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Volcán Popocatépetl

lunes, 7 de enero de 2019

TERRORISTAS INTENTAN INGRESAR POR LA FRONTERA SUR, DICE EL DEPARTAMENTO DE SEGURIDAD INTERIOR DE ESTADOS UNIDOS

La secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Kirstjen Nielsen, siguiendo el guion establecido por el presidente Trump, ha manifestado que el número de hasta “4000 terroristas” detenidos por las autoridades estadounidenses desde su llegada al poder, ha sido en todas las entradas al territorio estadounidense y no sólo en la frontera sur; en ese sentido, señaló que sí se ha detenido un número importante de ellos en esa zona, sin especificar cuántos; y más importante aún, debido a la falta de protección en esa frontera, la posibilidad de que se infiltren por ahí, es elevada (noticia de Fox News en el programa de Bret Baier).
Como sabemos, está en su punto álgido la disputa entre los demócratas, ahora mayoritarios en la Cámara de Representantes, y el presidente Donald Trump, por la negativa a aprobarle más de 5 mil millones de dólares para la construcción del muro fronterizo.
Trump ha insistido numerosas veces que la frontera sur de su país es un desastre, por la que entran ilegales, drogas y hasta terroristas.
Esto último, hasta hace poco, no era avalado por el Departamento de Seguridad Interior[1], primero, porque saben que no es verdad; y segundo, porque hacer una afirmación así implicaría un despliegue de seguridad muy distinto al actual, en el que predomina la patrulla fronteriza; es decir una instancia policial. Si se habla de terroristas, el despliegue de agentes en la frontera cambiaría por completo, dominando sobre todo las instancias de inteligencia y las militares.
Pero a Trump esas sutilezas le importan poco, y lo que necesita es asustar lo suficiente al manipulable pueblo estadounidense para que se inicie una presión desde abajo, hacia los legisladores demócratas y varios republicanos, que no ven con buenos ojos el darle un triunfo político a Trump con el inicio formal de la construcción del muro fronterizo; tema que lo catapultó en las primarias republicanas, en las que finalmente consiguió la candidatura presidencial.
Como ya está desatada la carrera por las elecciones del 2020 (se habla de más de 50 precandidatos del partido Demócrata para la presidencia), todo se analiza y sopesa bajo este prisma, por lo que la batalla por los fondos para el muro tiene que ver mucho más con derrotar a Trump en un tema fundamental, que le ganó un gran apoyo entre su base nacionalista y blanca del Medio Oeste y Sur de Estados Unidos; que con el tema de la seguridad en la frontera sur.
El problema con esto es que si la paranoia sobre el terrorismo comienza a invadir las relaciones México-Estados Unidos, nuestro país se va a convertir en un escenario de disputas geopolíticas mayúsculas, pues los muchos enemigos de Trump y de los Estados Unidos aprovecharán esta preocupación inventada y agrandada por las luchas políticas en Washington, para generar una atención mayor del establecimiento político-militar estadounidense en su frontera sur; alejándolo así, aún más, de otros escenarios de conflicto en el mundo, en donde la presencia estadounidense estorba a diferentes actores (Asia, Medio Oriente y Africa).
El gobierno mexicano ha decidido ignorar las repercusiones de esta batalla política interna, con objeto de no meterse en un tema doméstico de la política estadounidense. Pero resulta que ese tema interno, pega de lleno a México, porque las afirmaciones que se hacen, por más que tengan una intencionalidad política para consumo local, implican que México es un refugio y permite el libre paso de “terroristas” que intentan ingresar a Estados Unidos para atacarlo.
Si el gobierno mexicano sigue dejando pasar afirmaciones tan temerarias, lo que va a pasar en el corto plazo es que esa narrativa se va a afianzar en el discurso político estadounidense y en el de los grandes medios de comunicación de ese país. Y cuando el gobierno mexicano quiera revertirlo, va a ser demasiado tarde.
Y eso le va a pegar de lleno a la muy liberal política migratoria del presidente López Obrador, porque si no puede convencer a las élites y a los medios estadounidenses de que por aquí no entran, ni se esconden terroristas, entonces las presiones para que cambien la política migratoria; y peor aún, para que la política interior de seguridad se parezca todavía más a la paranoica política de Estados Unidos, serán intolerables.
Es hora de que en la cancillería y en Palacio Nacional comiencen a poner un poco de más atención en el giro muy negativo que está tomando el discurso sobre la frontera entre ambos países; porque ignorarlo y hacer como que no nos afecta, va a traer enormes perjuicios para el país.



[1] Por lo que la secretaria Nielsen ha estado a punto de ser despedida de su puesto. Pero como ya no cuenta con su protector, el general John Kelly que renunció como jefe de personal de la Casa Blanca, ahora sí ha asumido plenamente la postura catastrofista de Trump.

domingo, 6 de enero de 2019

Caravanas de migrantes, ¿llegaron para quedarse?
Jorge Durand
En diversos medios, académicos y políticos, se afirma que la emigración masiva y en caravana es un fenómeno que llegó para quedarse. No estoy tan seguro. Habrá que ver y analizar cómo se concretará la política migratoria mexicana y qué sucede con la caravana que se anuncia para el 15 de enero.
Por el momento estamos en la etapa de las declaraciones. Olga Sánchez Cordero afirmó que La política migratoria está cambiando radicalmente. Está alineada a la convención de Marrakech que se acaba de firmar por México por lo que la entrada al país será ordenada, segura y regulada.
Hasta el momento, el único cambio radical que se conoce, es la aceptación por parte de México de que los migrantes que tramitan refugio en Estados Unidos sean devueltos para que esperen en México. Esto como respuesta humanitaria a la decisión unilateral de EU de aplicar la disposición 235 B2C de la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos.
Esta medida, si se aplica, será muy complicada para los migrantes que solicitan refugio y, en el mejor de los casos, México les podría dar una visa humanitaria que les permita trabajar. Es lo que hace normalmente EU, los libera o los entrega a los familiares en caso de que sean menores, para que los acojan, se encarguen y asistan a sus citas correspondientes con el juez de migración (75 por ciento lo hace).
Quedarse en México a esperar podría ser considerada por los migrantes como una medida de contención, una política disuasiva a la que México contribuye. De perdida, lo que ellos buscan es poder trabajar un par de años en EU. ¡No en México¡
Por otra parte, el comisionado del INAMI, Tonatiuh Guillen afirmó que ya no se aplicarían medidas de contención. En referencia quizá a la manera en que se trató de detener al éxodo hondureño de migrantes cuando presionaron en el puente fronterizo con Guatemala. Habría que preguntar y evaluar si esto implica que no habrá deportaciones de migrantes en situación irregular, especialmente centroamericanos y si se va a dejar pasar las nuevas caravanas.
El respeto irrestricto a los derechos humanos de los migrantes no está reñido con la aplicación de la ley migratoria. Hasta el momento los centroamericanos requieren de visa para ingresar a México. Y una caravana, como las que hemos visto, difícilmente puede cumplir las condiciones establecidas por el nuevo gobierno de ser una migración ordenada, segura y regulada.
En la práctica la migración centroamericana se ajustará, a su manera, a las nuevas políticas migratorias, aprovechará los resquicios y evadirá ciertos controles, con la meta de llegar a EU. Los mexicanos hicimos lo mismo por más de un siglo.
También se podría pensar que el éxodo hondureño de 2018 no se volverá a repetir. Tuvo un éxito inusitado hasta que llegó a Tijuana y se topó con el muro. El balance es positivo en cuanto al tránsito, la difusión mediática y la solidaridad conseguida. Pero es negativo por el despertar de la xenofobia, la imposibilidad de forzar la entrada en Tijuana, por la crisis generada en la ciudad fronteriza y por sus múltiples contradicciones internas. Tampoco hay dividendos claros en el panorama político hondureño.
La insistencia en que se trataba de un éxodo sin Moisés, sin dirigentes visibles y menos aún reconocidos y con decisiones tomadas en asambleas, derivó en la ausencia de estrategia común y de salidas coherentes con el propósito inicial. La caravana se desintegró en cuatro grupos: los que regresaron, los que cruzaron, los que esperan en Tijuana y los que solicitaron refugio o visas humanitarias en México y de una manera u otra piensan quedarse.
El grupo que logró cruzar es minoritario y los sueños se harán añicos, si regresan a México a esperar para las audiencias programadas. Tendrían que vivir en la frontera y luego trasladarse al lugar y juez que les asignen en Estados Unidos.
México no es un país atractivo para los migrantes, por eso fracasaron los ofrecimientos de Peña Nieto que promocionaba programas de refugio y empleo. Un trabajador en Honduras gana unas 800 lempiras a la semana, lo que equivale a 664 pesos, más que el salario mínimo mexicano propuesto para 2019 en la zona centro y equivalente al de la frontera. Según afirmaba, Bartolo Fuentes, líder político hondureño, en la maquila se pagan salarios de hambre de 8 mil lempiras al mes, unos 320 dólares, lo que a pesos mexicanos son 6 mil 400 y se quejaba de que un ingeniero gana el equivalente a mil dólares, unos 20 mil pesos.
La diferencia con México es la infraestructura de país y las opciones de salud y educación. Pero sobre todo las opciones de subsidios y política social, que prácticamente son inexistentes en Centroamérica. El salario no es una variable relevante, sí lo es en el caso de Estados Unidos.
Por lo pronto, una consecuencia no anticipada por los miembros de las caravanas y sus promotores es la posibilidad, de quedarse atascados frente al muro.


sábado, 5 de enero de 2019

JANUARY 2, 2019


‘Make America Great Again’: Trump’s slogan seems both to yearn for a time when the United States had more influence, and to call for its pre-eminence to be restored. In its own way, it asserts that the US is – or should be – different.  In fact, it was only Trump’s predecessor, Obama, who was the first president to talk regularly about American exceptionalism, yet to Trump, it is something that is long lost and it is his job to recover it. Yet belief in the US’s exceptional nature has been a constant feature of the country’s history, whoever has been president and continues right up to the present day.Its starting point in the early nineteenth century was the ‘Monroe doctrine’, the assertion of the US’s pre-eminent power in the western hemisphere, replacing the old colonial powers such as Spain and Portugal. Its domestic counterpart was the US’s God-given ‘manifest destiny’, which justified the settlement of the whole North American continent, regardless of the presence of the people to whom much of the land already belonged. Whereas the Monroe doctrine at first reflected a degree of respect for the then newly emerging Latin American nations, by the end of the century it only thinly disguised a new kind of imperialism which justified US intervention anywhere in the hemisphere.Soon after the end of the second world war, the former ‘great powers’ began to give up those colonies that had not already been returned to their rightful owners. But, fuelled by the cold war, the US began a new phase of imperialism. Dan Kovalik, in his new book The Plot to Control the World, quotes a report, which he says is almost certainly an underestimate, that the US interfered in 81 foreign elections between 1946 and 2000. And even that number omits more serious interventions such as US-provoked coups, assassinations, and invasions. Yet, as Kovalik says, ‘American exceptionalism’ requires a belief that the US is a unique force for democracy and freedom in the world. This enables the New York Times to justify US interference in the affairs of other countries because the US is unique in using its power to challenge dictators or otherwise promote democracy, whereas Russia (say) more often intervenes to disrupt democracy or promote authoritarian rule.Dan Kovalik is far from the first author to show US intervention in its true light. Chomsky, William Blum, and many others have trodden this path with, it seems little effect on the conscience of most of the US population or, for that matter, on that of much of Europe’s. Kovalik’s approach is to take ten examples, reduce the history of each to its essentials, recount it in very readable form and ensure that it is bang up to date. In response to the current obsession with Russian interference in the last US presidential election, he begins with an account of the much more drastic action taken by the US to ensure the right result in Russia’s 1996 election. The rest of his choices are also strategic: Iran (where the long history of US interference began when it halted an emerging democracy in its tracks), Guatemala (where it did the same and created the conditions for a war in which perhaps 300,000 people died), Congo (which was on the point of bringing to an end perhaps the world’s worst colonial nightmare), Brazil (to show that even a giant among developing powers was not allowed to shape its own future), Vietnam (for the genocide which the US unleashed), Chile (to aid the birth of neoliberalism), Honduras (showing that the supposedly liberal Obama-Clinton administration could also disregard democracy), Nicaragua (where the story comes up to 2018) and Ukraine (where the US aims to deny Russia the right to influence even what happens on its own doorstep).In Latin America, Kovalik uses five examples, but in truth he could have cited almost every country that is a former Spanish or Portuguese colony: of those, only Costa Rica has not been the subject of US intervention and arguably the US is so dominant in its economy and the country has been so obedient in never electing rulers who have challenged US hegemony, that it has earned its immunity. While most of the former British, French and Dutch colonies have been exempt from direct interference, there have been notable exceptions. The most obvious and most recent is Grenada in 1983 and Haiti on multiple occasions. One wonders what President James Monroe would think now of the consequences of the doctrine that still carries his name.Kovalik quotes Harold Pinter as saying that an important feature of US interventions is that they ‘never happen’. Even while they are happening they aren’t happening. Everyone should look away. So often the role of the supposedly liberal media is to turn a blind eye, especially when a US-provoked disaster is taking place, or to tell the story that favors the intervention, rather than of people who suffer from it or are resisting it. Nicaragua is a case that is very much in point.Dan Kovalik is a much better writer than William Blum and more accessible than Noam Chomsky. His book should be required reading in US colleges and could be a useful reminder to many politicians, political commentators, and journalists in Europe of the real nature of the US’s ‘exceptionalism’. As the title says, what it really amounts to is often overlooked and not very subtle ‘plot to control the world’. Why isn’t this the message conveyed by the mainstream media, and when will they start to tell the truth?
John Perry writes for the London Review of Books.

viernes, 4 de enero de 2019

¿CUÁL SERÁ LA ESTRATEGIA PARA CONTENER, COMBATIR O ACABAR CON EL NARCOTRÁFICO?

El actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha centrado su discurso en materia de seguridad en la creación de la Guardia Nacional, que requiere cambios constitucionales para su implementación y por lo tanto aún llevará meses para lograr su concreción (si es que la oposición no decide boicotearla, pues se requieren las 2/3 partes del Congreso para su aprobación).
También se estableció en los documentos que presentó Morena como su posible plataforma de gobierno, que el combate al lavado de dinero y a las finanzas de los grupos criminales sería prioritario.
Sin embargo, para ir sobre las finanzas de los cárteles y de sus socios en el gobierno y el sector empresarial, también se requerirían cambios en las leyes en materia de secreto bancario, algo que hasta el momento no se ha mencionado.
Así también, se requeriría fortalecer a la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, que quedó a cargo del anterior fiscal contra delitos electorales, Santiago Nieto; pero en el presupuesto aprobado por el Congreso, los recursos para esta unidad pasaron de 211 millones 423 mil 429 pesos a 176 millones 560 mil 353 pesos.[1] Es decir, una reducción del 17%.
Se podría argumentar que ahora la Unidad deberá ser más eficiente y hacer más con menos. Pero si lo que se busca es ampliar su margen de maniobra, que artificialmente había sido cortado, con objeto de no indagar a fondo a los grupos criminales; el recorte no va a ayudar a que cumpla mejor las importantes responsabilidades que tiene.
Tampoco ha quedado claro cómo se va a desbaratar la red de protección que los cárteles han urdido por décadas dentro de los gobiernos federal, estatales y municipales, especialmente en las áreas de policía y procuración de justicia.
Los testimonios de los testigos protegidos contra el “Chapo” Guzmán en el juicio que se le sigue en Nueva York, siguen lanzando serias acusaciones contra funcionarios de alto nivel de administraciones federales y locales pasadas en México.
Ahora el hijo del “Mayo” Zambada, Vicente Zambada, ha afirmado que quien fuera el jefe de escoltas del presidente Fox en el 2001, el coronel del Ejército, Marco Antonio de León Adams brindaba información al cártel de Sinaloa sobre los operativos que se ordenaban en su contra; y, que quien fuera oficial mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) entre 2007 y 2008, el general Humberto Eduardo Antimo Miranda, recibía 50 mil dólares mensuales del mismo cártel, por informar sobre las alianzas de otros generales con cárteles rivales y sobre los operativos en contra del cártel de Sinaloa.
No se sabe si estos militares aún están en activo, pero dado que AMLO está basando toda su estrategia de seguridad en la Guardia Nacional que estará dirigida, al menos durante los próximos 5 años, por la Sedena, resulta imperativo que al interior de esta dependencia se lleve a cabo una investigación exhaustiva y de ser el caso, la denuncia de los miembros del Ejército que estén involucrados con los cárteles del narcotráfico.
En este tema no puede haber “borrón y cuenta nueva”, “paz y amor”, “no me van a cucar”, “perdón y olvido”, ni nada por el estilo. Si se deja que las mismas redes que han protegido al narco durante décadas, permanezcan en la principal institución que estará encargada durante el sexenio de garantizar la seguridad, entonces toda la estrategia en la materia, cualquiera que esta sea, se verá continuamente saboteada y fracasará.
Ojalá que con la información que seguramente se está recabando en este inicio de sexenio sobre las complicidades de diversas autoridades y empresarios con los cárteles, se pueda plantear una estrategia seria, real, de desmantelamiento de dichas redes, sin que las consideraciones “políticas” se interpongan en el camino; pues si no se está dispuesto a perseguir y castigar toda esta red criminal que ha protegido al narcotráfico, porque no se quiere “empantanar” a la administración en este tema, entonces olvidémonos de que cualquiera de los otros temas relativos al combate al crimen organizado se vayan a resolver (huachicoleo, secuestros, “cobro de piso”, trata de personas, etc.), pues en todos ellos están involucradas autoridades de distinto nivel.
O se plantea una estrategia integral de combate al crimen organizado, tope donde tope, o la cuarta transformación habrá nacido muerta.

jueves, 3 de enero de 2019

A Call for National Mobilization to Oppose
NATO, War, and Racism
April 4, 2019, will mark the 51st anniversary of the assassination of the Rev. Dr. Martin Luther King, Jr., the internationally revered leader in struggles against racism, poverty and war.
And yet, in a grotesque desecration of Rev. King’s lifelong dedication to peace, this is the date that the military leaders of the North Atlantic Treaty Organization (NATO) have chosen to celebrate NATO’s 70th anniversary by holding its annual summit meeting in Washington, D.C. This is a deliberate insult to Rev. King and a clear message that Black lives and the lives of non-European humanity, and indeed the lives of the vast majority, really do not matter.
Since its founding, the U.S.-led NATO has been the world's deadliest military alliance, causing untold suffering and devastation throughout Northern Africa, the Middle East and beyond. Hundreds of thousands have died in U.S./NATO wars in Iraq, Libya, Somalia and Yugoslavia. Millions of refugees are now risking their lives trying to escape the carnage that these wars have brought to their homelands, while workers in the 29 NATO member-countries are told they must abandon hard-won social programs in order to meet U.S. demands for even more military spending.
Dr. King's words linking the three evils of American society: Militarism, Racism and Poverty, and his deeply profound remark that every bomb that falls on other countries is a bomb dropped on our inner cities, reveal the deep-rooted relationship between militarism and the social, racial, economic and environmental injustices that now impoverish whole cities and rural communities and have plagued our society and the world for a long time. It was exactly one year before he was murdered that Rev. King gave his famous speech opposing the U.S. war in Vietnam, calling the U.S. government “the greatest purveyor of violence in the world” and declaring that he could not be silent.
We cannot be silent either. As Rev. King taught us, "Our lives begin to end the day we become silent about things that matter."
Every year NATO has held its summits, people around the world have organized massive protests against it: in Chicago (2012), Wales (2014), Warsaw (2016), Brussels (2017 & 2018) — and 2019 will be no exception.
We are calling for a peaceful mass mobilization against this year’s NATO Summit in Washington, D.C., on Saturday, March 30. Additional actions will take place at the opening of the NATO meeting on April 4. We ask you to make every effort to join with us in Washington DC, or, if not possible, organize a rally or demonstration in your area. We need to show, in the strongest possible way, our opposition to NATO’s destructive wars and its racist military policies around the world.
We also invite you to add your, and/or your organization’s name to the list of supports of the anti-NATO, Anti-War and Anti-Racism mass actions in Washington DC. Please go to the web site at http://no2nato2019.org to add your organizational or individual endorsement of the action or to make a donation to build the action. 
You can also contact us by email: Contact@No2NATO2019.org.
Thank You. 
Steering Committee for the March 30th Anti-NATO Mobilization:

• Bahman Azad, Coalition Against U.S. Foreign Military Bases • Ajamu Baraka, Black Alliance for Peace • Leah Bolger, World Beyond War • Alison Bodine, Mobilization Against War and Occupation • Gerry Condon, Veterans For Peace • Miguel Figueroa, Canadian Peace Congress • Sara Flounders, International Action Center • Margaret Flowers, Popular Resistance • Rev. Graylan Scott Hagler, Plymouth Congregational United Church of Christ • Madelyn Hoffman, U.S. Peace Council • Tarak Kauff, Coalition Against U.S. Foreign Military Bases, Veterans For Peace • Marilyn Levin, UNAC • Joe Lombardo, UNAC • Tamara Lorincz, Canadian Voice of Women for Peace • Jeff Mackler, West Coast UNAC • Alfred L. Marder, U.S. Peace Council • Sarah Martin, Women Against Military Madness • Nancy Price, WILPF-US Section • Paul Pumphrey, Friends of the Congo • Cindy Sheehan, Gold Star Families for Peace • Paki Wieland, CODEPINK • Phil Wilayto, Virginia Defenders • Ann Wright, Veterans For Peace, CODEPINK • Kevin Zeese, Popular Resistance

miércoles, 2 de enero de 2019

Advierte el EZLN que no permitirá que pase el proyecto del Tren Maya
Está en su derecho de oponerse, señala López Obrador
25 años del movimiento insurgente
Elio Henríquez
Corresponsal
Periódico La Jornada
Miércoles 2 de enero de 2019, p. 4
San Cristóbal de las Casas, Chis., El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) afirmó que no permitirá que pase el proyecto de muerte y porquería del Tren Maya del presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien calificó de loco y mañoso, por lo que, dijo, defenderá lo que ha construido en los pasados 25 años.
El lunes, López Obrador llegó a Villahermosa para asistir a la toma de protesta de Adán Augusto López como gobernador de Tabasco. Al preguntarle sobre la resistencia anunciada por el EZLN a algunos de sus proyectos, respondió: Están en su derecho, qué bueno que lo van a hacer, y muchas felicidades a todas y todos.
En voz del subcomandante Moisés, durante un acto realizado en la comunidad de La Realidad, municipio de Las Margaritas, en la selva Lacandona, el EZLN manifestó: “Figúrense cómo está de loco que dice que va a gobernar para ricos y pobres. Sólo un loco que está mal de su cabeza puede decir eso; no trabaja su mente, es descerebrado (…).
No sabe ni entiende lo que está diciendo, y no lo entiende porque su patrón le dicta lo que tiene que decir. Es sencillo: no se puede apoyar al explotado y al exolotador, se tiene que escoger a uno de los dos, expuso.
El EZLN criticó, sin mencionarlo por su nombre, que Lopez Obrador es muy mañoso, porque (dice) que está con el pueblo de México y sigue engañando a los pueblos originarios, demostrando que se hinca en la tierra pidiéndole permiso y diciendo que todos los pueblos originarios le creen, pero nosotros le decimos que no le creemos.
Al referirse a la ceremonia celebrada el primero de diciembre en el Zócalo de Ciudad de México, donde López Obrador recibió el bastón de mando de los pueblos indígenas, el EZLN expresó: Sólo porque la Madre Tierra no habla, si no le dijera: chinga tu madre; le dijera, vete a la chingada.
En el contexto del 25 aniversario del alzamiento zapatista el primero de enero de 1994, agregó: No vamos a permitir que vengan a destruirnos, y advirtió: No le tenemos miedo a su Guardia Nacional, que le cambió de nombre para no decir Ejército, pero son lo mismo.
Sostuvo que López Obrador va a destruir al pueblo de México, pero principalmente a los pueblos originarios; vienen por nosotros, especialmente por el EZLN. Reiteró que no le tienen miedo al nuevo gobierno federal. Vamos a pelear y lo vamos a enfrentar.
Remarcó: Vienen por nosotros, los pueblos originarios. La consulta que hacen es para manipular al pueblo. Le están pidiendo permiso con votos para que nos ataquen. Están consultando para que vengan a enfrentarnos con esa porquería del Tren Maya, pero si nos provocan vamos a defendernos. No vamos a permitir que alguien venga a cobijarse a este territorio en rebeldía.
Aseveró que la llamada Cuarta Transformacion “no tiene nada de cuarta. Los de la tercera lo enfrentaron en los hechos. (López Obrador) dice, por ejemplo, que va a perdonar a todos los criminales. Como quien dice que no le hará nada a los asesinos de nuestro compañero Galeano”, asesinado en la comunidad de La Realidad en mayo de 2014.


martes, 1 de enero de 2019

How the War Party Lost the Middle East


"Assad must go, Obama says."
So read the headline in The Washington Post, Aug. 18, 2011.
The story quoted President Barack Obama directly:
"The future of Syria must be determined by its people, but President Bashar al-Assad is standing in their way. … the time has come for President Assad to step aside."
France’s Nicolas Sarkozy and Britain’s David Cameron signed on to the Obama ultimatum: Assad must go!
Seven years and 500,000 dead Syrians later, it is Obama, Sarkozy, and Cameron who are gone. Assad still rules in Damascus, and the 2,000 Americans in Syria are coming home. Soon, says President Donald Trump.
But we cannot "leave now," insists Sen. Lindsey Graham, or "the Kurds are going to get slaughtered."
Question: Who plunged us into a Syrian civil war, and so managed the intervention that was we to go home after seven years our enemies will be victorious and our allies will "get slaughtered"?
Seventeen years ago, the U.S. invaded Afghanistan to oust the Taliban for granting sanctuary to al-Qaida and Osama bin Laden.
U.S. diplomat Zalmay Khalilzad is today negotiating for peace talks with that same Taliban. Yet, according to former CIA director Mike Morell, writing in The Washington Post Monday, the "remnants of al-Qaeda work closely" with today’s Taliban.
It would appear that 17 years of fighting in Afghanistan has left us with these alternatives: Stay there, and fight a forever war to keep the Taliban out of Kabul, or withdraw and let the Taliban overrun the place.
Who got us into this debacle?
After Trump flew into Iraq over Christmas but failed to meet with its president, the Iraqi Parliament, calling this a "U.S. disregard for other nations’ sovereignty" and a national insult, began debating whether to expel the 5,000 U.S. troops still in their country.
George W. Bush launched Operation Iraq Freedom to strip Saddam Hussein of WMD he did not have and to convert Iraq into a democracy and Western bastion in the Arab and Islamic world.
Fifteen years later, Iraqis are debating our expulsion.
Muqtada al-Sadr, the cleric with American blood on his hands from the fighting of a decade ago, is leading the charge to have us booted out. He heads the party with the largest number of members in the parliament.
Consider Yemen. For three years, the U.S. has supported with planes, precision-guided munitions, air-to-air refueling and targeting information, a Saudi war on Houthi rebels that degenerated into one of the worst humanitarian disasters of the 21st century.
Belatedly, Congress is moving to cut off U.S. support for this war. Crown Prince Mohammed bin Salman, its architect, has been condemned by Congress for complicity in the murder of journalist Jamal Khashoggi in the consulate in Istanbul. And the U.S. is seeking a truce in the fighting.
Who got us into this war? And what have years of killing Yemenis, in which we have been collaborators, done to make Americans safer?
Consider Libya. In 2011, the U.S. attacked the forces of dictator Moammar Gadhafi and helped to effect his ouster, which led to his murder.
Told of news reports of Gadhafi’s death, Secretary of State Hillary Clinton joked, "We came, we saw, he died."
The Libyan conflict has since produced tens of thousands of dead. The output of Libya’s crucial oil industry has collapsed to a fraction of what it was. In 2016, Obama said that not preparing for a post-Gadhafi Libya was probably the "worst mistake" of his presidency.
The price of all these interventions for the United States?
Some 7,000 dead, 40,000 wounded and trillions of dollars.
For the Arab and Muslim world, the cost has been far greater. Hundreds of thousands of dead in Afghanistan, Iraq, Syria, Yemen, and Libya, civilian and soldier alike, pogroms against Christians, massacres, and millions uprooted and driven from their homes.
How has all this invading, bombing and killing made the Middle East a better place or Americans more secure? One May 2018 poll of young people in the Middle East and North Africa found that more of them felt that Russia was a closer partner than was the United States of America.
The fruits of American intervention?
We are told ISIS is not dead but alive in the hearts of tens of thousands of Muslims, that if we leave Syria and Afghanistan, our enemies will take over and our friends will be massacred, and that if we stop helping Saudis and Emiratis kill Houthis in Yemen, Iran will notch a victory.
In his decision to leave Syria and withdraw half of the 14,000 troops in Afghanistan, Trump enraged our foreign policy elites, though millions of Americans cannot get out of there soon enough.
In Monday’s editorial celebrating major figures of foreign policy in the past half-century, The New York Times wrote, "As these leaders pass from the scene, it will be left to a new generation to find a way forward from the wreckage Mr. Trump has already created."
Correction: Make that "the wreckage Mr. Trump inherited."


Patrick J. Buchanan is the author of Churchill, Hitler, and “The Unnecessary War”: How Britain Lost Its Empire and the West Lost the World. To find out more about Patrick Buchanan and read features by other Creators writers and cartoonists, visit the Creators Web page at www.creators.com.