en Asia, por lo que ha impulsado el proyecto de unión estratégico-económica “Indo-Pacífico”, tratando de crear una alianza con India, Japón y Australia que sirva como barrera y contrapeso a la influencia económica china (Belt and Road Inititative), y como competidor estratégico de los chinos en el Centro-Sur de Asia.
India ha estado más que dispuesta a jugar ese rol, lo que la ha alejado del grupo BRICS, en donde jugó un papel inicial muy importante, y que dio a pensar que se podría conformar un bloque de poder transcontinental que pusiera un freno a la dictatorial hegemonía occidental.
Sin embargo, el gobierno de Modi se ha ido alejando del eje Beijing-Moscú (negativa a integrar la Asociación Económica Regional Integral, RCEP, por sus siglas en inglés, impulsada por China); y su creciente animadversión y enfrentamientos con Pakistán, que forma parte de la Nueva Ruta de la Seda promovida por Beijing, la han ido apartando cada vez más de chinos y rusos (aunque Moscú ha podido seguir vendiendo armamento a la India, aún con la oposición estadounidense).
Así que, en la lucha por la hegemonía mundial, todo parece indicar que en los próximos años, India jugará un papel cada vez menos imparcial, y cada vez más inclinado hacia Occidente.
JAPÓN
Sin lugar a duda, Japón sigue firmemente en el campo de Estados Unidos y a pesar de su creciente relación económica con China, desde el punto de vista estratégico y político, es un país subordinado a Washington.
Así lo indica su alineamiento con el proyecto Indo-Pacífico que promueve Estados Unidos para detener la influencia china en Asia; y a pesar de las disputas que tiene con Washington por las demandas del gobierno de Trump para que aumente el financiamiento para el sostenimiento de las miles de tropas estadounidenses que siguen en su territorio (aún con la creciente oposición de la población japonesa, especialmente en Okinawa), el gobierno de Tokio no parece tener la menor intención de alejarse de la hegemonía estadounidense.
Lo que ha dificultado su función como contrapeso a China ha sido la reticencia en aumentar su gasto militar y las disputas políticas y comerciales con Corea del Sur, otro aliado estadounidense fundamental en la región Asia-Pacífico, que el gobierno de Washington se ha visto impotente para resolver.
TURQUÍA
Las ambiciones hegemónicas en el Cercano Oriente del gobierno de Recep Tayyip Erdogan, así como la brecha que se abrió con Washington debido al no tan disimulado apoyo que el gobierno de Estados Unidos dio a un intento de golpe de Estado contra el presidente turco (2016), han llevado a este país a irse alejando de la subordinación hacia Estados Unidos, y acercándose a Rusia, vistos los intereses de ambos países en la región del Levante.
A pesar de que Turquía es miembro de la OTAN, la creciente desconfianza hacia Estados Unidos por el asunto del golpe de Estado y por el apoyo norteamericano a los kurdos, en principio para combatir al Estado Islámico, pero que se amplió después para crear una zona autónoma kurda en el Noreste sirio, colindante con Turquía, han llevado a Erdogan a confrontar las políticas estadounidenses en la región y acercarse a Moscú, para delimitar sus respectivas zonas de influencia en el teatro de operaciones sirio.
Así, Erdogan convenció a Trump de no interferir en la invasión turca al norte sirio, para empujar a los kurdos hacia el sur y crear un “colchón” entre Turquía y sus enemigos kurdos, en donde pretende reubicar hasta un millón de refugiados sirios, en su mayoría sunnitas, que servirán de muro de contención a las posibles incursiones kurdas en territorio turco.
De la misma forma, la compra del sistema antimisiles ruso S-400, a pesar de las reiteradas amenazas de sanciones por parte de Washington, confirma que Turquía se aleja del bloque occidental y prefiere, por ahora, mantener abiertas sus opciones de alianzas tácticas con el bloque contrario, en este caso representado por Moscú, lo que sin duda abre un boquete importante en el sistema hegemónico occidental.
Sin olvidar que Ankara se ha convertido en un soporte muy relevante de los palestinos ante el acoso israelí, ahora que Arabia Saudita y Egipto han quedado subordinados a la estrategia sionista de expansión a costa de los territorios palestinos, e incluso de partes de Siria y Jordania.
IRÁN
La guerra híbrida lanzada por Washington y Tel Aviv contra la teocracia iraní ha rendido buenos frutos a estos países, pues ha ocasionado una severa crisis económica en Irán y el inicio de protestas contra el régimen, así como también manifestaciones violentas contra los gobiernos aliados de Teherán en Irak y Líbano.
Aún así, Irán se mantiene como un actor de primer orden en Medio Oriente, cada vez más cercano a Moscú, pues juntos han logrado apoyar al régimen sirio y evitar su destrucción por parte de Occidente y los israelíes.
Sin embargo, las crecientes sanciones económicas, los sabotajes y los amagos de guerra en su contra, han venido limitando su capacidad de maniobra en la región, por lo que aún no está claro si en los próximos meses se podría presentar una crisis mayor al interior de Irán o si Israel y Occidente finalmente deciden iniciar una guerra abierta contra los iraníes.
Por lo pronto Irán es un activo de la resistencia mundial contra la hegemonía occidental y durante 40 años ha demostrado una  gran capacidad de resistencia y adaptación a circunstancias cada vez más hostiles, por lo que es posible que una vez más sobreviva al ataque concertado de sus poderosos enemigos.

jueves, 19 de diciembre de 2019


DECEMBER 19, 2019
The NYT had a piece describing the departure of the UK from the EU as the end of an era:
“The notion that global economic integration amounts to human progress had a good run, dominating the thinking of the powers that be for more than seven decades. But a new era is underway in which national interests take primacy over collective concerns, with trading arrangements negotiated among individual countries.”
This fundamentally misrepresents past trade policies and totally misrepresents the crux of recent trade deals, like the Trans-Pacific Partnership (TPP).
Past trade deals were about making it easier to trade manufactured goods, making it as easy as possible for corporations to take advantage of low-cost labor in the developing world. This has the predicted and actual effect of putting downward pressure on the wages of less-educated workers.
The impact of trade was devastating for large segments of the U.S. workforce. It cost 3.4 million manufacturing jobs (20 percent of the total) between the years 2000 and 2007. (It cost almost 40 percent of all unionized manufacturing jobs.) Note, that this was before the Great Recession, which began in December of 2007.
The argument that this was technology and not trade is truly Trumpian and deserves the same sort of derision as Trump’s claims about his “perfect” phone call with Ukraine’s president. We lost relatively few manufacturing jobs between 1970 and 2000, and we have gained a small number since 2010. So the Trumpers arguing for the technology story want us to believe that technology only cost us manufacturing jobs in the years when the trade deficit exploded, but not in the years prior to that or in the years since. Right.
It is also worth noting that the “free traders” have pretty much zero interest in free trade in professional services. Even though we could save on the order of $100 billion a year ($700 per family per year) if we liberalized rules for physicians, and allowed qualified doctors in places like Canada and Germany to practice in the United States, the people who think that “global economic integration amounts to human progress,” have little interest in global integration when it might reduce the living standards of highly paid professionals.
It is also important to point out that the liberalization of trade in goods is largely a done deal. Tariffs are already zero or near zero in the vast majority of cases. The potential gains from further liberalization are limited, especially since goods are a rapidly falling share of total output.
Instead, deals like the TPP are largely about locking in rules on items like intellectual property protection and preserving Mark Zuckerberg’s dominance of the Internet. The TPP, like other recent trade deals, calls for longer and stronger patent and copyright monopolies.
These protections are 180 degrees at odds with free trade. They are about shifting more income from the bulk of the population to people who benefit from rents on patents and copyrights, by making them pay more for drugs, medical equipment, software and a wide variety of other items.
The deals also look to lock in existing rules on the Internet, making it more difficult for both the United States and other countries to regulate Internet behemoths like Facebook and Google. Perhaps most importantly, these deals enshrine Section 230, which protects Facebook and other Internet intermediaries from facing the same liability for circulating libelous material as print and broadcast outlets. This has nothing obviously to due with economic integration, but it is likely to make Mark Zuckerberg richer.
This article originally appeared on Dean Baker’s Beat the Press blog.
Dean Baker is the senior economist at the Center for Economic and Policy Research in Washington, DC. 

miércoles, 18 de diciembre de 2019

'Deeply damaging': Anger as Boris Johnson plans 'anti-BDS' law
Activists, experts concerned as the UK government reportedly plans to ban public bodies from boycotting foreign products.
17 Dec 2019
London, United Kingdom - UK Prime Minister Boris Johnson is expected to ban public bodies from boycotting foreign products from countries including Israel, a move seen as targeting the Boycott, Divestment and Sanctions (BDS) movement.
Lord Eric Pickles, Special Envoy for Post-Holocaust Issues and a former Conservative MP, confirmed the move, saying: "BDS is an organisation devoted to boycotting and removing investment from Israel, one of our key allies. We're going to ensure that the public sector, places like councils and health authorities, can't work against Israel, can't prejudice Israel.
"BDS is just a thin disguise for anti-Semitism and we as Conservatives should always tackle racial discrimination. BDS is one of the worst, wink wink, nudge nudge, piece of racialism that we know."
His message, posted in a video on the Conservative Friends of Israel lobby group's Twitter feed, has stirred concerns among experts and activists who see BDS as a non-violent protest movement aimed at pressuring Israel to comply with international law and stop oppressing Palestinians.
Specifically, BDS seeks to break down Israel's illegal wall and settlements. Its supporters demand equality for Palestinian citizens of Israel and call for the rights of Palestinian refugees to be upheld.
Hilary Aked, whose Ph.D. thesis investigated opposition to BDS, told Al Jazeera: "Labelling the Palestinian-led BDS movement 'anti-Semitic' is deeply damaging to the cause of anti-racism, both in terms of fighting genuine anti-Semitism and opposing the apartheid system Israel imposes on Palestinians.
"The Conservative government's renewed talk of outlawing BDS is the result of having lost the moral argument and, like supporters of Israel everywhere, needing to resort to repression and smears to stop ethical boycott and divestment initiatives."
Johnson, who scooped a large parliamentary for his Conservative Party in a December 12 election, has previously described himself as a "passionate Zionist".
Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu was quick to congratulate Johnson, calling his recent win a "crushing victory in the fight against anti-Semitism" - apparently a reference to allegations of anti-Jewish racism within the opposition Labour Party - as he looked forward to strengthening "The excellent relationship" between Israel and the United Kingdom.
Netanyahu often rails against BDS and has said its founders "want to see the end of the Jewish state".
Ben Jamal, director of the Palestine Solidarity Campaign told Al Jazeera: "Israel recognizes it is losing the battle for world opinion and risks isolation. In the response, it has been coordinating a global campaign to fight back against the BDS movement.
"Central to this has been the attempt to frame the movement as extremist and anti-Semitic ... Israel has tried to persuade its allies to introduce anti-BDS legislation."
In the US, politicians from the Republican and Democratic parties have hit out at the movement and some states have passed anti-BDS measures, such as punishing companies that refuse to do business with illegal Israeli settlements.
"In the US for example, we have seen a raft of laws introduced trying to prevent US citizens and companies responding to the BDS call, laws that are being challenged in the US courts on the basis of their violation of basic principles of free speech," said Jamal. "Unsurprisingly a Conservative government that seeks to ally itself with [US President] Donald Trump and his far-right agenda is following suit.
"All those who believe in international law, human rights and freedom of expression must vigorously oppose this legislation."
In November, the European Court of Justice, the EU's top court, ruled that food and drink made in Israeli settlements built on occupied Palestinian land should be labeled if producers wanted to sell them in the bloc.

Johnson will take the UK out of the EU within weeks. His parliamentary majority means that unlike before, he will face little resistance regarding his Brexit proposals.

martes, 17 de diciembre de 2019

RELACIÓN MÉXICO-ESTADOS UNIDOS ¿COOPERACIÓN O PROTECTORADO?


La reciente firma de los acuerdos adicionales al T-MEC, festejada por el gobierno de López Obrador (AMLO) como un triunfo para México, que ha derivado en una andanada de críticas contra él y su principal negociador, Jesús Seade (subsecretario para América del Norte), debido a que en la Ley de Implementación del “acuerdo”, el gobierno de Estados Unidos incluyó la figura de “agregados laborales” adscritos a la embajada de Estados Unidos en nuestro país, con facultades no establecidas en los acuerdos firmados por los tres países, demuestra una vez más, que el gobierno de Donald Trump está aprovechando al máximo la debilidad, la impreparación y el miedo del gobierno mexicano, para sacar la mayor cantidad de ventajas en la relación bilateral.
AMLO insiste en que la relación es de “cooperación”. ¿Pero cómo puede ser de cooperación si una de las partes se la pasa amenazando con represalias económicas, jurídicas y políticas sobre la otra, si ésta última no asume los compromisos y las exigencias de la primera? Eso no es cooperación, es imposición, es un chantaje continuo que pretende ser presentado como una relación normal entre dos países soberanos; sólo que el nuestro es el único que cede en todo, a cambio de que no le apliquen sanciones de distinto tipo y naturaleza.
Nuestro gobierno ha tenido que acceder a que el de Estados Unidos califique la política migratoria de México (una certificación), para así no aplicarle un aumento en los aranceles de los productos que exportamos, haya o no tratado de libre comercio de por medio. Así, no sirve en realidad de nada el T-MEC, pues si para las autoridades de Estados Unidos, nuestro gobierno no está haciendo lo suficiente para detener la migración indocumentada, se aplicarán los aranceles, sin importar lo que diga el T-MEC.
Ahora también el gobierno de Estados Unidos se arroga el derecho de designar a los cárteles del narcotráfico como organizaciones terroristas, en el momento que considere que nuestro gobierno no hace lo suficiente (y en los términos que quiere Estados Unidos), para combatir el narcotráfico; de lo contrario, hará la tal designación, con la posibilidad de aplicar medidas unilaterales en este tema (que de todas formas las realiza cuando se le da la gana).
Y ahora en el tema laboral, los “agregados laborales” designados unilateralmente por ellos darán un informe trimestral sobre la aplicación de las leyes laborales en nuestro país, y si no les parece en el gobierno y en el legislativo estadounidense la situación, podrán aplicar sanciones comerciales a las empresas que no estén cumpliendo con dicha legislación.
En resumidas cuentas, Estados Unidos es el juez de las políticas económica-comercial, de seguridad, migratoria y laboral de México, sin que exista reciprocidad de ningún tipo, ni tampoco la posibilidad de que México le pueda exigir cuentas a Washington sobre el enorme consumo de drogas de su población, que es el motor principal del narcotráfico; o la venta de armas a los cárteles del narcotráfico; o el lavado de dinero en su territorio; o la discriminación, el racismo y las violaciones a los derechos laborales de nuestros connacionales en territorio estadounidense, entre otras cosas.
Así que es una falacia eso de la “cooperación”. México es ya un protectorado de Estados Unidos.[1]


[1] Soberanía parcial que un estado ejerce sobre un territorio que no está incorporado por completo a esa nación y que posee autoridades propias.

lunes, 16 de diciembre de 2019


Tren Maya: la consulta y el despojo
Carlos Fazio

Precedida de una gran campaña de propaganda mediática y trabajo de campo de funcionarios del Fondo Nacional de Fomento al Turismo y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, ayer 15 de diciembre se efectuó la consulta participativa sobre el Proyecto de Desarrollo Tren Maya en municipios de Yucatán, Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo, donde existen comunidades maya, ch’ol, tzeltal y tzotzil.
Bajo la premisa de que participación es inclusión, corresponsabilidad y democracia y la consigna ¡Decidamos juntos!, la fórmula para la fabricación del consentimiento (Chomsky dixit) encubría que la decisión se tomó antes de la consulta; fue adoptada por el presidente Andrés Manuel López Obrador desde su asunción, con in­dependencia de la libre determinación del pueblo maya. Como ha dicho el propio AMLO, llueva, truene o relampaguee se va a construir el Tren Maya. Lo quieran o no.
Investigadores críticos han argumentado que el Tren Maya ni es nuevo, ni es sólo un tren, ni es maya. Y que tampoco sacará a México de la pendiente del neoliberalismo ni devolverá al Estado su papel rector como motor del desarrollo nacional: incluye dos megaproyectos de infraestructura en el Istmo de Tehuantepec y la Península de Yucatán de alcance geopolítico y privado, cuyo objetivo central es la transformación territorial de la región sur-sureste de México en función de intereses económicos corporativos y de seguridad estadunidenses. Y como tal, podría conducir a un nuevo proceso de despojo de tierras bajo propiedad ejidal en las zonas concernidas (vía la expropiación inducida o francamente coercitiva) y la consiguiente segregación espacial de población maya.
Para ello, como señala Josué G. Veiga (La Cuarta Transformación viaja en tren), junto con la imposición de cierto desarrollo y al margen del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre la consulta previa e informada, el proyecto Tren Maya se ha apropiado de significados e imaginarios de la cultura maya para trastocarlos y venderlos como marca de un proyecto nacionalista.
Según Ana Esther Ceceña, la enver­gadura geopolítica y los efectos estratégicos de transformación de la región del sureste colocan al proyecto como punto nodal del tránsito del mercado mundial y, por tanto, de la guerra por el control global. Para EU, pero también para sus competidores (China, Japón y otras economías emergentes), el control de esa región puede hacer la diferencia en la jerarquía de poderes a escala mundial.
En particular −y más tras los acuerdos alcanzados en torno al Protocolo de Enmiendas del Acuerdo Comercial entre México, EU y Canadá (T-MEC), que ratifican la vocación maquiladora del proyecto de nación de la Cuarta Transformación−, Washington busca mantener el Gran Caribe y el Golfo de México (de los que el Istmo de Tehuantepec y la Península de Yucatán son áreas estratégicas) como parte de su territorio jurisdiccional (o homeland) que, entre otros recursos, alberga una inmensa riqueza petrolera que abarca de Venezuela a Texas.
Dicho objetivo ya estaba plasmado en el Plan Colombia y Plan Puebla Panamá de Bill Clinton (1999-2000), renombrados Iniciativa Mesoamericana por Felipe Calderón y Álvaro Uribe en 2008, y en los que la zona istmeña mexicana (hoy la ruta Maya-Tehuantepec de AMLO) aparecía como la mejor bisagra alternativa al Canal de Panamá (dada su saturación ante el volumen del tráfico de mercancías y materias primas), para la movilidad del capitalismo estadunidense en su ámbito protegido de América del Norte y en competencia interimperialista con los otros dos megabloques integrados por las potencias asiáticas de la Cuenca del Pacífico y la Unión Europea.
Con la zanahoria del desarrollo, el progreso y la modernización de los pueblos marginados del sur-sureste de México, entonces como ahora se ofrece a la clase capitalista transnacional la instalación de corredores de maquila con subsidios y salarios bajos, en un área que además del Tren Maya incluye el Corredor Transístmico con su infraestructura multimodal de conexión interoceánica (red de carreteras, vías ferroviarias, puertos, fibra óptica) para el transporte de mercancías y bienes naturales y sus polos de desarrollo al servicio de corporaciones inmobiliarias y turísticas (hoteles, viviendas, centros comerciales, naves industriales y de manufactura);del ramo energético (nuevos gasoductos en Yucatán, la refinería de Dos Bocas) y del sector agroindustrial (palma aceitera, sorgo, caña de azúcar, soya, programa Sembrando Vida). Lo que en su dimensión geopolítica incluye, también, la urgencia de poner cortinas de contención ante  los flujos migratorios de mexicanos y centroamericanos hacia EU.
Con otro objetivo encubierto de la consulta participativa sobre el Tren Maya: dado que el mecanismo de financiamiento para la disponibilidad de tierras será a través de Fideicomisos de Infraestructura y Bienes Raíces, se puede prever un masivo proceso de despojo que convertirá a propietarios en desposeídos, pues si bien la tierra no cambiará de propietario, será entregada como soporte material del fideicomiso a socios o accionistas como BlackRock, Bank of America Merrill Lynch, Goldman Sachs, Grupo Carso, Cre­ditSuisse, Grupo Barceló, ICA, Grupo Salinas, Bombardier, Grupo Meliá, Bachoco y Hilton Resort.