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Volcán Popocatépetl

jueves, 9 de junio de 2016

ESTADOS UNIDOS Y LA OLIGARQUÍA MEXICANA REEMPLAZARÁN AL PRI CON EL PAN

Tal parece que las elecciones locales de este 2016 se pueden convertir en un punto de inflexión para que en el 2018 los oligarcas del país, junto con sus patrones de Washington y Nueva York, operen una nueva “alternancia” en la presidencia de México, con el objetivo de mantener el sistema económico depredador que han impuesto desde hace 35 años.
Peña Nieto, el grupo Atlacomulco, con el apoyo de Televisa, recibieron las directrices del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, la Reserva Federal, Wall Street, los organismos financieros internacionales y del fondo de inversión Black Rock, para consolidar el proyecto de perpetua sumisión de México a los Estados Unidos, mediante la imposición de las “reformas estructurales” (laboral, financiera, de telecomunicaciones, educativa y especialmente la energética), que aseguren que ningún cambio de gobierno, protestas o inconformidades de la sociedad mexicana, puedan cambiar el dominio de los grandes centros financieros y las corporaciones trasnacionales, sobre los recursos naturales, el sistema financiero y la mano de obra regalada de nuestro país.
Peña Nieto, como buen empleado, instrumentó el Pacto por México para imponer dichas reformas (el “padrino” del neoliberalismo mexicano, Carlos Salinas, jugó un papel fundamental como coach del novel presidente), lo que logró en los dos primeros años de su gobierno.
Todo parecía ir a las mil maravillas, pero resultó que Peña y su equipo manejaron de la peor manera posible los instrumentos de poder a su disposición, lo que llevó al aumento de la violencia e inseguridad, las continuas violaciones a los derechos humanos, la irrefrenable corrupción en todos los niveles y órdenes de gobierno, y con todo ello la ingobernabilidad en distintos estados de la República.
Para colmo, la instrumentación de las reformas ha sido deficiente (frenos y arranques en el caso de la energética; protestas crecientes en el caso de la educativa; nulo impacto en el crecimiento económico en lo que respecta a la laboral, financiera y de telecomunicaciones), lo que ha complicado la consolidación del proyecto neoliberal en su última fase.
Así, Peña y los grupos políticos que lo apoyan (Estado de México e Hidalgo) se han comprobado como ineficientes ejecutores del proyecto de consolidación neoliberal dictado desde Estados Unidos, por lo que la baja popularidad de su gobierno, la posibilidad de que la protesta social se incremente y especialmente la amenaza que a dicho proyecto representa un posible crecimiento electoral de la única opción verdaderamente nacionalista, soberanista y anti neoliberal, como lo es la de López Obrador y su partido Morena, ha convencido a los jefes del proyecto a buscar otras opciones que puedan hacerse cargo de la encomienda.
Si bien han estado explorando la opción del supuesto “candidato independiente”, siendo Jaime Rodríguez Calderón “El bronco”, gobernador de Nuevo León el modelo a seguir; tal parece que aún sin descartarlo, podría no cumplir con las expectativas de la élite dominante, ya que se requeriría crear un aparato de promoción y organización enorme para poder elegirlo presidente, algo que todavía los partidos tradicionales (significativamente PRI y PAN), siguen monopolizando.
Por ello, para evitar que el voto “anti sistema”, por raquítico y manipulable que sea, pueda optar por desviarse hacia López Obrador, se ha decidido por fortalecer de nuevo al alicaído PAN que había descendido hasta la tercera posición en las elecciones del 2012; y en las del 2015 se había visto superado nuevamente por el PRI.
Pero las élites quieren a un grupo dentro del PAN al que ya le conozcan sus debilidades (corrupción a la máxima potencia; escándalos sexuales; alcoholismo, etc.), mediante las cuales puedan manejarlo a su antojo y hacerlo que cumpla las directrices que se le ordenen, sin reclamo alguno. Aunque  nuevamente la cuestión de la eficacia estará en duda, tomando en cuenta que en los 12 años en los que el PAN estuvo en el poder, no pudo aprobar las tan llevadas y traídas “reformas estructurales”.
¿Y cuál es ese grupo fácilmente manejable, chantajeable y servil? Pues el del fascista, criminal, corrupto y cobarde Felipe Calderón, ligado al crimen organizado a través de quien fuera su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna; protegido de la DEA, quien se encargó de hacer el trabajo sucio, eliminando a los cárteles que se oponían a que la agencia antidrogas estadounidense manejara la producción, transporte y distribución de drogas, para así mantener el control de este inmenso negocio; y al mismo tiempo exigir continuamente en su país mayores recursos económicos para “combatir a los cárteles”, con lo que se beneficia por partida doble.
Por eso Calderón se pasea impune y protegido por Estados Unidos, ya que él es el candidato de Washington, y en especial del establecimiento de seguridad de dicho país, para acceder nuevamente a la presidencia de México, esta vez mediante la supuesta candidatura de su cómplice esposa Margarita Zavala, quien por su parte también protege una red de empresas ligadas a la corrupción y a los favores políticos, manejadas por sus hermanos.

Así, los inversionistas de Nueva York y el establecimiento de inteligencia y seguridad de Estados Unidos, junto con los oligarcas mexicanos, parece que están explorando quitar al PRI de la presidencia en el 2018, con objeto de fingir una nueva “alternancia”, evitando cualquier posibilidad de que la única opción verdadera de cambio, López Obrador y Morena, aprovechen el voto anti sistema. El objetivo es asegurar que el proyecto depredador neoliberal siga su curso, encabezado por otra facción derechista, corrupta y subordinada a ellos, como la que representa el criminal, fascista y cobarde Calderón, y su títere esposa, que ahora sería la “presidenta” Margarita Zavala.
En este sexenio 8,895 mexicanos entraron a la élite multimillonaria
El selecto grupo posee 9 billones 681 mil 426 de pesos, equivalente a 55% del PIB nacional
Pasaron de 14,486 a 23,381 los connacionales poseedores de fortunas superiores a $500 millones
Víctor Cardoso

Periódico La Jornada
Jueves 9 de junio de 2016, p. 18
Alrededor de 8 mil 895 mexicanos lograron ingresar durante el actual gobierno en el segmento de millonarios con fortunas superiores a los 500 millones de pesos, revelan cifras oficiales de inversionistas que operan mediante casas de bolsa.
Al cierre del primer trimestre de este año eran un total de 23 mil 381 mexicanos con registros de fortunas de 500 millones de pesos, o más, cuando en 2013, al inicio del actual gobierno, el mismo grupo lo conformaban 14 mil 486 millonarios.
Registros oficiales de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) indican que al primer trimestre de este año había 174 mil 991 personas físicas con inversiones en casas de bolsa que iban de 15 millones en adelante, mientras que en 2015 los registros tenían contabilizados a 171 mil 345 inversionistas.
Con todo y la desaceleración económica mundial, el bajo crecimiento y la volatilidad de los mercados financieros, el selecto grupo de millonarios tiene registradas oficialmente cuentas de orden que involucran recursos por 9 billones 681 mil 426 millones de pesos, cifra que representa alrededor de 55 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país, es decir, la riqueza que se genera en un año en todas las actividades económicas en México.
De acuerdo con los registros oficiales, la riqueza se encuentra concentrada, hasta el 31 de marzo pasado, en 137 mil 878 personas físicas y 37 mil 68 personas morales con fortunas hasta por 15 millones de pesos; con entre 15 y 50 millones se tienen registros de 5 mil 508 personas físicas y mil 907 morales; con más de 50 millones y hasta 100 millones de pesos hay 2 mil 472 personas físicas y 833 morales; con más de 100 millones y hasta 250 millones de pesos se tiene registro de 3 mil 729 personas físicas y mil 389 morales; con 250 millones y hasta 500 millones de pesos la información oficial da cuenta del registro de 4 mil 825 personas físicas y 822 morales, mientras quienes tienen más de 500 millones de pesos totalizan 20 mil 579 personas físicas y 4 mil 854 morales.

También se tiene identificados por nacionalidad a los inversionistas que operan en el mercado nacional en casas de bolsa para gestionar la adquisición, venta o tenencia de acciones de empresas cotizadas en la Bolsa Mexicana de Valores: 170 mil 179 inversionistas son mexicanos; 2 mil 85 estadunidenses, 185 canadienses y 2 mil 497 de otrasnacionalidades con fortunas de hasta 15 millones de pesos. En el siguiente estrato, con más de 15 millones y hasta 50 millones de pesos, 5 mil 951 son mexicanos, 50 estadunidenses y 283 de otras nacionalidades; el segmento con más de 50 millones y hasta 100 millones está compuesto por 4 mil 51 mexicanos, 40 estadunidenses y 283 de otras nacionalidades; con más de 100 millones y hasta 250 millones de pesos, hay 4 mil 508 mexicanos, 31 de origen estadunidense, tres canadienses y 237 de otras nacionalidades; quienes tienen más de 250 millones y hasta 500 millones de pesos suman 4 mil 948 mexicanos, 54 de nacionalidad estadunidense, tres canadienses y 878 de otras, mientras que los que se encuentran en la cima, con fortunas superiores a 500 millones de pesos, son 23 mil 381 mexicanos, 357 estadunidense, 16 canadienses y mil 682 de otras nacionalidades.

miércoles, 8 de junio de 2016

Rehearsing for World War III
Operation “Anakonda 16” is a dangerous provocation
by Justin Raimondo, June 08, 2016
Antiwar.com

As I write this, US troops are building a bridge across Poland’s Vistula river, and conducting a nighttime helicopter assault to secure the eastern part of the country against a Russian assault.
Has World War III started? Well, not quite yet, although it’s not for want of trying.
This is Operation “Anakonda 16.” Thirty-one thousand troops, 14,000 of them American, are conducting war games designed to secure an Allied victory in World War III. The exercises involve “100 aircraft, 12 vessels and 3,000 vehicles,” and precede the upcoming NATO summit, which is expected to approve the stationing of yet more troops – mostly Americans – in eastern Europe.
NATO claims this is all strictly “defensive” in nature, designed to deter Russian “aggression” – but who is the real aggressor?
It is the Western powers who, ever since the fall of the USSR, have pushed eastward relentlessly, expanding the “defensive” NATO  alliance to include such useless nonentities as Albania and Montenegro, and even extending “associate” status to distant Georgia. Their policy has been to eliminate the buffer between NATO and Russia, absorbing previously neutral Ukraine into the Western orbit by means of a violent coup d’etat, and launching a propaganda war that targets Russian President Vladimir Putin as the second coming of Stalin.
The Russian reaction has been to reverse Nikita Khrushchev’s 1954 decision to hand Crimea to Ukraine, pull out of a treaty limiting the number of troops in Europe, launch a military build up on their borders, and upgrade their nuclear arsenal to parallel a similar effort by the US.
With the collapse of international communism, the need for NATO was obviated, and yet – like any and all  government programs – it not only persisted, it expanded. Complementing the idea of “Greater Europe” and the creation of the European Union, the NATO-crats enlarged the original “defensive” vision that was supposedly the rationale for the alliance and embarked on an ambitious program that involved the creation of a permanent military architecture which inevitably sought to absorb real estate in the east. Poland, Romania, Bulgaria, Czechoslovakia, the Baltic states – all eventually joined NATO’s ranks as Moscow looked on in alarm. As the “war on terrorism” commenced, NATO became the instrument of Western military operations in the Middle East, sending its tentacles into the former Soviet republics of Central Asia and insinuating itself into the Caucasus region.
From a cold war policy of containment, US/NATO has since moved into regime change mode: the idea is to encircle Russia militarily, while using “soft power” to undermine pro-Russian regimes in Russia’s periphery and eventually achieve regime change in Russia itself. The Ukrainian operation was an example of the “soft power” approach: utilizing Western-funded “civil society” groups, they succeeded in evicting the democratically elected government from office and installing one handpicked in Washington. With the imposition of sanctions, and the continued encirclement of Russia, the idea is to squeeze the Russian bear until he either gives up or collapses. Which is why “Anakonda” – an iteration of the giant snake that crushes its victims to death and then devours them – is truly an evocative name.
As is usual with the regime-changers in Washington, they approach their task with little or no understanding of their intended victim. In Iraq and Afghanistan, they thought they could destroy the regime, and then create a Middle Eastern version of Kansas. It didn’t work out that way – but our political class is incapable of learning the lessons of experience.
In the case of Russia, they believe that a Russian collapse would have to mean the ascension to power of a figure much like the late Boris Yeltsin, who was too drunk to resist the incursions of Western power most of the time, and went along with the marginalization of his country without too many protests. However, the memory of the Yeltsin era is abhorred by the Russian people, who saw their country plundered by the oligarchs, and their standard of living fall into a veritable abyss, while Russia was pushed around on the international stage like a freshman pledge on fraternity row.
What the NATO-crats want is a “pro-Western” figurehead in power in Russia, but what they don’t get is that Putin is as pro-Western as they come in the current political milieu. His main opponent in the election that brought him to power was the virulently anti-Western Communist Party, which he handily defeated, with the even more anti-Western Russian nationalists coming in third.
Initially, Putin sought to include Russia in “Greater Europe,” and he proposed an agreement with NATO to ensure that Europe would be a “common space.” Yet his initiatives to create an inclusive Europe were met with implacable hostility by the Western powers, who rejected the idea that Russia would be treated as an equal and insisted on the primacy of NATO and the EU. This set up the present standoff, in which the countries of the former Warsaw Pact were forced to choose between Brussels and Moscow.
If and when the West succeeds in collapsing the Russian economy and taking down Putin, it won’t be a Yeltsin-like figure who will inherit the ruins. What comes after Putin, in this context, is something much worse. And in that case, the prospect of war will loom large on the horizon.
If Hillary Clinton gets into the White House, you can be sure the tensions with Russia will reach fever pitch. She has compared Putin to Hitler – always the signal that we are about to embark on yet another crusade – and her neoconservative supporters are eager to restart the cold war. The great danger is that a cold war may very well become a hot one – and that raises the specter that we lived with for half a century, the very real possibility of a nuclear war.

To compare Putin to Stalin, or Hitler, is absurd: Russia has come a long way since the days of the Gulag, when 60 million people were killed and imprisoned. If we want to push Russia back into the darkness, then the policy we are presently pursuing is the way to go: if, however, we want peace, then it’s high time to disband NATO – which is outdated and expensive – give up our dreams of regime change in Russia, and start cooperating with Moscow in solving our mutual problems.

martes, 7 de junio de 2016

El PPM y el 5 de junio
Pedro Miguel
La Jornada 7 de Junio de 2016
El PRI es más que sus siglas y que su logotipo: es una forma perversa de ejercicio del poder para el saqueo del erario, la imposición de intereses corporativos, el uso patrimonialista de los recursos gubernamentales para la perpetuación del control de las instituciones (incluidas las electorales) por un grupo de operadores enriquecidos y la preservación de una red de impunidad que recorre los sexenios. Esa identidad es plenamente compartida por Acción Nacional, el Partido de la Revolución Democrática, Nueva Alianza, Verde y demás franquicias electorales, lo que ha sido llamado PRIANRD o Partido del Pacto por México (PPM). Desde esa perspectiva el priísmo no perdió nada en las elecciones del pasado domingo 5 de junio.
A estas alturas hay tanto en juego en las pugnas electorales entre priístas, panistas y perredistas como en un partido de futbol: los equipos luchan por imponer sus colores propios sobre los contrarios y por hacerse de los beneficios económicos del campeonato, pero jamás para cambiar las reglas técnicas, mediáticas y monetarias del juego. No es posible encontrar una diferencia sustancial, por ejemplo, entre el Rafael Moreno Valle priísta y el Rafael Moreno Valle panista o entre el Miguel Ángel Yunes priísta y el Miguel Ángel Yunes panista; independientemente de su filiación partidista coyuntural, se trata de individuos corruptos, represores, inescrupulosos y sin otro propósito de gobierno que el del beneficio para sí mismos y sus respectivos grupos.
Ya sea con su escudo principal o mimetizado en los del PAN, el PRD, Nueva Alianza, Verde y demás, el PPM ha procurado reducir los comicios a una rebatinga familiar por el reparto de cargos. Lo ha conseguido, en alguna medida, pero a un precio muy alto: la creciente erosión de su fracción principal –la priísta, gran perdedora en las elecciones del domingo–, y la pérdida de identidad de otras dos, la panista y la perredista, las cuales marchan hacia un proceso de virtual fusión. Las numerosas alianzas panredistas ponen en evidencia que en las organizaciones que las conforman no queda ya gran cosa de ideología, principios ni programa y que la motivación de ambas es, simplemente, preservar y ampliar cuotas de poder y acceder al control de filones del presupuesto. En general, el baile de alianzas en el territorio nacional –Nueva Alianza puede ir coaligada al PRI en Veracruz y al PAN en la vecina Puebla, en tanto que el PT va con el verde y el PRI en Chihuahua pero camina con el PAN y Nueva Alianza en Puebla, por ejemplo– muestra la obscena carencia de diferencias reales entre los partidos políticos, su falta de memoria y escrúpulos y la conversión de los procesos electorales en meras oportunidades de negocio.
Ante ese panorama el Movimiento Regeneración Nacional ha ido a las urnas en solitario respecto del resto de los partidos pero en acuerdo con movimientos sociales como el de los maestros, grupos ambientalistas, y organizaciones populares de diversa índole y se ha consolidando, en apenas un año –del 7 de junio de 2015 al 5 de junio de este año– como la única fuerza electoral dispuesta a jugar para cambiar las reglas del juego. Incluso con el catálogo de suciedades desplegado por el PRD en el Distrito Federal, Morena consiguió ratificarse como la primera fuerza política capitalina. Otro tanto ocurriría en Veracruz si se descontara el ostentoso fraude operado por el PRIANRD para cerrarle el paso a ese partido emergente. El Prep del Ople veracruzano se parece tanto al inverosímil recuento que exhibió el Ife de Luis Carlos Ugalde en 2006 para meterle a la candidatura panista más votos de los que obtuvo en las urnas e incrustar a Felipe Calderón en la Presidencia. Ese mecanismo de fraude cibernético, combinado con la compra masiva de votos por los primos Yunes, pretende desplazar al tercer sitio al candidato de Morena, Cuitláhuac García.
Pero incluso en las cifras increíbles del Ople de Veracruz, Morena es el partido más votado en la entidad, otro tanto ocurre –a pesar de la montaña de mapacheos– en Oaxaca, y en otras entidades la organización que encabeza López Obrador está en segundo o en tercer sitio, lo que habla de un avance formidable no sólo de su votación, sino en la recuperación de los procesos políticos nacionales secuestrados y desvirtuados por el PPM. Muy a su pesar los comicios tienen, pues, mucho más contenido político, social y económico que un partido de futbol.

lunes, 6 de junio de 2016

ELECCIONES QUE CONFIRMAN EL CONSERVADURISMO Y DERECHIZACIÓN DE LA SOCIEDAD MEXICANA

Hasta la 8 a.m. de hoy 6 de junio, el PAN, en alianza en varios casos con el decadente PRD, va a la cabeza en 7 estados en donde se realizaron elecciones para gobernador[1] : Aguascalientes (por sólo 2 puntos de ventaja sobre el PRI); Chihuahua (sin aliarse con el PRD, y con 9 puntos de ventaja sobre el PRI); Durango (con 6 puntos de ventaja sobre el PRI); Puebla (con 12 puntos de ventaja sobre el PRI); Quintana Roo (con 11 puntos de ventaja sobre el PRI); Tamaulipas (con 15 puntos de ventaja sobre el PRI); y Veracruz (con 2 puntos de ventaja sobre Morena y 4 sobre el PRI). Tanto en Aguascalientes, como en Veracruz las tendencias podrían cambiar, pues aún faltan por computarse varios miles de votos.
Por lo que respecta al PRI y sus aliados PVEM y Panal (ahí donde fueron juntos) estaría al frente en los siguientes 5 estados: Hidalgo (con 16 puntos de ventaja sobre el PAN); Oaxaca (con 4 puntos de ventaja sobre el PRD); Sinaloa (con 15 puntos de ventaja sobre el Movimiento Ciudadano); Tlaxcala (con 4 puntos de ventaja sobre el PRD); y, Zacatecas (con 10 puntos de ventaja sobre Morena).
En las elecciones para alcaldes y diputados en Baja California el PAN va adelante y en la del Constituyente para la Ciudad de México se pronostica que Morena se lleve 22 de los 60 lugares en disputa, seguido del PRD con 18.
LOS APARATOS ELECTORALES DE LOS PARTIDOS GANAN
Estas elecciones demostraron, una vez más, que las estructuras partidarias, con sus abundantes recursos económicos y el apoyo de los gobiernos estatales y municipales o de los delegados del gobierno federal, siguen teniendo más peso que cualquier candidato independiente o movimientos y organizaciones ciudadanas que pretendan competir con ellos, pues a excepción de Ciudad Juárez, en donde posiblemente gane un candidato independiente, en el resto de las entidades en donde participaron los independientes, su impacto fue mínimo.
Así también se comprueba que la propaganda, la no tan disimulada compra de votos, el acarreo, el condicionamiento de programas sociales a cambio del voto y el voto duro de los miembros de los partidos, siguen teniendo un peso fundamental para competir y ganar en las elecciones.
De otra forma no se explica que sigan siendo los mismos partidos, PRI y aliados, y PAN, ahora acompañado por su apéndice PRD (con lo que se confirma su total corrimiento a la derecha), los que hayan ganado en las 12 entidades en donde se compitió por gobernador.
CIUDADANÍA COMPLACIENTE CON LA CORRUPCIÓN
A diferencia de varios “analistas” políticos que afirman que buena parte del triunfo panista (hasta el momento) en estas elecciones, se debe a que hubo un voto de castigo contra gobernadores corruptos del PRI (especialmente en los casos de Veracruz con Javier Duarte, considerado el peor gobernador, y eso ya es decir, en dicha entidad en las últimas 5 décadas; y el de Chihuahua con César Duarte); la realidad es que salvo Chihuahua, en donde gana un político comprometido con las causas de la gente y no las de su partido, y en general considerado como honesto (Javier Corral), los triunfos panistas nada tienen que ver con el combate a la corrupción.
Los mejores ejemplos son Miguel Angel Yunes en Veracruz (de confirmarse su precaria ventaja) un mafioso, corrupto y acusado de pederasta, que desde que oportunistamente se pasó al PAN, se ha dedicado a hacer negocios y a enriquecerse al amparo de dicho partido, y en su momento (cuando fue director del ISSSTE) como aliado (ahora peleado a muerte) de Elba Esther Gordillo. Así también, Carlos Joaquín en Quintana Roo, ex priista, apoyado por el fascista y corrupto Felipe Calderón, quien ahora tendrá una nueva plataforma desde donde seguir saqueando el erario público (y seguir protegiendo a sus mafiosos aliados en el mundo del crimen organizado).
Así que los triunfos panistas sólo confirman que la manipulable, comprable y en general ignorante ciudadanía mexicana está muy a gusto de pasar de los corruptos y socios del crimen organizado priistas, a los corruptos y socios del crimen organizado panistas (el mejor ejemplo en este caso es Tamaulipas).

LO QUE MENOS CUENTA SON LOS PROBLEMAS DE LA GENTE  Y DEL PAÍS
Todas las proclamas de triunfo de los partidos; todos los “análisis” de los supuestos expertos sobre estas elecciones, tienen que ver con qué partido y qué personajes de la política ganan y cuáles pierden, pero nadie menciona ni por equivocación qué significa para las condiciones paupérrimas en las que viven las dos terceras partes de la población de dichas entidades; o si existirá verdadera voluntad y acciones concretas para combatir la corrupción, la impunidad y el abuso que caracterizan los gobiernos estatales y municipales de prácticamente todo el país; o cómo se enfrentarán y en su caso intentarán resolver los problemas del día a día de la población como; pobreza, marginación, subempleo, desempleo, bajos salarios, destrucción del medio ambiente, violencia, inseguridad, impunidad, servicios de salud y de educación insuficientes y deficientes, etc.
Nadie habla de eso, la única preocupación y el “análisis” es cómo quedan los partidos y sus presidenciables para el 2018. Lo que interesa es la lucha por el poder, entre los poderosos; cómo se reparte el botín y cómo quedan situados para pelear “la grande”. Los problemas del país, de la gente, eso no es importante para ellos, ni para los medios de comunicación. Que los jodidos de siempre sigan legitimando con su voto al sistema corrupto, desigual y abusivo que existe.
SALDOS
Estas elecciones demuestran que los procesos electorales sólo sirven para dirimir quien seguirá saqueando al país y poniéndolo a la venta, ni siquiera al mejor postor, sino al que proteja mejor los intereses corruptos de los administradores del desastre.
La tragedia es que el ignorante, manipulable y comprable pueblo mexicano sólo tiene dos opciones ante sí: una derecha corrupta y vendida al exterior, representada por el PRI; y una derecha corrupta y vendida al exterior, representada por el PAN. Es decir, no hay opción real entre ambos, así que cambiar del PRI al PAN o viceversa no tendrá la menor incidencia, ni consecuencia en las condiciones de vida de la mayoría de la población que seguirá viviendo la explotación, el abuso, la marginación y el desprecio de la subclase política, de los oligarcas y de sus patrones en Washington y Nueva York.
La izquierda en México, ya sólo representada en el ámbito político por Morena, no tiene los recursos, la organización y ni siquiera la simpatía mayoritaria suficientes para detener el vendaval de desgracias que la coalición depredadora de derecha (PRI-PAN-PRD), seguirá haciendo caer sobre la mayoría de la población, por lo que se puede esperar que para lo que resta del nefasto sexenio peñista, las condiciones sociales y económicas de la mayoría de la gente seguirán empeorando, mientras la corrupción, la acumulación de poder, dinero y privilegios en una minoría y la impunidad, los abusos y la violencia contra la mayoría, seguirán creciendo.
P.D. Sólo vale la pena apuntar que dos supuestos precandidatos a la presidencia acaban de ver hundirse sus posibilidades, con los resultados de estas elecciones, lo que no significa que se retirarán, pero sí demuestra que sus trayectorias, alianzas y políticas les han cobrado su factura: Manlio Fabio Beltrones y Miguel Angel Mancera.



[1] De acuerdo con información de los Resultados Electorales Preliminares, publicado en eluniversal.com.mx

viernes, 3 de junio de 2016

Los nuevos miedos

Ignacio Ramonet
Nº: 248   Junio  2016
Le Monde diplomatique en español

El susto ha sido grande. Y aunque finalmente, el pasado 22 de mayo, en Austria, Norbert Hofer, el candidato de la extrema derecha, no fue elegido (por un pelín... [1]) presidente de la República, cabe preguntarse qué miedos están sintiendo los austríacos para que el 49,7% de ellos haya optado por votar a un neofascista.

“En la historia de las sociedades –explica el historiador francés Jean Delumeau–, los miedos van cambiando, pero el miedo permanece”. Hasta el siglo XX, las grandes desgracias de los seres humanos eran causadas principalmente por la naturaleza, el hambre, el frío, los terremotos, las inundaciones, los incendios, la escasez de alimentos, y por pandemias epidémicas como la peste, el cólera, la tuberculosis, la sífilis, etc. Antaño, el ser humano vivía expuesto a un entorno siempre amenazante. Las desgracias le acechaban incesantemente…

La primera mitad del siglo XX estuvo marcada por el terror de las grandes guerras, las de 1914-1918, de 1936-1939 y de 1939-1945. La muerte a escala industrial, los éxodos bíblicos, las destrucciones masivas, las persecuciones, los campos de exterminio... Tras la Segunda Guerra Mundial y la destrucción atómica de Hirosima y Nagasaki en 1945, el mundo vivió bajo la preocupación constante por el apocalipsis nuclear. Pero este miedo fue extinguiéndose poco a poco con el final de la Guerra Fría en 1989 y tras la firma de tratados internacionales que prohíben y limitan la proliferación nuclear.

Sin embargo, la existencia de estos tratados no ha hecho desaparecer los riesgos. La explosión de la central nuclear de Chernóbil, en particular, reavivó el terror nuclear. Más recientemente también tuvo lugar el accidente de Fukushima, en Japón. La opinión pública, estupefacta, descubrió entonces que incluso en un país conocido por su alta tecnología como es Japón se trasgredían principios básicos relativos a la seguridad, poniendo así en peligro la salud y la vida de cientos de miles de personas.

Los historiadores de las mentalidades se preguntarán algún día por los miedos de nuestra década (2010-2020). Descubrirán que, a excepción del terrorismo yihadista que continúa golpeando a las sociedades occidentales, los nuevos miedos son más bien de carácter económico y social (desempleo, precariedades, despidos masivos, desahucios, nuevas pobrezas, inmigración, desastres bursátiles, deflación), así como de naturaleza sanitaria (virus del Ébola, fiebres hemorrágicas, gripe aviar, chikungunya, zika) o ecológica (desajustes climáticos, transformaciones profundas del medio ambiente, mega-incendios incontrolados, contaminaciones, poluciones del aire). Éstos conciernen de la misma manera tanto al ámbito colectivo como al ámbito privado.

En este contexto general, las sociedades europeas se encuentran especialmente conmocionadas, sometidas a seísmos y a traumatismos de gran violencia. La crisis financiera, el desempleo masivo, el final de la soberanía nacional, la desaparición de las fronteras, el multiculturalismo y el desmantelamiento del Estado de Bienestar provocan, en el espíritu de muchos europeos, una pérdida de referencias y de identidad.

Una encuesta reciente, llevada a cabo en los siete principales países de la Unión Europea por el Observatorio Europeo de Riesgos, constata que el 32% de los europeos tienen mucho más miedo hoy de atravesar dificultades financieras que hace cinco años; el 29% tienen más miedo de caer en la precariedad; y el 31%, de perder su empleo. En España, la pobreza ha aumentado de “manera alarmante” en los últimos años, con 13,4 millones de personas –esto es, el 28,6% de la población– en riesgo de exclusión y de recaída en la miseria... Porque estos temores hacen nacer un sentimiento de desclasamiento: el 50% de los europeos tienen la sensación de encontrarse en regresión social con respecto a sus padres.

Así pues, los nuevos miedos están muy presentes hoy en Europa. La crisis actual bien pudiera marcar el punto final del poderío europeo en el mundo. Tras la llegada masiva de cientos de miles de migrantes provenientes de Oriente Próximo (Siria, Irak) durante estos últimos meses, el miedo a la “invasión extranjera” ha aumentado. Se extiende la sensación de estar amenazado por fuerzas externas que los Gobiernos europeos ya no controlarían, como el auge del islam, la explosión demográfica del Sur y las transformaciones socioculturales que difuminarían su identidad. Y todo esto se produce en un contexto de crisis moral grave en el que se multiplican los casos de corrupción y en el que la mayoría de los que gobiernan, muy impopulares, ven cómo se desmorona su legitimidad. En toda Europa, estos miedos y esta “podredumbre” son explotados por la extrema derecha con fines electorales. Como lo demostró la victoria, el pasado 25 de abril, de la extrema derecha en la primera vuelta de las elecciones legislativas en Austria.
En donde, además, se produjo el derrumbe histórico de los dos grandes partidos tradicionales (el SPÖ, socialdemócrata, y el ÖVP, democristiano) que habían gobernado el país desde 1945.

Ante la brutalidad y el carácter repentino de tantos cambios, las incertidumbres se acumulan para muchos ciudadanos. Les parece que el mundo se vuelve opaco y que la historia escapa a cualquier tipo de control. Numerosos europeos se sienten abandonados por sus gobernantes, tanto de derechas como de izquierdas, los cuales, además, son descritos sin cesar por los grandes medios de comunicación como especuladores, tramposos, mentirosos, cínicos, ladrones y corruptos. Perdidos en el centro de semejante torbellino, muchos ciudadanos comienzan entonces a entrar en pánico y les invade el sentimiento, tal y como decía Tocqueville, de que, “puesto que el pasado ha dejado de aclarar el futuro, la mente camina entre las tinieblas”...

En este caldo de cultivo social –compuesto por miedos, por amenazas sobre el empleo, por desarraigo identitario y por resentimiento– vuelven a aparecer los viejos demagogos. Aquellos que, sobre la base de argumentos nacionalistas, rechazan al extranjero, al musulmán, al judío, al romaní o al negro, y denuncian los nuevos desórdenes y las nuevas inseguridades. Los inmigrantes constituyen los chivos expiatorios ideales, y los objetivos más fáciles porque simbolizan las profundas transformaciones sociales y representan, a ojos de los europeos más modestos, una competencia indeseable en el mercado laboral.

La extrema derecha siempre ha sido xenófoba. Pretende paliar las crisis designando a un único culpable: el extranjero. Esta actitud se ve fomentada en la actualidad por las contorsiones de partidos democráticos reducidos a preguntarse por la importancia de la dosis de xenofobia que pueden incluir en su propio discurso.

Con la reciente ola de atentados odiosos en París y en Bruselas, el miedo al islam se ha reforzado aún más. Cabe recordar por ejemplo que hay entre 5 y 6 millones de musulmanes en Francia, el país que cuenta con la comunidad islámica más importante de Europa. Y alrededor de 4 millones de musulmanes en Alemania. Según una encuesta reciente del diario francés Le Monde, el 42% de los franceses considera a los musulmanes “más bien como una amenaza”. El 40% de los alemanes piensan lo mismo. En estos dos países, una mayoría de la población considera que los musulmanes no están integrados en sus sociedades de acogida. El 75% de los alemanes estima que no están “en absoluto” integrados o que “apenas lo están”; y el 68% de los franceses piensan de la misma manera.

Hace unos meses, la canciller alemana Angela Merkel –que luego acogió en su país a más de 800.000 migrantes solicitantes de asilo en 2015– afirmaba que el modelo multicultural según el cual convivirían en armonía diferentes culturas había “fracasado por completo”. Y un panfleto islamófobo escrito por un ex dirigente del Banco Central alemán, Thilo Sarrazin, que denunciaba la falta de voluntad de los inmigrantes musulmanes para integrarse, ha sido un éxito rotundo en las librerías alemanas, y se han vendido nada menos que 1,25 millones de ejemplares.

Un número cada vez mayor de europeos hablan del islam como de un “peligro verde”, a la manera en la que antaño se imaginaban los avances de China hablando del “peligro amarillo”. La xenofobia y el racismo están aumentando en toda Europa. A esto contribuye sin duda el hecho de que algunos musulmanes de Europa están lejos de ser irreprochables. Especialmente –en un momento en el que los medios de comunicación evocan la brutalidad de la Organización del Estado Islámico (OEI), o Daesh, en Irak y en Siria– los activistas islamistas, que aprovechan el clima de libertad que reina en los países europeos para desplegar un proselitismo salafista. Predican el adoctrinamiento de sus correligionarios o de jóvenes cristianos conversos. Los más extremistas han participado en la reciente ola terrorista en Francia y Bélgica.

En el ámbito político, son numerosos los discursos dramáticos que despiertan la preocupación y la angustia de los electores. Durante las campañas electorales, es común encontrar discursos que recurren al instinto de protección de los individuos. Se apela al miedo de forma habitual. Se trata de una manipulación. Y, en la utilización de este sentimiento, los populistas de derechas –en el contexto actual de crisis social– se han convertido en expertos. No solo en Austria. En Francia, por ejemplo, no hay ni un discurso del Frente Nacional y de su dirigente, Marine Le Pen, en el que no se mencione el miedo. Le Pen evoca de forma constante las “amenazas” que se cernerían sobre la seguridad física y sobre el bienestar de los ciudadanos. Y presenta a su partido, el Frente Nacional, como un “escudo protector” frente a estos “peligros”.

En todos sus documentos, el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ por sus siglas en alemán) y su líder Norbert Hofer insisten en la persistencia de un pasado idealizado y una identidad que hay que preservar. Promueven el miedo mencionando regularmente a un “enemigo exterior”: el islam, contra el cual la “nación austríaca” tiene que actuar como un bloque. Denuncian al Otro, al extranjero, como un peligro para la cohesión de la comunidad nacional. En todos los discursos populistas de derechas se encuentra este miedo al Otro que, obligatoriamente, es el enemigo. Se rechaza al Otro porque no comparte los valores de la “Patria eterna”.

En sus discursos, los líderes de las nuevas extremas derechas también atacan a la Unión Europea (UE). La acusan de todos los males, sobre todo de “poner en peligro” a los Estados-nación y a sus pueblos. La UE se designa como culpable de la fragmentación de las naciones. Al mencionar “las tinieblas de Europa”, Norbert Hofer sumerge a sus oyentes en la inquietud. Porque, en la cultura occidental y cristiana, las “tinieblas” designan por lo general la nada y la muerte. Así pues, el FPÖ se presenta como un partido “salvador”, aquel que conseguirá llevar a la nación austríaca hacia la luz.

La mayoría de los populistas de derechas en Europa, actualmente, proceden a una amplificación de los peligros y a una dramatización de los peligros. Sus discursos sólo proponen ilusiones. Pero en un periodo de dudas, de crisis, de angustia y de nuevos miedos como el actual, sus palabras consiguen captar mejor a un electorado desconcertado y presa de pánico.

(1) Tras el recuento de 900.000 sufragios por correo, el candidato ecologista Alexander Van der Bellen, catedrático emérito de Economía, de 72 años, resultó elegido nuevo Presidente de Austria con un 50,3% de los votos frente al 49,7% del aspirante ultraderechista, Norbert Hofer, quien había resultado vencedor de la primera vuelta con el 35% de los sufragios.

jueves, 2 de junio de 2016

JUNE 1, 2016
counterpunch.org
Rather than accept the onset of multipolarity demanded by the emergence of Russia and China as major strategic, military and/or economic powers, Washington and its proxies are determined to increase military, economic, and geopolitical pressure on both with the objective of returning them to their ‘rightful place’ in service to US hegemony.
On the frontlines in this struggle – in the Middle East, Eastern Europe, and the Pacific and South China Sea – tensions have deepened in recent weeks, to the point where the prospect of direct military confrontation between East and West is closer now than it has been since the Cuban Missile Crisis.
The Middle East
In the Middle East the continuing advance of Kurdish forces in Raqqa province in northern Syria with US air and logistical support carries with it the seeds of a post-ISIS conflict between the Kurds and the Syrian government. Indeed, as they close in on Raqqa City, the de facto capital of the so-called Islamic State, the Kurds and non-Kurds who make up the Syrian Democratic Forces (SDF) look increasingly like the third force that Washington and its allies have been trying to locate and cultivate since the opposition came to be dominated by Salafist-jihadist groups in 2012.
Not that crushing ISIS militarily has been anything less than a non-negotiable priority of right-thinking humanity from the moment the Salafist death cult erupted across a large swathe of northern Iraq and Syria in 2014. It absolutely has been. However, with this process now well underway, it would be folly for anyone to believe that once ISIS – and also al-Nusra – have been defeated that Syria’s sovereignty will be secure. The fact that Russia’s recent offer to the US of coordinating airstrikes and support for the SDF and Kurdish advance was rebuffed tells its own story. It is a story that began in March with a gathering of Kurdish leaders and representatives of various other disparate groups and factions that took place in the northern Syrian town of Rmeilan in Hasakah province, at which an autonomous federation across a section of northern Syria was declared. Predictably, the declaration was immediately and firmly rejected by Damascus.
However the violence that broke out between pro Assad and Kurdish militia forces in the northern Syrian town of Qamishli the following month, clashes in which twelve people were killed, leave no doubt the Kurds are serious when it comes to creating an autonomous province in the country post-ISIS, confident of US support and, with it, success.
Washington’s objective of regime change in Syria may have been forced off the table by Russia’s military intervention in support of the government in Damascus, but this doesn’t mean it has been abandoned altogether. How could it be when Assad’s removal is, as a tranche of Clinton’s leaked emails confirmed recently, the key plank of a strategy to isolate and weaken Iran while rendering Hezbollah’s threat to Israel moot along the way?
Off the table means under the table ready to be rolled out again should the opportunity present itself, which given where we are right now will be under either a Clinton or Trump administration in Washington. Certainly, Washington’s regional allies, the Turks and Saudis, remain fully committed to this objective; the Saudis in particular upping the rhetoric only recently with it in mind, levelling threats of resorting to a‘Plan B’ when it comes to removing Assad from power should diplomatic efforts fail to make any headway in this regard.
The mere thought of the Saudis emerging from the conflict in Syria strengthened in the region rather than weakened is a sobering one. In fact, no greater injustice could there be than this when we consider what Syria and its people have suffered during the course of a struggle against the forces of hell in the form of thousands of crazed Salafist-jihadists hell-bent on the genocidal extirpation of the country’s minorities.
Eastern Europe
When it comes to Eastern Europe, the Obama administration’s determination to plough ahead with the deployment of its controversial Aegis missile defense system, which has just gone operational in Romania, proves that the US political and military establishment is not about to give up the unipolarity it has enjoyed over the past three and half decades without a struggle.
As it was after the Second World War so it remains over seven decades on when it comes to US strategy towards Moscow – the establishment of a cordon sanitaire with the objective not only of containing Russia’s military capability but placing its government under the kind of pressure it hopes will strengthen political opposition within the country to Putin and the policy of challenging the accomplished fact of US global hegemony.
Moscow has demonstrated remarkable restraint given the provocation it has been subjected to in recent weeks and months. Specifically, we are talking the increased presence of US navy ships patrolling in the Baltic Sea; NATO military exercises conducted on the Estonian-Russian border with the participation of German troops in the very week Russia held its annual Victory Day celebration, commemorating its triumph over the Nazis in the Second World War; and theprolongation of US and EU economic sanctions over the conflict in eastern Ukraine.
China’s security threatened by Thaad deployment
Washington also plans to deploy its Thaad anti-ballistic missile system in South Korea, ostensibly to meet the threat posed by North Korea across its border. However the Thaad system threatens China’s security, with Beijing announcing in response its intention ofdeploying nuclear-armed subs to patrol the Pacific for the first time in the nation’s history, necessary in order to maintain their nuclear deterrence.
Obama, who completed a week-long tour of various Asian countries in the run up to the meeting of the G7 in Japan, gave a speech in Hanoi during which, referring to the ongoing territorial disputes in the East and South China Seas involving China, Japan, Vietnam, and the Philippines, without even a hint of self reflection had the temerity to declare: “Nations are sovereign and no matter how large or small a nation may be, its territory should be respected.”
Washington is currently engaged in raising the temperature in the Middle East, Eastern Europe and Asia as the Obama presidency limps towards an ignominious close. The objective is neither the spread of freedom nor democracy and human rights. The objective is solidifying an empire in the name of US exceptionalism.
It is a cause worthy of defeat.
John Wight is the author of a politically incorrect and irreverent Hollywood memoir – Dreams That Die – published by Zero Books. He’s also written five novels, which are available as Kindle eBooks. You can follow him on Twitter at @JohnWight1