Iconos

Iconos
Volcán Popocatépetl

miércoles, 24 de noviembre de 2021

LÓPEZ OBRADOR OPTA POR LA MÁXIMA CONCENTRACIÓN DEL PODER

Ya no se trata de redistribuir el ingreso de mejor manera, de que los pobres sean “primero, por el bien de todos”, o de que se gobierne en beneficio de las “mayorías”.

El proyecto personal de López Obrador (AMLO) es la concentración al máximo del poder político en sus manos, con objeto de obligar a la “mafia del poder”, esto es, a los oligarcas, políticos y a las reacias burocracias del Estado, que se enriquecieron a manos llenas mediante el neoliberalismo corrupto y depredador (como socios menores de las grandes trasnacionales, principales beneficiarias de dicho modelo), a que se rindan a su autoridad, a sus órdenes, a sus proyectos, ocurrencias y caprichos.

Es decir, a AMLO no le importa que miembros prominentes de esa “mafia del poder” a la que él bautizó de esa manera, se sumen a su proyecto, como los oligarcas que ahora forman parte de su Conejo Asesor Empresarial[1]; o políticos acusados de estar ligados al crimen organizado, como el actual gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo[2]; o neoliberales como el actual embajador de México en Washington, Esteban Moctezuma, quien fue secretario de Gobernación y de Desarrollo Social en el gobierno de Ernesto Zedillo; o  Manuel Bartlett, que fue titular de Gobernación en el gobierno neoliberal de Miguel de la Madrid y de Educación Pública en el gobierno del que AMLO califica como el jefe de la “mafia del poder”, Carlos Salinas; o como funcionarias “fifis”, que estudiaron en universidades privadas, en donde les enseñan a corromperse y a odiar al pueblo (AMLO dixit), como la recién designada (por él) nueva ministra de la Suprema Corte de Justicia, Loreta Ortiz, egresada de la Escuela Libre de Derecho y catedrática de la Iberoamericana; o Virginia Rodríguez, subsecretaria de Egresos de Hacienda, ahora nominada para ser la nueva gobernadora del Banco de México, egresada del Tecnológico de Monterrey; o el propio presidente del partido oficial, Morena, el “veleta” Mario Delgado, egresado de esa “bestia negra” para AMLO, como lo es el Instituto Tecnológico Autónomo de México.

Nada importa en donde hayas trabajado, de donde seas egresado, si has participado en gobiernos neoliberales y corruptos, etc. Si te han acusado de ilegalidades. Todo eso no importa. Lo único que importa es si apoyas o no a AMLO.

Si lo apoyas incondicionalmente, tendrás abiertas las puertas de altos puestos en el gobierno, embajadas, candidaturas a gobernador, presidencias municipales, alcaldías, diputaciones, etc.

Pero si te atreves, ya no se diga a oponerte a los deseos del “amado líder”, que es el único que sabe qué quiere el pueblo, qué necesita la nación, qué es la democracia, cuál es la verdad; sino incluso a expresar alguna duda sobre los deseos, órdenes, invectivas, o lo que se le ocurra al presidente, entonces inmediatamente eres expulsado del paraíso lopezobradorista (Urzúa, Herrera, etc.).

De ahí vienen los “acuerdos” para que toda obra pública del gobierno sea ahora considerada de “seguridad nacional”; para que nada obstaculice los designios de Palacio Nacional; menos que nada, esas estorbosas leyes que protegen a los neoliberales y a los corruptos, y que por supuesto sólo pretenden detener el bien, el maná que surge desde Palacio Nacional para el pueblo bueno.

De ahí viene el empoderamiento de las Fuerzas Armadas[3], que el presidente dice que “le ayudan mucho, le aligeran la carga de responsabilidad”; es decir, soldados y marinos, tienen que obedecer lo que les ordena su comandante supremo, por lo tanto no son como los civiles, que pueden cuestionar, dudar, preguntar, incluso oponerse a instrucciones, órdenes, decisiones que bien pueden ser ilegales, absurdas, incompetentes, irrealizables, etc. En cambio los militares y marinos, moverán cielo, mar y tierra para cumplir las órdenes del jefe. Y eso es lo que exige AMLO de todo mundo. No quiere ideas, recomendaciones, propuestas, menos que nada dudas, o críticas de sus subordinados. El es el único que piensa y decide, los demás están ahí para cumplir sus deseos (estén estos contemplados o no en las leyes; y si no, pues que las cambien; y si no se puede cambiarlas, pues que se cumplan de todas formas).

Y por supuesto, con un aparato gubernamental volcado a repartir recursos (de manera desordenada, sin transparencia y a veces sin lógica) a diestra y siniestra, para que las “mayorías” sigan hipnotizadas por el camino del “amado líder”, cualquier sector social que no se sume al esfuerzo, es un obstáculo para la “unidad nacional” (escuchaste clase media). De ahí el llamado, casi la orden, del secretario de la Defensa Nacional a no obstaculizar los deseos del “amado líder” y a sumarse sin pensar, sin criticar, sin dudar al glorioso proyecto que encabeza el que seguramente será el más grande presidente de la historia de México; muy por encima de Juárez, Cárdenas, o de los próceres de la Independencia, Hidalgo o Morelos. Amén.



[1] Carlos Slim (Grupo Carso), Germán Larrea (Grupo México), Carlos Hank (Banorte), (Miguel Rincón, Scribe, compadre del presidente), Daniel Morán (Grupo Vidanta), Sergio Gutiérrez (DeAcero), Bernardo Gómez (Televisa), Ricardo Salinas (Grupo Azteca) y Olegario Vázquez Aldir (grupo Imagen). https://www.jornada.com.mx/2021/11/24/opinion/008o1pol

 

  

martes, 23 de noviembre de 2021

 TRIUNFALISMO DESBORDADO DESPUÉS DE LA REUNIÓN EN WASHINGTON

Todos los admiradores incondicionales del desgastado y abusivo imperio estadounidense, están de plácemes en México, porque el pseudo-izquierdista-populista presidente mexicano, fue a Washington a reiterar el vasallaje de México y a sumarse a la guerra fría de Estados Unidos contra China (y también contra Rusia), a cambio de algunas migajas (nuevamente los mexicanos cambiando oro por cuentas de vidrio).

Hemos visto como en pleno éxtasis, algunos de los cotidianos críticos de López Obrador (AMLO)[1], tales como Leo Zuckerman, Jorge Castañeda, Rafael Fernández de Castro o exdiplomáticos como Miguel Ruiz Cabañas, Martha Bárcena, etc. han considerado un éxito la visita del presidente a la capital estadounidense y especialmente los compromisos establecidos con el presidente Joe Biden y el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

Aunque existe cierto escepticismo de que el presidente mexicano realmente vaya a cumplir con dichos compromisos, especialmente en lo que se refiere al ámbito energético y ambiental, y por ello los incondicionales de Washington, consideran imperativo que se cumplan a rajatabla los compromisos hechos por nuestro gobierno en el T-MEC, y ya se deje de satanizar y poner obstáculos a la iniciativa privada nacional y extranjera.

Por supuesto, estos aplaudidores de Washington ven magnífico que el populista presidente mexicano haya aceptado sin reservas que nuestro país se tiene que fundir económica, social, política y militarmente con Estados Unidos; y mejor aún, que se suba a la contienda por la hegemonía mundial, del lado correcto, es decir, del de los Estados Unidos, en contra de China.

Y a cambio de ello, AMLO sólo pide que a los indocumentados mexicanos que viven y trabajan en Estados Unidos, se les regularice y se permita que más mexicanos se vayan a trabajar allá (en vista de que en nuestro país nunca se les podrá proveer de trabajos dignos y bien remunerados), pues de esa forma seguirán enviando remesas a México, que tanto necesita nuestra mediocre economía; al mismo tiempo que proveen de mano de obra barata a la economía estadounidense.

Por lo demás, nuestro gobierno está ansioso de que las empresas estadounidenses que tienen plantas y factorías en China, las traigan a México, cosa que hasta ahora no han hecho (y en todo caso las han llevado a Vietnam, Malasia y Tailandia); para que así nuestro país se convierta en pieza indispensable de la estructura industrial estadounidense y ello evite nuevos intentos proteccionistas, como los de la administración de Donald Trump, que puedan poner en riesgo la eterna subordinación mexicana a las necesidades de la economía estadounidense.

Además, AMLO reiteró que nuestro país seguirá cumpliendo el papel de primera barrera contra la migración (sin pedir algún financiamiento para los gastos que ello implica), más allá de atacar sus causas, que como se ha visto son puras promesas de los gringos, sin que se les vea ninguna intención real de hacer algo concreto al respecto.

En suma, AMLO fue a Estados Unidos a reiterar que nuestro país no tiene, ni tendrá un proyecto propio de desarrollo económico, político y social, que depende en todo y por todo de la superpotencia; que incluso está dispuesto a subirse a una posible guerra mundial contra China (si así se lo ordena Estados Unidos); y que sólo pide a cambio que se considere a la gran masa desempleada y subempleada de nuestro país, como parte del ejército de trabajadores de reserva de la superpotencia, para lo que ordenen y manden en Washington; y de ser posible, que traten a nuestro país y a sus gobernantes (al menos de dientes para afuera), con algo de respetillo, para que no se vea tan mal la lacayuna servidumbre nacional ante el decadente imperio.



[1] Y ahora también los cautivados adoradores de AMLO, también convencidos de que México no tiene otra alternativa más que seguir las pautas establecidas por las élites neoliberales de Washington.  

lunes, 22 de noviembre de 2021

 Sheinbaum aprieta el acelerador

Va acelerando el paso desde que perdió la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México en junio, con una lógica totalmente distinta a la forma como lo hacía su jefe.

Raymundo Riva Palacio

https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/raymundo-riva-palacio/2021/11/22/sheinbaum-aprieta-el-acelerador/

noviembre 22, 2021

Claudia Sheinbaum está en una carrera desenfrenada hacia la Presidencia. Va acelerando el paso desde que perdió la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México en junio, con una lógica totalmente distinta a la forma como lo hacía su jefe, el presidente Andrés Manuel López Obrador, porque no hay nadie que pueda replicar ese estilo moldeado por su personalidad. Lo que ha hecho la jefa de Gobierno es utilizar el manual que crearon los priistas para construir candidaturas, lo que no necesariamente es malo. Tomar lo mejor de lo que funcionó puede resultarle a ella porque, con cualquier otra estrategia, probablemente fracasaría.

La contienda por la candidatura de Morena es una lucha en campo abierto. La semana pasada, mientras el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, celebraba la ‘extraordinaria’ cumbre entre los líderes de América del Norte, el coordinador de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, atrajo reflectores al invitar al supercampeón mundial de boxeo, Saúl El Canelo Álvarez, a la Cámara alta para convertir aquello en una borrachera de legisladores enajenados. Sin embargo, captaron la atención de la opinión pública.

Sheinbaum parecía haber quedado rezagada en esta carrera de caballos, pero este domingo, en el suplemento de El País, apareció su fotografía en la portada, inmaculadamente vestida de blanco, en su despacho y con la mirada hacia la Plaza de la Constitución. El título fue explícito: Claudia Sheinbaum y el futuro de México. Este despliegue coincidió con la reciente visita que hizo uno de los grandes accionistas de PRISA, el conglomerado propietario de El País, al Presidente, para hablar sobre los problemas que han tenido en Radiópolis, donde tienen la mitad de las acciones –que transmite algunos noticieros críticos al gobierno en la W–, con sus socios tabasqueños, quienes después de esa conversación tuvieron problemas legales.

¿Pudo haber sido consecuencia de ese encuentro? Es posible. Pero el guiño al Presidente, si así hubiera sido, lo aprovechó Sheinbaum al recibir a El País, otro de los periódicos que de manera regular es objeto de linchamiento en Palacio Nacional para sus objetivos promocionales. Sheinbaum no está perdiendo el tiempo. El miércoles pasado, la cadena de televisión británica BBC envió a una de sus corresponsales del servicio de noticias en inglés –que es el global– para hacer entrevistas la víspera de la cumbre norteamericana en Washington.

La jefa de Gobierno fue una de las figuras entrevistadas, en vivo y en inglés, obteniendo una plataforma internacional en un momento donde muchos ojos estaban volteando a México, Estados Unidos y Canadá por la reunión de sus líderes, sobre todo para la última pregunta, sobre sus aspiraciones presidenciales, a lo que respondió, con medias verdades y mentiras políticas, que estaba concentrada en la Ciudad de México. Sheinbaum está en un road show con prensa internacional.

Recientemente publicó una colaboración en The Economist, el semanario británico con mayor influencia entre políticos y empresarios del mundo, que pareció extraña para los estándares editoriales de la revista, porque se limitó a escribir un resumen ejecutivo de su informe de gobierno. En realidad no se publicó en la edición que semanalmente llega a millones de personas, sino en el suplemento especial que edita cada finales de año, The World Ahead (El Mundo por Delante), donde invitan a escribir a figuras en posiciones de poder o influencia. Sheinbaum habló de la crisis por la pandemia del coronavirus y las oportunidades para construir una sociedad más equitativa y sostenible, reproduciendo sólo la usual palabrería.

Pero el fondo no importa por ahora, y lo que quedó fue su nombre y la ilustración de su cara plasmadas en un suplemento que también leen millones de personas en el mundo, incluidos los y las tomadoras de decisiones, ante quienes se presentó. Haber aceptado escribir para una publicación constantemente atacada por el Presidente y sus legiones de fanáticos ignorantes –a quienes les ordenaron no tocarla a ella por utilizar ese vehículo– fue un acierto.

Sheinbaum ha asumido de manera dogmática las posiciones de López Obrador, sus frases y hasta sus pleitos. En este espacio se describió en lo que, políticamente, ante la opinión pública se ha convertido, una “mini yo” del Presidente, donde entregó la autonomía que ejerció durante la primera parte de su sexenio por razones estratégicas. Si López Obrador precipitó la sucesión presidencial, es el argumento, es porque sabía que a Sheinbaum, si no cambiaba la dinámica de la carrera hacia Palacio Nacional, no tendría tiempo para crecer. Tenía que hablar a las clientelas duras de López Obrador para consolidar su apoyo –unos 14 millones de fieles simpatizantes no son pocos– y no perderlas. Los demás segmentos electorales saldrá a conquistarlos más adelante.

La jefa de Gobierno ya capturó también el ojo, en este caso crítico, de la prensa extranjera por las acciones que ha emprendido. La semana pasada, Los Angeles Times, el periódico regional más importante de Estados Unidos, publicó un despacho sobre la “tarjeta Claudia”, refiriéndose al programa para más de un millón de alumnos de primaria para que reciban apoyos mensuales y descuentos para actividades culturales y deportivas. “La próxima elección presidencial de México está a más de dos años y medio de distancia, pero una candidata potencial ya está siendo acusada de hacer trampa”, apuntó el diario.

Sheinbaum está labrando su propia imagen en el exterior. Es una buena idea que aproveche la neocolonización cultural mexicana, que convierte aquí mágicamente lo que se dice afuera, en verdad absoluta. Internamente es una marioneta de López Obrador, pero eso irá cambiando y se irá empatando con lo que está construyendo internacionalmente, donde la estrategia, con la densidad y claridad de ideas que ha mostrado en algunas entrevistas, le abre el camino para que empiecen a mencionarla como una candidata con potencia, y que los ecos lleguen como órdenes a la cabeza de muchos mexicanos transformándola, como quiere el Presidente, en una candidata competitiva con posibilidad de ganar el 24.

sábado, 20 de noviembre de 2021

 Migration is a natural process. Butterflies do it, whales do it. And humans do it.’

THE INTERPRETER

NYT

November 19, 2021

Welcome to The Interpreter newsletter, by Amanda Taub, who with Max Fisher writes a column by the same name.

Belarus announced yesterday that it had cleared migrants from their makeshift camp on its border with Poland, the latest development in that government’s efforts to extract concessions from the European Union by manufacturing a refugee crisis on its eastern border.

Viewed narrowly, this situation shows how the countries along the migration routes to Europe run a protection racket whose message is, more or less, “Nice little political and economic union you got there. Sure would be a shame if an influx of refugees through our territory were to fracture it.”

As Max wrote last week, Belarus is just the latest in a string of countries that have demanded that the E.U. cough up political and economic concessions in exchange for blocking migrants from reaching its borders.

That is a political crisis for the European Union, where the admission and distribution of refugees have long been a source of turmoil and division between member countries. And it is a humanitarian catastrophe for the refugees, many of them families with young children. They traveled to Belarus in the hope of making it to Europe, only to find themselves trapped in a police state, sleeping rough in freezing conditions, and subjected to tear gas and violent attacks by Polish security personnel.

 

But take a broader view of the situation, and it becomes clear that such framing fails to account for something even more fundamental than regional realpolitik: namely, that migration and even mass displacement are normal, but our political institutions act as if they are not.

It is simply a fact that at any given time, some small percentage of humans will be fleeing violence, disasters, or economic distress. And yet the global system of citizenship, borders, and immigration doesn’t anticipate that such displacements will happen — and lacks the flexibility to handle it when they inevitably do. (International law grants refugees basic protections against deportation once they arrive in a host country, but little more.)

“Migration is a natural process. Butterflies do it, whales do it. And humans do it. That’s why we don’t all live in East Africa,” said Jonathan Blake, a political scientist, and fellow at the Berggruen Institute, a Los Angeles-based think tank whose research focuses on political solutions to challenges that transcend national borders, including atmospheric carbon and pandemics as well as migration. “So you can let them move, or you can cause crises by causing them to pool at borders.”

In other words, while Belarus’s actions may be the proximate cause of this particular humanitarian crisis, the deeper issue is that we live in a world in which people will periodically flee their homes and try to go to Europe. But the European Union’s legal and political systems are set up for a world in which that does not happen.

 

That disconnect between reality and political institutions makes it easy for politicians to paint refugee flows and other migration as an unforeseen and unmanageable disaster, said Stephanie R. Schwartz, a University of Southern California political scientist who studies displacement.

“By calling it a crisis, governments invoke fear and can use migration as a political tool toward specific policy goals, often with respect to their domestic constituencies, or as we see in Poland-Belarus, foreign policy goals,” she said. “But is it really a crisis if less than 2 percent of the global population is forcibly displaced?”

 

The “crisis” terminology implies that displacement is an unforeseeable and perhaps unsolvable problem, she said. By contrast, recognizing that displacement is a constant — and that it is set to become more common as the effects of climate change become more severe — highlights the need for a more flexible regional or even global approach.

“If we didn’t see this as an urgent crisis that is temporarily happening now, but something that periodically occurs, we might see mobility more as the norm. We might also want policies that embrace that mobility as the solution,” Dr. Schwartz said.

 

Regional or transnational systems that made it easier for people fleeing across borders to live and work in a country for some medium period of time, subject to renewal and other protections — in effect, visas that are presumptively approved rather than presumptively denied — might help keep people from massing at borders or making dangerous sea crossings, and make displacement seem like a manageable process rather than a sudden disaster.

That may sound radical. But in fact, “this isn’t pie-in-the-sky type policy,” Dr. Schwartz said. “The Mercosur countries in South America have reciprocal residency permits along these lines. The E.U. essentially does this within the E.U. countries.”

 

And it is possible to imagine other systems developing on top of other international groups that already offer some special visa privileges to citizens of member states, such as the Commonwealth of Nations, an association of former British colonies.

That is not to say it would be easy. Such policies would have to withstand attacks from far-right politicians and groups who seek to capitalize on xenophobia. And, Dr. Schwartz said, many humanitarian organizations are skeptical of any changes to the current system of refugee protection, which provides limited but global legal rights to anyone fleeing persecution.

 

“Some refugee advocates worry that opening up additional, regularized legal pathways for refugees would open Pandora’s box of editing the refugee definition and eroding the protections we do have,” she said. “But are those protections really working?”

jueves, 18 de noviembre de 2021

Biden-AMLO, dos agendas opuestas

Con la incompatibilidad en las agendas de Biden y López Obrador no hay complementariedad posible, ni bloque de América del Norte fuerte ni creíble.

Pablo Hiriart

https://www.elfinanciero.com.mx/opinion/pablo-hiriart/

noviembre 18, 2021 

MIAMI, Florida.- La reunión trilateral México-Estados Unidos-Canadá de hoy cumplirá con el objetivo del presidente Biden de proyectar la imagen de que se construye una vecindad segura, sana y solidaria.

Necesita mandar ese mensaje al interior de su país, donde la mayoría de los ciudadanos reprueba su gestión.

Si hoy hubiera elecciones, 51 por ciento de los votantes cruzaría la boleta en favor de los candidatos republicanos en su distrito, y sólo 41 por ciento lo haría por los demócratas.

El 62 por ciento de los estadounidenses considera que la presidencia de Biden está desconectada de las preocupaciones del ciudadano común.

Pocas acciones serían más rentables a Joe Biden que un acto de autoridad sobre el gobierno mexicano, por migración, drogas y todo aquello que le funcionó de maravilla, para la popularidad interna, a Donald Trump.

Biden no lo va a hacer. No en público. Es un político prudente que no va a crispar a la nación como hizo su antecesor, aun al precio de seguir cayendo en las encuestas.

La parte mexicana ha trabajado con profesionalismo la preparación de la cumbre y luego la reunión bilateral entre ambos presidentes.

El punto crítico estará cuando tengan que conversar en privado López Obrador y Biden. Sus agendas no sólo son distintas, sino opuestas.

López Obrador y su gobierno han hecho un esfuerzo evidente para frenar la migración centroamericana y caribeña que va a Estados Unidos.

No le pueden exigir más a México. Además, nadie está obligado a lo imposible.

Si Estados Unidos, con sus inagotables recursos tecnológicos y económicos, no puede controlar la totalidad de entradas y tránsito de migrantes ilegales en su territorio, México mucho menos.

Hay un tema espinoso en este punto: la migración ilegal de mexicanos crece a cifras históricas.

Otra vez México ocupa el primer lugar como país expulsor de sus ciudadanos hacia Estados Unidos.

Y aumentará más. López Obrador y Biden tienen en perspectiva dos horizontes diferentes para México.

Biden necesita un vecino próspero, seguro y saludable.

Pero López Obrador trabaja para hacer de México un país de pobres.

La tendencia es empobrecer a las clases medias para que dependan del gobierno. Y restarle dinámica y prestigio al sector privado, para disminuir su peso en la economía, en la política y en el ánimo social.

Va a crecer el número de mexicanos que emigran, porque la recuperación económica no existe.

El axioma lo conocemos: sin confianza no hay inversión, sin inversión no hay empleo, sin empleo crece la pobreza, y a mayor pobreza aumenta el éxodo de mexicanos hacia el norte.

También se va el dinero. En dos años, México es el país que más inversión extranjera ha perdido en el mundo.

De enero al primero de noviembre de este año han salido del país 266 mil millones de pesos de inversiones extranjeras.

Reforma energética.- Canadá y Estados Unidos se quejan de la política energética de México, y más específicamente de su política eléctrica.

Legisladores demócratas y republicanos presionan con cartas enérgicas a la Casa Blanca para frenar lo que ven como un trato discriminatorio de México a las empresas estadounidenses.

El embajador Ken Salazar informó que empresas de Estados Unidos ya han invertido mil millones de dólares en energías limpias en México, y será dinero perdido porque el gobierno del vecino del sur quiere cambiar las reglas del juego.

Siemens canceló un parque eólico en el istmo de Tehuantepec por 600 millones de dólares, que afectará directamente a los campesinos que tenían contratos con la empresa.

Con la reforma eléctrica se pierde, también, la confianza.

Sin lógica económica, el gobierno mexicano no es de fiar.

Ya había cancelado los contratos del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y la pérdida de dinero ha sido exorbitante para el país, más lo que falta por pagar por la destrucción del NAIM.

Ahora el Presidente busca anular los contratos de producción de energías limpias, en perjuicio de su población, del medioambiente, de la confianza de los inversionistas y de la relación con Estados Unidos.

Medio ambiente.- Ante la gravedad del calentamiento global, Biden acelera la transición de energías fósiles a limpias. Habrá sanciones para los países emisores de ozono, restricción en el acceso a créditos de instituciones internacionales y bancos privados.

Y su socio, aliado y vecino, que iba en esa dirección, da media vuelta y apuesta por el carbón y el combustóleo.

Tal vez le pidan al presidente López Obrador que haya congruencia entre lo que dice y lo que hace: dice que aspira a que México sea como Dinamarca, pero en ese país más de 80 por ciento de la electricidad viene de fuentes renovables. La principal empresa de electricidad, Ørsted, es privada, como lo recordó Sergio Sarmiento en su Jaque Mate.

A pesar de que muchas compañías petroleras han eliminado la práctica de quemar gas, que libera metano –señalan los especialistas en energía y cambio climático Lisa Viscidi y MK Vereen–, la quema de gas de Pemex se incrementó 68 por ciento entre 2019 y 2020.

Las agendas de Biden y de López Obrador son incompatibles.

Con esas diferencias no hay complementariedad posible, ni bloque de América del Norte fuerte ni creíble.

Habrá fotos y sonrisas, también algunos acuerdos, pero los dos países marchan en direcciones opuestas.

miércoles, 17 de noviembre de 2021

 Regional countries have reasons to guard against the Organization of Turkic States

By Global Times Published: Nov 16, 2021

The name of the Cooperation Council of Turkic Speaking States (Turkic Council) has been officially changed to the Organization of Turkic States, Turkey's President Recep Tayyip Erdogan said at the 8th Summit of the Turkic Council held in Istanbul on Friday, according to media reports. Judging from the change of the name, the organization has been politicized and has been upgraded into a political union.

Turkey has been playing an active role in promoting name change. This is in line with Turkey's geopolitical strategy. Since Erdogan took office, there has been an evident change in terms of Ankara's foreign policy. Turkey was eager to join the European Union (EU). But after Ankara's diplomatic efforts for decades, Turkey realized that the EU would not truly embrace it. This proves that its intent to be a member of the EU has failed.

After this, Erdogan's foreign diplomacy has tended to be diversified. Turkey has begun to pursue a diplomatic framework outside the EU. It has attempted to seek new allies and partners especially from the perspective of history, culture, and ideology in its neighboring countries. It tends to exploit the notion of Turk to establish a new diplomatic circle. Central Asian countries are examples of such countries.

Changing the name of the organization into "the Organization of Turkic States" embodies the rise of pan-Turkism. The "Turk" is actually a historical concept. The Turk in history books differs from Turkey and the countries whose people speak Turkish. Ankara has its political consideration and ambition to hype this notion. By virtue of the concept of Turk, Ankara intends to strengthen ties with its neighboring countries. It also seeks to expand its own regional and international influence and status, and if possible, forge a political and military alliance with Turkey at its core.

The consequence could mean that the organization may lead to a further rise of pan-Turkism, which is quite risky. This could affect regional stability and security. Three Central Asian countries are members and one as observer state of the Organization of Turkic States These are multi-ethnic countries, in which there are some people who do not speak Turkish.

This organization may trigger the rise of extreme nationalism, which could intensify ethnic conflicts and hit regional stability and security.

In addition, the organization will ramp up the contest and contradiction between Russia and Turkey. The name change of the organization indicates that Turkey has adopted an aggressive posture in Central Asia. It is attempting to rope in the regional countries. This will threaten Russia's influence in the region.

There are also groundless sayings that Uygur people in the Xinjiang Uygur Autonomous Region are of the same ethnic group as Turks. This is totally wrong. Xinjiang has been a multi-ethnic region since ancient times. The Uyghur people do speak a language that belongs to the Turkic one. But they have no other relations with Turkey. 

China should remain vigilant against the spread of pan-Turkism and pan-Islamism that the Organization of Turkic States may bring about. The spread of such thoughts may inspire some extremist and separatist forces who have attempted to split China.

The article was compiled by a Global Times reporter based on an interview with Yang Jin, an associate research fellow at the Institute of Russian, Eastern European, and Central Asian Studies under the Chinese Academy of Social Sciences. opinion@globaltimes.com.cn 

martes, 16 de noviembre de 2021

Lukashenko must go and Russia and Belarus must truly unite

November 15, 2021

https://thesaker.is/lukashenko-must-go-an-russia-and-belarus-must-truly-unite/

If there is one thing which is obvious for all to see is that the EU and NATO hold one language against Belarus and another against Russia.  For example, the EU has just agreed to impose the 5th package of sanctions on Belarus, but their official statement does not mention Aeroflot, Russia, or Putin by a single word.  Of course, western politicians make all sorts of noises and grandstanding statements about Putin and Russia, but that is just that – hot air.  They can bark at Russia all they want because they know that Russia does not care one bit about noise, especially since the Russians fully understand that there is nothing that the West could do, even theoretically, against Russia, as she is simply too powerful.

Ditto for economic sanctions.  The EU has banned overflights by Belavia, but it has not touched Aeroflot (yet).  Why not?  Simple, because Russia could simply close her airspace which is currently the most expensive airspace on the planet, as it links Europe to Far East Asia.

Belarus, in sharp contrast to Russia, still remains weak, mostly because of Lukashenko’s incompetence and lack of vision.  All he cares about is remaining in power, which also means that he does not want Belarus to be truly incorporated into Russia, lest he loses his status of “King of Belarus” or whatever he fancies himself to be.

Now I submit that becoming part of Russia is not only the best solution to all of Belarus’ problems, it is the only solution.  By the way, that outcome is exactly what the western ruling elites are desperately trying to avoid, because they all realize that once Belarus becomes a part of Russia, say as an autonomous Federal subject, the party is over for the EU which won’t be able to touch Belarus – not economically, not politically and most definitely not militarily.

It is important to keep in mind that Polish, German, or Lithuanian military forces are a joke, at best they can have (small) parades, and shoot at unarmed civilians.  But even taking on “just” the Belarussian military alone (without any Russian help) is not an option for them: there is no comparison between a Polish solider (or a Lithuanian one, for that matter) and a Belarusian one, it would be like comparing perfumed and fluffy show-dog with a wolf.  Numbers here matter a lot less than the quality, training, and determination of the soldiers on both sides.

Still, shooting a Belarusian border guard and shooting a Russian paratrooper are two very, very different propositions, and the folks in the West know that.  So far the Poles have only shot blanks or in the air, at least they say so, but if their current defenses are breached, or if a bullet flies across the border, the violence will ensue, that is inevitable.  Right now, this is even likely.

I have to repeat myself: I have exactly *zero* trust in Lukashenko who, in my opinion, cares only about himself and remaining in power.  Belarus claims to want to be an “allied state” to Russia, but has not even recognized Crimea as part of Russia!  Right now, Belarus is, de facto, a Russian parasite, a freeloader country, run by a megalomaniac which needs to be replaced with a person the Kremlin can trust or, even better, with a person whose role would cease to be so important simply because Belarus and Russia would be truly and fully unified.

In the past, Lukashenko has zig-zagged even more than Erdogan, and his current pro-Russian stance is only due to the fact that the dimwits in the EU have tried to overthrow him one time too many, so now he is angry and wants to make them pay.  But irrespective of how stupid EU politicians are, Belarus is in no condition to take on the entire EU by itself, so at the end of the day, it is Russia that will have to bail Belarus out (yet again!).  Personally, I find that unacceptable.

Furthermore, objectively, right now the Poles and the Belarussians both have the same interest: to try to make the most out of this crisis.  The Poles by proving how tough, courageous, and generally heroic they are in the defense of the sacred borders of the EU, the Belarussians by showing how cold-hearted and evil the Poles are.  And for all the media attention to the 3-4 thousand people at the Polish border, this is a tiny number compared to the much larger numbers which cross into the EU every day or cross from France into the UK.  In other words, this is completely and totally a manufactured pseudo-crisis.  And the main beneficiary from this circus is the Poles who, from being the black sheep of the EU suddenly have turned into the heroic “defenders of the European realm from the Russia Asiatic hordes” at exactly zero risk for them.  That needs to change.

As for the Russians, they are now forced to politically back Belarus in a crisis that in no way benefits Russia.  And when Lukashenko makes (totally empty) threats to cut off the Russian gas lines to Poland, he is objectively helping the Western propaganda about Russia wanting to use her energy to blackmail Europe.

Finally, Belarus could bring a lot of good things to Russia, including a very (pro-)Russian population, a strong military, plenty of high-tech industries, and a good place to deploy forces to protect Kaliningrad.

By remaining separate, Belarus and Russian gain nothing, they both only stand to lose on many levels.

The good news is that the Belarusian and Russian militaries are already deeply integrated, but that integration needs to be SHOWN, and the best place to show it would be right at the Polish border.  Again, pull back all the Belarussian border guards and replace them with a single regiment of Russian paratroopers and that alone will RADICALLY change the tone and actions of the West.

That would be the proverbial “tripwire force” which would absolutely terrify the Poles and the rest of the clowns who are playing at this “pretend-almost-war” on the border with Belarus (including 600 Brits, and assorted Germans and French units).

So my solution to this entire crisis is simple: fully unify Russia and Belarus.  The only thing preventing this today is Lukashenko, so this process has to begin by getting rid of him.

Andrei