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Volcán Popocatépetl

martes, 8 de diciembre de 2015

Donald Trump's New Southern Strategy
Rabbi, Millennial, Interfaith Leader
Posted: 12/07/2015
Huffingtonpost.com

Don't have prior experience or credentials as a candidate? Don't have a clear platform or set of policies that you'd like to enact if elected? Don't want to get into meaningful policy discussions or debates? Don't worry. We have a strategy for you. It's called Islamophobia, and it's the new Southern Strategy.
Islamophobia plays on Americans' fears and misconceptions about Muslims. It's remarkably easy to do. Most Americans don't realize that the majority of Muslims don't even speak Arabic and live in the Asia-Pacific region, not the Middle East. Many also probably didn't know that there are 1.6 billion Muslims living in the world, and that only a very tiny percentage are extremists. (That means, based on some back-of-the-envelope calculations, only 0.001875 percent around the world actually belong to ISIS.) Hardly any know that Muslim women are the second most educated group of women in the United States, after Jewish women.
Facts didn't have much to do with the 'Southern Strategy' either. Brought to the fore by the venerable Richard Nixon and his retinue, it played on white voters' racism to win the South. It used scare tactics to make people envision what it might be like to have black neighbors, classmates, or coworkers. It played repressed ethnic groups against each other, regions against regions, Americans against Americans.
To the pure of heart, it all sounded spooky and a bit repugnant because it was premised on the alleged hostility of Irishmen, Italians, and Poles, whose ethnic traits were conservative, toward Jews, Negroes, and affluent Yankees, whom history had made more liberal.
Unfortunately, it worked. Wielding the Southern Strategy to great effect, Nixon put a lock on the South that has rarely been challenged in elections, whether gubernatorial, congressional, or presidential.
Today, almost everyone agrees it's unacceptable to openly express racism in elections. Even those who hold genuinely racist beliefs mostly don't feel comfortable vocalizing them - or do so in subtle ways that shield them from criticism. In many ways, this is a genuine sign of progress.
But lately, the Southern Strategy has taken on a new form. You can't be openly racist, but it's just fine to hate Muslims.
Somehow, that's seen as different. Yes, many Muslims happen not to be white. Yes, many American Muslims happen to be immigrants. But at heart, Islamophobia is just another brand of racism.
Under pretense of keeping America safe, we are again allowing politicians to attack an entire group of people for electoral gain.
And once again, it is working. You can bet that plans to reject Syrian refugees have won votes in the primaries. You can bet that newer plans to stop Muslim immigration will win more.
Just think: one of those people could be moving to a neighborhood near you! Do you really want your children going to school with those children? It's enough to strike fear into the hearts of more Americans than we would like to admit, and you can bet it will get them to the polls.
In this time of global anxiety and uncertainty, America should stand as a leader among nations. Our Constitutional values are admired around the world. Our economy is somehow moving forward in the midst of stagnating global growth. But if if we allow racism, xenophobia, and hatred to carry our presidential elections, then we will have betrayed our most cherished principles. There is nothing ISIS would relish more.

The Southern Strategy was rotten from its inception, un-American in its vision, and terrible in its efficacy. We cannot allow it to succeed again.
Venezuela: rumbo incierto
EDITORIAL DE LA JORNADA
8 de Diciembre de 2015
La presidencia de Nicolás Maduro y el proyecto chavista sufrieron una significativa derrota política en las elecciones legislativas del pasado domingo, en las que la coalición oficialista Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB) experimentó un retroceso que lo coloca en minoría en la Asamblea Nacional. En contraste, las oposiciones, aliadas en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), lograron hacerse con un completo control del Legislativo, que implica las dos terceras partes de la cámara, con lo que están en capacidad de remover a los ministros del Tribunal Supremo de Justicia y a los rectores del Consejo Nacional Electoral, promover referendos y reformas constitucionales, destituir al vicepresidente de la república y someter a consulta tratados, convenios y acuerdos internacionales.
En la práctica, esta mayoría opositora puede cambiar las leyes que dan sustento a los programas sociales del chavismo en materia de trabajo, vivienda, abasto, alimentación y salud, liquidar las relaciones comerciales, tecnológicas y culturales con Cuba y, en el extremo, llamar a una nueva asamblea constituyente; en suma, introducir un viraje político e institucional sin precedentes con respecto al programa de transformaciones políticas, económicas y sociales emprendido a partir de 1999, cuando Hugo Chávez llegó por primera vez a la presidencia.
Aunque al término de los comicios tanto el presidente Maduro como la dirigencia de la oposición hicieron llamados a la unidad nacional y a la reconciliación, el hecho es que la derrota del chavismo gobernante ocurre en un país polarizado y dividido, y que la convivencia entre un Ejecutivo progresista y un Legislativo dominado por la derecha neoliberal –hegemónica en la MUD, por más que en ella participen otras corrientes– difícilmente habrá de ser armónica. En otros términos, los comicios del domingo y su resultado no parecen un buen punto de partida para superar la crisis en que se encuentra la nación sudamericana. De hecho, algunos de los líderes opositores han reconocido que el éxito electoral de su formación no va a traducirse en una normalización económica a corto plazo.
La reconciliación nacional parece incluso más improbable, tanto en lo institucional como en las calles. Los principales jefes de la oposición no ocultan su profundo rechazo a las políticas sociales y populares del gobierno bolivariano. Por su parte, los núcleos populares del chavismo no olvidarán fácilmente que la victoria de la oposición fue en buena medida construida –sin ignorar las insuficiencias, los errores y el desgaste del régimen– mediante una guerra económica y financiera y sendas campañas de desestabilización política y de descrédito internacional emprendidas con el activo respaldo del gobierno estadunidense, de las derechas españolas y latinoamericanas y de medios internacionales que distorsionaron en forma sistemática la situación interna venezolana.
Por otra parte, la derrota electoral del chavismo tendrá un impacto regional en un entorno en el que los principales proyectos gubernamentales con énfasis social y defensores de la soberanía nacional se encuentran en franco retroceso: hace unas semanas el kirchnerismo perdió la presidencia en Argentina y Dilma Rousseff se encuentra políticamente acorralada en Brasil. En tal circunstancia resulta inevitable un fortalecimiento regional de las tendencias oligárquicas y neoliberales que durante tres lustros fueron sometidas y mantenidas a raya en buena parte del subcontinente.
Asimismo, ante el auge de fórmulas pro estadunidenses, como la que representan el presidente electo argentino, Mauricio Macri, y los opositores venezolanos, cabe preguntarse por el destino de foros internacionales como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) e incluso la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), concebida e impulsada en la década anterior por los gobiernos progresistas de la región como un espacio en el que Washington no pudiera ejercer una influencia decisiva como la que posee en la Organización de Estados Americanos (OEA).


lunes, 7 de diciembre de 2015

La militarización de la contrarreforma educativa
Carlos Fazio
La Jornada 7de Diciembre de 2015

Impulsada por la plutocracia y sus operadores políticos en el gabinete presidencial, la contrarreforma laboral diseñada para la administración vertical y autoritaria del sistema escolar nacional es pieza clave en la actual ofensiva del capitalismo depredador. Por eso, la élite empresarial intenta imponer a toda costa su evaluación punitiva mediante la fuerza coercitiva del Estado, encarnada en la coyuntura por una Policía Federal militarizada y agentes encubiertos de los aparatos de seguridad del Estado.
Enmarcada en una vasta campaña de intoxicación desinformativa focalizada en la satanización del magisterio disidente, mediante sobornos corruptores y mentiras se intenta someter a las y los maestros del país, y establecer un nuevo régimen de control y vigilancia acorde con la visión de la clase dominante. Como señaló Noam Chomsky en su obraLucha de clases (Grijalbo, 1997), la intención de la comunidad empresarial es contener y limitar la democracia (así sea meramente formal), las libertades públicas y los derechos laborales y humanos, y hacerlos retroceder y si es posible abolirlos. Se trata de una estrategia de rollback, de dominio y vuelta atrás.
La millonaria y demagógica campaña propagandística de la Secretaría de Educación Pública (SEP) tiene esa finalidad: destruir las hilachas del antiguo contrato social y desarticular los escasos espacios democráticos conquistados por la lucha los trabajadores. Se busca volver a la estructura social de los días del porfiriato, cuando los salarios eran casi de esclavos. Y desaparecer también todos los derechos gremiales. Primero buscan acabar con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE); después seguirá el SNTE y todos los sindicatos. La disyuntiva es clara: hambre o cárcel. Y puede ser aún peor: la muerte.
Chomsky ha citado en muchas ocasiones a Adam Smith −uno de los héroes del resurgimiento de la derecha mundial− para describir la máxima infame de los dueños de la humanidad:Todo para nosotros y nada para los demás. También ha recurrido a otra frase que aparece unos cientos de páginas después en La riqueza de las naciones, en la que Smith afirma que la división del trabajo destruirá a los seres humanos y los convertirá en unas criaturas tan estúpidas e ignorantes como pueda llegar a ser un ser humano. Por eso, en una sociedad civilizada, el gobierno debería tomar medidas para impedir que se llegue a esos límites.
En sentido contrario, hoy, en México, a través de mandaderos políticos como Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño, el todopoderoso Consejo de Hombres de Negocios y su principal sindicato, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), hacen grandes esfuerzos para que las personas sean, para tomar prestada la frase de Adam Smith, tan estúpidas e ignorantes como pueda llegar a ser un ser humano. De muy atrás, gran parte del sistema educativo fue diseñada para cumplir ese objetivo: conseguir la obediencia y la pasividad de educadores y educandos.
Con la aspiración de ser el delfín del gran capital para los comicios de 2018, cada lunes Aurelio Nuño manipula y utiliza con fines propagandísticos a niños y niñas de primaria (con los que se saca la foto) y gasta millones de pesos del erario en posicionarse políticamente como hombre duro. Amparado en prácticas policiales intimidatorias y represivas, el Rudolph Giuliani de la SEP conjuga casi a diario los verbos someter, despedir y encarcelar, y con su lenguaje totalitario exige la rendición incondicional de los maestros descontentos.
La sobrexposición de su vena autocrática busca convencer al gran elector: los megamillonarios deForbes y la élite clasista de la OCDE, que tiene interiorizado el pensamiento de los que mandan: hay que educar a las masas según lo que Mexicanos Primero-Televisa −como brazo operativo del CCE− entiende poreducación. Si no se educa a lachusma (Chomsky dixit) según lo que la oligarquía consideraeducación, ellos tomarán el control. Y ellos son lo que Alexander Hamilton llamó la gran bestia. Es decir, el pueblo oprimido.
De allí la necesidad de estigmatizar a la CNTE, que en contraposición a la educación alienante y domesticadora del gran capital –que considera a la mujer y el hombre objetos, simples mercancías− impulsa una educación humanista, dialogal, que busca hacer pensar y formar el hombre-sujeto, ciudadano. Que a la manera de Paulo Freire concibe la educación como práctica de la libertad, como una educación emancipadora.
El CCE tiene buenas razones para contener y limitar al máximo los espacios democráticos, puesto que cuanta más libertad posee una sociedad, más peligrosa se convierte lagran bestia y mayor es el cuidado que hay que tener para enjaularla. A medida que crece la libertad, la necesidad de coaccionar y controlar la opinión también aumenta para evitar que la plebe haga uso de ella. Y allí entra una de las funciones principales de los medios de difusión masiva: estigmatizar y criminalizar a la gran bestia, con la finalidad de ayudar a someterla y domesticarla.
La evaluación militarizada y el examen punitivo no son simples procedimientos técnicos y, sobre todo, no son neutrales. Se usan para impulsar determinado modelo y están directamente vinculados al tipo de proyecto político-ideológico que está implantando el régimen a marchas forzadas. Como consignó aquí Arturo Cano, un modelo educativo que necesita 3.3 policías por cada maestro que presentó examen habla por sí solo. Desnuda la verdad oficial y exhibe el fracaso gubernamental.

Ni la violencia ni la administración selectiva de la justicia con fines político-disciplinarios podrán resolver la gran polarización provocada por la contrarreforma del CCE, Televisa y Peña Nieto. Frente a la ley del garrote de Nuño hace falta distensión, diálogo y una mesa de negociación pública con la mediación de expertos en la materia. La disyuntiva es entre una educación liberadora o el sometimiento para el despojo por el capital depredador.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Rusia presenta las pruebas del tráfico de petróleo de Daesh a través de Turquía
por Valentin Vasilescu
voltairenet.org
En respuesta a las provocaciones del presidente turco Erdogan, quien afirmó que no es conveniente acusar a la ligera, el gobierno ruso organizó una conferencia de prensa de su ministro adjunto de Defensa. Este último presentó las pruebas de lo que nosotros veníamos denunciando en estas columnas desde hace más de un año: Turquía, como Estado, es responsable de la exportación del petróleo robado por el Emirato Islámico en Irak y en Siria. Turquía facilita así a la organización terrorista ingresos de entre 1 000 y 2 000 millones de dólares anuales. Ese tráfico viola varias resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU.
Una conferencia de prensa tuvo lugar en el ministerio de Defensa de la Federación Rusa el 2 de diciembre de 2015. Estuvieron presentes el ministro adjunto de Defensa Anatoli Antonov; el jefe de operaciones, teniente general Serguei Rudskoy; y el responsable de gestión de operaciones del Estado Mayor, teniente general Mijaíl Mizintsev.
Según los dirigentes de las fuerzas armadas rusas, la principal fuente de financiamiento de los terroristas del Emirato Islámico es la venta ilegal de crudo. Quien único se beneficia con ese contrabando es Turquía [1]. Según los generales rusos, la dirección política de Turquía, a través de la familia del presidente Recep Tayyip Erdogan, está implicada en el contrabando del Emirato Islámico [2].
Diariamente, más 8 500 camiones cisterna implicados en el tráfico de petróleo del Emirato Islámico forman una larga columna que transporta más de 200 000 toneladas de crudo hacia Turquía. Los generales rusos presentaron un mapa que muestra 3 rutas principales del contrabando de petróleo del Estado Islámico desde Siria e Irak hacia Turquía.
La primera ruta, que parte de los campos petrolíferos de Raqqa, en el noreste de Siria, pasa por el oeste de Siria –donde fue derribado el Su-24 ruso. El 25 de noviembre de 2015, un satélite ruso filmó allí 395 camiones cisterna esperando para descargar el petróleo sirio robado en el puerto turco de Dortyol y otros 60 camiones cisterna en el puerto turco de Iskenderun (Alejandreta).
Las estimaciones de los generales rusos muestran que cada 24 horas, un petrolero cargado de petróleo robado sale de los puertos turcos.
El segundo itinerario comienza en los campos petrolíferos cercanos a la ciudad de Deir ez-Zor, en el este de Siria, y se dirige hacia el norte, en las riberas del Éufrates, para alcanzar la refinería turca de Batman. Una imagen satelital con fecha del 18 de octubre de 2015 muestra 1 722 camiones cisterna, en los alrededores de la ciudad siria de Deir ez-Zor, en espera de ser cargados con petróleo.
Una tercera ruta va desde el norte de Irak, cruzan la frontera turca por el paso fronterizo de Zakho y llegan hasta la estación de bombeo turca de Cizre. Una imagen satelital con fecha del 14 de noviembre de 2015, muestra la presencia de 3 200 camiones cisterna que cruzan la frontera hacia Turquía por el punto de paso de Zakho.
Los generales rusos presentaron 2 imágenes satelitales del tramo de carretera que va desde la ciudad siria de Azaz hasta el punto de paso de la frontera turco-siria. La primera imagen satelital tiene fecha del 13 de noviembre de 2015 y muestra una columna de 240 camiones cisterna del lado turco de la frontera y otros 80 camiones cisterna en suelo sirio. La segunda imagen, con fecha del 16 de noviembre de 2015, muestra una columna de 360 camiones cisterna cerca de la misma frontera turco-siria.
A pesar de los combates que se desarrollan en la provincia de Alepo, la circulación en ambos sentidos (ida y vuelta) de camiones cisterna entre el territorio sirio y Turquía continúa sin interrupción. Incluso puede observarse que los guarda-fronteras turcos no aplican ningún control a los camiones cisterna del Emirato Islámico provenientes de Siria.
A pesar de los bombardeos de la coalición encabezada por Estados Unidos, los ingresos del Emirato Islámico correspondientes al año pasado estaban cerca de los 3 millones de dólares diarios. En 2 meses, la aviación rusa efectuó golpes aéreos contra 32 complejos petroleros, 11 refinerías, 23 estaciones de bombeo y 1 080 camiones cisterna que transportaban crudo. Esto se tradujo para el Emirato Islámico en pérdidas ascendentes a 1,5 millones de dólares diarios.
Sin embargo, las organizaciones terroristas que operan en Siria siguen recibiendo importantes sumas de dinero, así como armas y municiones provenientes del exterior. Turquía, así como otros Estados, apoyan ampliamente a los terroristas del Emirato Islámico. Es posible que una parte del pago por el petróleo enviado a Turquía la semana pasada haya servido para enviar 2 000 combatientes, 120 toneladas de municiones y 250 vehículos de combate al Emirato Islámico y al Frente al-Nusra. Estos envíos regulares de petróleo robado hacia Turquía han venido realizándose desde hace 3 o 4 años y nada indica que Turquía tenga intenciones de ponerles fin.
Valentin Vasilescu
             
[1] «Tras la coartada antiterrorista, la guerra del gas en el Levante», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 29 de septiembre de 2014.
[2] «Vínculos de la familia Erdogan con el Emirato Islámico», Red Voltaire, 26 de julio de 2015.
Valentin Vasilescu
Experto militar. Ex comandante adjunto del aeropuerto militar de Otopeni.


jueves, 3 de diciembre de 2015

MASACRES EN ESTADOS UNIDOS

Tal parece que ya es una costumbre o un deporte nacional el que aparezcan “locos” o terroristas dispuestos a asesinar a ciudadanos indefensos en universidades, cines, centros comunitarios, instalaciones militares, escuelas, centros comerciales, etc.
La cadena CNN incluye los 28 tiroteos más mortales en Estados Unidos desde 1949 hasta el día de hoy[1] y Los Angeles Times desde 1984[2] (sumando otros 27 adicionales a los que ya tenía incluidos la CNN) en sus sitios web.
Hay varios datos que se pueden sistematizar de estas listas recopiladas por ambos medios de comunicación:

-     De los 55 ataques incluidos entre las dos listas, en un total de 66 años, se provocó la muerte de un total de 503 personas; esto es un promedio de casi un ataque por año[3] (con mínimo de dos muertos y hasta 32, en el caso del Tecnológico de Virginia, el más mortífero de todos, en el año 2007), y un promedio por ataque de 9 muertos.

-       Los estados que acumulan la mayor cantidad de masacres son: California con 8; Texas con 5; Florida 3; Colorado 3; Virginia 2; Georgia 2; Alabama 2; Minnesota 2; Wisconsin 2; Connecticut 2; Nueva York 2; Pennsylvania 2; Arkansas 2; y otros 17 estados con una masacre cada uno. En total 30 de los 50 estados (más Washington), han sufrido este tipo de ataques.

-      De los 55 ataques, 19 se desarrollaron en ciudades medias (como Tucson, Arizona que ya ha experimentado 2), o grandes (como Miami, Fl.; Atlanta, Ga.; u Oakland, Ca.); mientras que los otros 36 se han llevado a cabo en pequeñas ciudades y comunidades.

-      De los 55 ataques, sólo en 4 de ellos participó más de un atacante[4], lo que quiere decir que en el 92.73% de este tipo de masacres sólo intervino una persona.

-     Aunque en ambas listas se incluye alguna información de los atacantes, no existe mucha precisión sobre raza, nacionalidad y edad. Aun así, de los datos que proporcionan CNN y LA Times, la gran mayoría son ciudadanos estadounidenses[5], blancos, que van de la adolescencia a la edad madura (entre 17 y 49 años), muchos de ellos estudiantes rechazados socialmente o con conflictos con sus compañeros y maestros; trabajadores recientemente despedidos o con problemas con sus empresas y/o compañeros de trabajo; militares en activo o veteranos; y personas con problemas mentales. De hecho, sólo el caso de San Bernardino es el único en el que se puede afirmar que tiene las características de un ataque terrorista foráneo (aún por confirmar)[6].

-    Los lugares más atacados son: Empresas y sitios donde trabajaban los agresores 10 veces; universidades en 8 ocasiones; escuelas secundarias y primarias 8 veces; instalaciones militares 4 ocasiones; centros comunitarios 3 veces; casas particulares 3; templos o iglesias en 3 ocasiones; tiendas en 2; clubes 2 veces; en la calle 2 veces; centros de salud en 2; y una sola ocasión en un centro comercial, en un cine y en un tren. Como se puede observar el lugar preferido de estos ataques son centros educativos (donde uno pensaría que sus hijos están seguros), empresas y lugares de trabajo, instalaciones militares, iglesias y casas particulares. Todos ellos lugares que la población considera normalmente como fuera de peligro . Ello indica por lo tanto, que el enemigo “está en casa”, es decir, forma parte de la propia comunidad y del tejido social local y por lo tanto hay menos probabilidad de prevenir dichos ataques.

-        Los peores años han sido el 2012 con 6 ataques; el 2015 con 5; 1999 con 5; 2009 con 4; 2010 con 3 y 2007 con 3. Por ello el enfurecimiento de Obama, ya que ha habido un crecimiento exponencial de este tipo de masacres durante su administración.

Lo que resulta claro de estos datos es que la sociedad estadounidense acumula un exceso de problemas psicológicos, laborales, familiares y educativos, que se están reflejando en estos hechos sangrientos, pues son cometidos por personas comunes y corrientes, en su mayoría de medianas y pequeñas comunidades, que expresan su furia, insatisfacción, depresión o inconformidad con su vida y con el sistema, mediante estos actos criminales, aprovechando la facilidad que existe en Estados Unidos para conseguir armas, ya sea de manera legal o ilegal; y la casi imposibilidad de evitar estos hechos, pues van dirigidos contra sectores y comunidades en donde ellos normalmente conviven, por lo que no son vistos como una amenaza, y así cuando deciden cruzar la línea y cometer estos actos atroces, es fácil para ellos dirigirlos contra sus compañeros de escuela, de trabajo, vecinos o personas que transitan por el lugar.
¿   Es Estados Unidos una sociedad enferma’ Si este tipo de actos, más el aumento en las adicciones; más el continuo sonar de los tambores de guerra contra todo aquel país o sociedad que no se someta al “liderazgo” y “excepcionalidad” del “país indispensable”; más el ansia de acumular riquezas y el intenso individualismo que se inculcan día a día a través de los medios de comunicación; más el creciente odio “al otro”, “al diferente”; no reflejan la decadencia o al menos los síntomas de una sociedad decadente, entonces se ha trastocado por completo la escala de valores y los conceptos de lo correcto e incorrecto.
    Pero basta escuchar a los merolicos de Fox News e incluso de CNN, después de los hechos de San Bernardino, para desviar la atención de los graves problemas de la sociedad estadounidense, para culpar a los inmigrantes, o al terrorismo “musulmán”, o a Rusia, China, Irán, México; con lo que estas masacres van a seguir presentándose, va a seguir el aumento de la drogadicción; seguirá la acumulación de la riqueza en el 1%; seguirá “cuartelizándose” ese país, acotando cada vez más las libertades de sus ciudadanos; seguirá creciendo la agresividad y la intolerancia hacia el resto del mundo (menos Israel claro); y el establecimiento político-económico-militar de Estados Unidos seguirá arrastrando al mundo hacia la confrontación y la decadencia.




[1]http://edition.cnn.com/2013/09/16/us/20-deadliest-mass-shootings-in-u-s-history-fast-facts/

[2] http://timelines.latimes.com/deadliest-shooting-rampages/
[3] 0.83
[4] El de ayer en San Bernardino con 2; el de la secundaria Columbine en 1999, en Littleton, Colorado, también con dos; el de una escuela en Jonesboro, Arkansas en 1998, con 2; y el de un club de apuestas en Seattle, Washington, en donde participaron tres atacantes (fue un robo y asesinato).
[5] El reciente caso de San Bernardino es atípico, en el que una ciudadana de Arabia Saudita está inmiscuida; así también en algún otro caso estuvieron involucrados ciudadanos chinos o un refugiado bosnio, pero prácticamente el 90% de los ataques involucra a ciudadanos blancos estadounidenses.
[6] En las listas que comentamos no se incluyen los ataques terroristas con bombas como el del WTC en Nueva York en 1993 o el de la maratón de Boston; y por supuesto tampoco el ataque de “falsa bandera” del 9/11; sino tan sólo los tiroteos mortales.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Russia has no incentive to press Turkey conflict
By Cui Hongjian Source:Global Times Published: 2015-12-1 

Following Russian President Vladimir Putin denouncing Turkey's downing of a Russian fighter jet as "a stab in the back," the Kremlin ruled out military retaliatory measures against Ankara. "We have no intention of fighting a war with Turkey," Russian Foreign Minister Sergey Lavrov claimed. Instead, Russian announced a package of economic sanctions against Turkey on Saturday in retaliation.

It is wise for the Kremlin to rule out any armed response. Military escalation would jeopardize Russia's main objectives in the Middle East - winning international support for its operations in Syria. The legitimacy of the Kremlin's presence in the region would be threatened if Moscow's target changed from Damascus to Ankara. Military revenge would make it tough for Russia to expand its influence in the region.

The Turkish government, on the other hand, has already prepared for Putin's reprisal. Soon after the downing of the fighter jet, Ankara turned to NATO and the UN for help. In case of a military response from Kremlin, Turkey could counter on NATO's support. The UN would then serve as a platform where the Turkish government could seek moral support. Therefore, it would be irrational for the Kremlin to respond with military measures.

It seems that save for the West, most nations feel pity for Russia following the incident. Moscow is quite effective in fighting against Islamic State (IS). Even if its warplane strayed into Turkish airspace, the jet was inside the borders for just 17 seconds before being shot down. Thus, a majority of nations would show understanding to Kremlin's retaliation.

Some have been concerned that the Moscow-Ankara dispute could develop into an all-out confrontation between Russia and NATO. It is true that the Western countries have long been criticizing Kremlin as a challenger to the world order. Yet the Russia-NATO conflicts are focused on the Ukrainian crisis, rather than on Turkey. The West accused the Russian government of breaching international law for its alleged intervention in the eastern Ukraine, where the real Russia-NATO battlefield is located.

Turkey is not a leading member of NATO. In fact, some NATO countries, including the US, claimed that the downing of the jet is a Turkey-Russia bilateral conflict. At Ankara's request, NATO called an emergency ambassador meeting and pledged support to Turkey in case of any military retaliation from Russia. NATO could do nothing with Russia if Turkey faces no military threat.

How the Russia-Turkey relationship will develop hinges on the situation in Syria. The root cause for the downing is that Kremlin's anti-terrorism operations in Syria may have jeopardized Ankara's interests. Some Turkish officials may be using the state apparatus to satisfy their self-interests. To some degree, the deterioration of the Moscow-Ankara relationship is a by-product of Russia's operations in Syria. How it will develop depends on Russia's future operations in Syria and the extent to which Turkey can accept the Kremlin's actions in the region. 

Currently, Ankara is now trying to find an excuse to get pass this. President Recep Tayyip Erdogan is likely to shift the responsibility of the downing to Prime Minister Ahmet Davutoglu. In addition, French President Francois Hollande, finishing his Russia trip last week, is expected to be a moderator in the Turkey-Russia conflicts. Paris urgently needs to establish an anti-terrorism coalition, in which Russia is playing a significant role. Easing the Turkey-Russia relationship would be good for France. 

In fact, deteriorating ties with Turkey do not conform to Kremlin's interests either. Moscow does not want another enemy. Thus, it is unlikely for Russia to drive Turkey into a desperate situation. Although economic revenge has been taken against Ankara, both sides are still expected to find excuses to ease their bilateral relations in the future.

The author is director of the department of EU Studies at the China Institute of International Studies.
opinion@globaltimes.com.cn

martes, 1 de diciembre de 2015


DECEMBER 1, 2015
Counterpunch.org

Coming on the heels of the terrorist attack in Paris, the mass shooting and siege at the Radisson Blu Hotel in Bamako, the capital of the African nation of Mali, is still further evidence of the escalation of terrorism throughout the world. While there has already been much written about the incident in both western and non-western media, one critical angle on this story has been entirely ignored: the motive.
For although it is true that most people think of terrorism as entirely ideologically driven, with motives being religious or cultural, it is equally true that much of what gets defined as “terrorism” is in fact politically motivated violence that is intended to send a message to the targeted group or nation. So it seems that the attack in Mali could very well have been just such an action as news of the victims has raised very serious questions about just what the motive for this heinous crime might have been.
International media have now confirmed that at least nine of the 27 killed in the attack were Chinese and Russian. While this alone would indeed be curious, it is the identities and positions of those killed that is particularly striking. The three Chinese victims were important figures in China’s China Railway Construction Corporation (CRCC), while the Russians were employees of Russian airline Volga-Dnepr. That it was these individuals who were killed at the very outset of the attack suggests that they were the likely targets of what could perhaps rightly be called a terrorist assassination operation.
But why these men? And why now? To answer these questions, one must have an understanding of the roles of both these companies in Mali and, at the larger level, the activities of China and Russia in Mali. Moreover, the targeted killing should be seen in light of the growing assertiveness of both countries against terrorism in Syria and internationally. Considering the strategic partnership between the two countries – a partnership that is expanding seemingly every day – it seems that the fight against terrorism has become yet another point of convergence between Moscow and Beijing. In addition, it must be recalled that both countries have had their share of terror attacks in recent years, with each having made counter-terrorism a central element in their national security strategies, as well as their foreign policy.
And so, given these basic facts, it becomes clear that the attack in Mali was no random act of terrorism, but a carefully planned and executed operation designed to send a clear message to Russia and China.
The Attack, the Victims, and the Significance
On Friday November 20, 2015 a team of reportedly “heavily armed and well-trained gunmen” attacked a well known international hotel in Bamako, Mali. While the initial reports were somewhat sketchy and contradictory, in the days since the attack and siege that followed, new details have emerged that are undeniably worrying as they provide a potential motive for the terrorists.
It is has since been announced that three Chinese nationals were killed at the outset of the attack: Zhou Tianxiang, Wang Xuanshang, and Chang Xuehui. Aside from the obviously tragic fact that these men were murdered in cold blood, one must examine carefully who they were in order to get a full sense of the importance of their killings. Mr. Zhou was the General Manager of the China Railway Construction Corporation’s (CRCC) international group, Mr. Wang was the Deputy General Manager of CRCC’s international group, and Mr. Chang was General Manager of the CRCC’s West Africa division. The significance should become immediately apparent as these men were the principal liaisons between Beijing and the Malian government in the major railway investments that China has made in Mali. With railway construction being one of the key infrastructure and economic development programs in landlocked Mali, the deaths of these three Chinese nationals is clearly both a symbolic and very tangible attack on China’s partnership with Mali.
In late 2014, Mali’s President Ibrahim Boubacar Keita traveled to China to attend the World Economic Forum in Tianjin. On the sidelines of the forum the Malian president sealed a number of criticaldevelopment deals with the Chinese government, the most high-profile of which were railway construction and improvement agreements. Chief among the projects is the construction of an $8 billion, 900km railway linking Mali’s capital of Bamako with the Atlantic port and capital of neighboring Guinea, Conakry. The project, seen by many experts as essential for bringing Malian mineral wealth to world markets, is critical to the economic development of the country. Additionally, CRCC was also tapped to renovate the railway connecting Bamako with Senegal’s capital of Dakar, with the project carrying a price tag of nearly $1.5 billion.
These two projects alone were worth nearly $10 billion, while a number of other projects, including road construction throughout the conflict-ridden north of the country, as well as construction of a much needed new bridge in gridlock-plagued Bamako, brought the cumulative worth of the Chinese investments to near (or above) thetotal GDP for Mali ($12 billion in 2014). Such massive investments in the country were obviously of great significance to the Malian government both because of their economically transformative qualities, and also because they had solidified China as perhaps the single most dominant investor in Mali, a country long since under the post-colonial economic yoke of France, and military yoke of the United States.
It seems highly implausible, to say the least, that a random terror attack solely interested in killing as many civilians as possible would have as its first three victims these three men, perhaps three of the most important men in the country at the time. But the implausible coincidences don’t stop there.
Among the dead are also six Russians, all of whom are said to have been employees of the Russian commercial cargo airline Volga-Dnepr. While at first glance it may seem irrelevant that the Russian victims worked for an airline, it is in fact very telling as it indicates a similar motive to the killing of the Chinese nationals; specifically, Volga-Dnepr is, according to its Wikipedia page, “a world leader in the global market for the movement of oversize, unique and heavy air cargo…[It] serves governmental and commercial organizations, including leading global businesses in the oil and gas, energy, aerospace, agriculture and telecommunications industries as well as the humanitarian and emergency services sectors.” The company has transported everything from gigantic excavators to airplanes, helicopters, mini-factories, and power plants, not to mention heavy machines used in energy extraction.
This fact is significant because it is quite likely, indeed probable, that the airline has been transporting much of the heavy, oversized equipment being used by the Chinese and other developers throughout the country. In effect, the Russian crew was part of the ongoing economic development and foreign investment in the country. And so, their killing, like that of the CRCC executives, is a symbolic strike against Chinese and Russian investment in the country. And perhaps even more importantly, the attack was a symbolic attack upon the very nature of Sino-Russian collaboration and partnership, especially in the context of economic development in Africa and the Global South.
It would be worthwhile to add that Volga-Dnepr has also been involved in military transport services for NATO and the US until at least the beginning of the Ukraine conflict and Crimea’s reunification with Russia. Whether this fact has any bearing on the employees being targeted, that would be pure conjecture. Suffice to say though that Volga-Dnepr was no ordinary airline, but one that was integral to the entire economic development initiative in Mali. And this is really the key point: China and Russia are development partners for the former French colonial possession and US puppet state.
China, Russia, and Mali’s Future
China and, to a lesser extent, Russia have become major trading and development partners for Mali in recent years. Aside from the lucrative railroad and road construction projects mentioned above, China has expanded its partnerships with Mali in many other areas. For instance, in 2014 China gifted Mali a grant of 18 billion CFA (nearly $30 million) and an interest-free loan of 8 billion CFA (nearly $13 million). Additionally, China established a program that offers 600 scholarships to Malian students over the 2015-2017 period. Also, the Chinese government announced the construction of a training and educational center focused on engineering and the construction industry, as well as the completion of the Agricultural Technical Center in the city of Baguineda in Southern Mali, not far from the capital and population center of Bamako.
Of course, these sorts of Chinese offerings are only the tip of the iceberg as Beijing has also expanded its contracts with Mali in the transportation, construction, energy, mining, and other important sectors, including an agreement for China to construct at least 24,000 affordable housing units, making ownership of a decent home possible for many who would otherwise never have such an opportunity. Going further, as African Leadership Magazine reported in 2014:
Mali also relies on China to invest in new power plants to break the electricity crisis that is affecting the country. This is supposed to make available cheaper electricity for the industrial development…A hydroelectric dam will be built in the area of Dire in the North of the country; a hybrid power plant in Kidal in the North-East and another one in Timbuktu, which is in the North as well. Solar power plants will also be created in other parts of the country and all those infrastructures will be connected to the national grid of electricity… A factory of medicine production that is being constructed in the outskirts of the capital will be enlarged to be the largest in West Africa…More than 95 percent of the factory has been completed and it will be operating on January, 2015…Chinese banks that are not yet present in Mali are supposed to contribute to create small-scaled companies and industries.
To be sure, China is not offering such deals to Mali solely out of altruism and in the spirit of generosity; naturally China expects to enrich itself and ensure access to raw materials, resources, and markets in Mali now and in the future. This is the sort of “win-win” partnership forever being touted by China as the cornerstone of its aid and investment throughout Africa. Indeed, in many ways, Mali is a prime example of just how China operates on the continent. Rather than a purely exploitative investment model (the IMF and World Bank examples come to mind), China is engaging in true partnership. And, contrary to what many have argued (that China is merely a rival imperialist power in Africa), China’s activities in Africa are by and large productive for the whole of the countries where China invests, a few egregious bad examples aside.
China is a friend of Africa, and it has demonstrated that repeatedly throughout the last decade. And perhaps it is just this sort of friendship that was under attack in the Radisson Blu Hotel in Bamako.
Likewise Russia has been engaged in Mali, though certainly nowhere near the extent that China has. Russia was one of the principal contributors to the humanitarian relief effort in Mali after the 2012 coup and subsequent war against terror groups affiliated with Al-Qaeda. Russia provided much needed food, clothing, and basic medical aid, while also supplying more advanced, and essential, medical equipment to Malian hospitals desperately trying to cope with the flood of wounded and displaced people.
Additionally, Moscow became one of the major suppliers of weapons and other military materiel to Mali’s government in its war against terrorism in 2013. According Business Insider in 2013, Anatoly Isaikin, head of Russia’s state-owned arms exporter Rosoboronexport,“revealed that Moscow had recent military contacts with the government of Mali…He said small amounts of light weapons were already being delivered to Mali and that new sales were under discussion. ‘We have delivered firearms. Literally two weeks ago another consignment was sent. These are completely legal deliveries…We are in talks about sending more, in small quantities.’”
Finally, Mali has a longstanding cultural connection with Russia through the Soviet Union’s sponsorship of thousands of Malian students who studied in Soviet universities from the early 1960s through the 1980s. As Yevgeny Korendyasov of the Center for Russian-African Relations at the Russian Academy of Sciencesexplained, “We have had very close ties to Mali throughout recent history…Though overall financial estimates of Soviet aid received by Mali are hard to come by, Moscow’s involvement with the country was all-encompassing.” Indeed, the Soviets educated Malian officials and intelligentsia, as well as their children, developed local infrastructure, and mapped the country’s abundant natural resources. Such long-standing ties, moribund though they may seem today, still have a lasting legacy in the country.
While the world has been transfixed by terrorism from the downing of the Russian airliner in Egypt, to the inhuman attacks in Paris and Beirut, not nearly enough attention has been paid to the attack in Mali. Perhaps one of the reasons the episode has not gotten the necessary scrutiny and investigation is the seemingly endless series of terror attacks that have transfixed news consumers worldwide. Perhaps it is simply good old fashioned racism that sees Africa as little more than a collection of chaotic states constantly in conflict, with violence and death being the norm.
Or maybe the real reason almost no one has shined a light on this episode is because of the global implications of the killings, and the obvious message they sent. While media organizations seem to have deliberately ignored the implication of the attacks of November 20th in Mali, one can rest assured that Beijing and Moscow got the message loud and clear. And one can also rest assured that the Chinese and Russians are well aware of the true motives of the attack. The question remains: how will these countries respond?
This piece first appeared at New Eastern Outlook.
Eric Draitser is the founder of StopImperialism.org and host of CounterPunch Radio. He is an independent geopolitical analyst based in New York City. You can reach him at ericdraitser@gmail.com.