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Volcán Popocatépetl

jueves, 24 de septiembre de 2015

OBAMA ENTRE EL BIEN Y EL MAL

El presidente de Estados Unidos llegó a ese puesto con la "bendición" del complejo militar-industrial y de seguridad, de Wall Street y de las grandes empresas y medios de comunicación estadounidenses.

Y esto fue así porque Obama recibió el apoyo, desde el inicio de su carrera política, de dos poderosas familias judías de Chicago, los Crown, dueños de la empresa de armas General Dynamics, y los Pritzker (una Pritzker, Penny, es hoy la Secretaria de Comercio del gabinete de Obama), dueños de la cadena de hoteles Hyatt.

Así también, James P. Rubin, hijo de Robert Rubin (actual presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, influyente “think tank” patrocinado por la familia Rockefeller, ex CEO de Citigroup y ex secretario del Tesoro de Bill Clinton), fue el principal recaudador de fondos de Obama en Wall Street.

Obama nombró como su primer secretario del Tesoro a Tim Geithner, ex presidente de la Reserva Federal en Nueva York (ex miembro de Kissinger y Asociados y del propio Consejo de Relaciones Exteriores) y alumno y protegido de Robert Rubin; y para substituirlo en su segundo período presidencial nombró a Jack Lew (ex director de Administración y Presupuesto en la Casa Blanca tanto con Obama, como con Bill Clinton), todos ellos miembros prominentes de la comunidad judía de Nueva York.

Así también, el principal estratega político en la campaña presidencial de Obama en 2008 fue un conocido consultor judío en materia electoral, David Axelrod; y de la misma forma una de las principales estrategas políticas de Obama durante su primer período presidencial fue Karen Kornbluh, también judía y protegida de Robert Rubin.

El actual alcalde de Chicago, Rahm Emmanuel, ex inversionista en Wall Street, fue el primer jefe de personal en la Casa Blanca (Emmanuel, miembro de la comunidad judía de Chicago, incluso hizo su servicio militar en Israel).

Ello explica por qué no importó a estos patrocinadores del joven Obama, el que este hubiera sido hijo de un keniano musulmán, que le puso como segundo nombre Hussein, ni que fuera hijo de una activista blanca de izquierda; tampoco que durante su niñez hubiera vivido en Indonesia (el país con el mayor número de musulmanes en el mundo), ni que durante su juventud y temprana madurez hubiera asistido a la iglesia de un conocido crítico del poder e influencia judías en Estados Unidos, Jeremiah Wright, pastor emérito de la Trinity Union Church of Christ de Chicago. Obama se distanció públicamente de él en 2008, y Wrigth por su parte se retiró desde entonces del ministerio de su iglesia.

De ahí que el poderoso lobby pro Israel no tuviera dudas de que Obama se comportaría a la altura de las expectativas de sus patrocinadores y “controladores”, tal como lo habían hecho Clinton y Bush.

Pero resulta que Obama no fue tan manipulable como se pensaba, y especialmente al iniciar su segundo período presidencial comenzó a decidir por su cuenta, esto es, sin los condicionamientos y exigencias (al menos no todas) del complejo militar-industrial y de seguridad, de Wall Street y del lobby pro Israel.

Y así, decidió retirar a las tropas estadounidenses de Irak, una vez que dicho país no quiso renovar el convenio de “inmunidad” para esas tropas (una verdadera “patente de corso” para que pudieran matar y violar derechos humanos de todos los iraquíes a placer); disminuyó la presencia militar en Afganistán; se negó a bombardear al ejército sirio a raíz del ataque con armas químicas a la población civil, supuestamente por parte del gobierno de Bashar el Assad, pero en realidad cometido por los propios rebeldes sirios, asesorados por turcos e israelíes.

Y el colmo de la rebeldía, fue el inicio de negociaciones, y su final conclusión, del acuerdo sobre el programa nuclear con Irán, apoyado por los otros miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (más Alemania), a pesar de la férrea e histérica oposición del gobierno israelí, del Partido Republicano y de buena parte del complejo militar-industrial y de seguridad de Estados Unidos (así como de la cadena de televisión Fox).

Si bien Obama representa a esos intereses del imperio estadounidense (finalmente para eso lo pusieron de presidente), en varias situaciones ha decidido que la visión neoconservadora, guerrerista, confrontacional de sus patrocinadores originales (el lobby pro Israel, Wall Street y la industria armamentista), está perjudicando en mayor medida a Estados Unidos en su conjunto (y por supuesto al mundo), en beneficio de unos cuantos grupos de poder y “aliados” que pretenden que los estadounidenses se desangren militar y financieramente y se desprestigien (aún más) políticamente, en beneficio de sus particulares intereses.

Ello no quiere decir, ni por equivocación, que Obama defiende el interés de la humanidad. Su interés es defender al imperio estadounidense y nada más.

Sin embargo, la forma en que la élite política, militar y económica de Estados Unidos ha estado haciéndolo los últimos 20 años, ha generado caos y problemas en el mundo; y enormes costos políticos, financieros y militares a Estados Unidos, por lo que Obama, y una parte reducida del establecimiento político de Washington, han decidido enfrentar a esos intereses, buscando otra forma de mantener al imperio, sin necesidad de entrar en permanente confrontación militar y ocasionando reiteradas crisis en diversas regiones del planeta, pero especialmente en el Medio Oriente.

Ello explicaría el por qué Obama está recibiendo con tanta apertura y buena voluntad al Papa, quien ha criticado duramente la aplicación permanente de la fuerza en las relaciones internacionales y se pronuncia por la resolución pacífica de las controversias; por qué no escucha los “cantos de sirena” que piden elevar el nivel de confrontación con China, y en cambio recibe en una visita de Estado al presidente de ese país, Xi Jinping, para tratar de des-escalar las muchas diferencias que hay entre ambos países; y por qué está dispuesto a reunirse con Vladimir Putin para tratar diversos conflictos (Siria, Ucrania, rearme en Europa del Este) que están llevando peligrosamente a ambas superpotencias a una posible confrontación bélica de incalculables consecuencias.


Todo pareciera indicar que Obama, si bien no puede alejarse de las prioridades que las élites política, militar y económica de su país le imponen (dominio sobre todo el planeta, proyección de fuerza militar, “liderazgo”, “excepcionalidad”, etc.), también intenta utilizar la fuerza de los otros países que resultan afectados por estas políticas (Rusia, China, Irán, el Vaticano, etc.), para contrarrestar estas presiones, que pueden salirse de control y llevar al mundo al borde de una Guerra Mundial, que esta vez sí sería la última. ¿El bien contra el mal?

martes, 22 de septiembre de 2015

PREOCUPACIÓN DE ESTADOS UNIDOS E ISRAEL POR PRESENCIA RUSA EN SIRIA

En los últimos días los gobiernos de Estados Unidos y de Israel se han puesto en contacto con el gobierno de Vladimir Putin, para expresar su preocupación, y en el caso de Washington, su oposición al envío de aviones rusos (S-30), vehículos militares y personal a la ciudad de Latakia, en el Norte de Siria, en donde además se están mejorando las condiciones de la base aérea que los rusos tienen ahí (así como también, un poco más al Sur, las instalaciones de su base naval en Tartus), con objeto de apoyar al ejército sirio de Bashar el Assad.
Esta decisión de Putin puede ser un "game changer" en la situación actual de Siria, pues recordemos que en las últimas semanas Estados Unidos había logrado (por fin), convencer al gobierno de Turquía de permitirle usar la base aérea en Incirlik para realizar los bombardeos contra las posiciones del Estado Islámico, y de la misma forma Francia, Gran Bretaña y Australia decidieron apoyar las misiones aéreas de Estados Unidos contra las fuerzas de los radicales islámicos en Siria.
Si bien la retórica de las potencias occidentales es que están atacando al Estado Islámico, la realidad es que con tal cantidad de aviones en el espacio aéreo sirio, lo que se estaría conformando en realidad es una zona de "no vuelo" para la aviación siria, que ha sido usada por Bashar el Assad como su principal arma contra los grupos rebeldes apoyados por Arabia, Turquía, Israel y las petromonarquías del Golfo, así como contra el Estado Islámico; en vista de que su ejército se ha ido mermando en esta lucha que ya supera los 4 años, y así también, la salida de hasta 4 millones de sirios del país, ha disminuido la población que puede ser utilizada para reclutamiento en el ejército.
Las fuerzas de Assad están concentradas en el sur-oeste y nor-oeste de Siria, tratando de proteger los principales centros urbanos del país, en donde se concentra la mayor cantidad de población, y en especial en donde están las minorías alawita, drusa y cristiana, que son los principales blancos de los rebeldes sunnitas y de los radicales islámicos (Al Nusra y el Estado Islámico).
De conformarse esa coalición aérea de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Australia, Israel (que bombardea posiciones de Hezbollah, aliada de Assad) y hasta cierto punto Turquía (que más bien está dedicada a bombardear a los kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán, que al Estado Islámico), entonces la aviación siria muy probablemente se podría encontrar con alguna de estas aeronaves, lo que propiciaría incidentes o hasta combates, lo que daría el pretexto perfecto para establecer abiertamente la "zona de no vuelo" para la aviación siria, con lo que el régimen de Assad perdería su arma más preciada.
De ahí que Putin decidió apoyar a Assad mandando a su propia aviación (más apoyo terrestre), para evitar que los occidentales, turcos e israelíes dominen por completo el espacio aéreo sirio.
De ahí que Obama y Kerry prácticamente obligaran al Secretario de Defensa Ashton Carter a reunirse con su homólogo ruso, D. Shoigu, para establecer un esquema de coordinación que permita a ambas fuerzas aéreas (de Estados Unidos y Rusia), operar en Siria, pero evitando encuentros desafortunados que pudieran llevar a un escalamiento del conflicto entre ambas superpotencias.
Lo mismo se puede decir de B. Netanyahu, que fue inmediatamente a Moscú (acompañado de su Jefe de Estado Mayor del Ejército, el General Eisenkot y el de la Inteligencia Militar, el General Halevi), para establecer también una coordinación en las operaciones que realizan ambos países, pues recordemos que Israel continuamente bombardea posiciones de Hezbollah (que ya opera dentro de Siria desde hace tiempo), y Rusia iniciará operaciones contra el Estado Islámico (y seguramente otros grupos rebeldes, como Al Nusra, apoyado por Israel).
Pero además, Netanyahu pretendió advertir a Putin de que el sofisticado armamento que está entregando a Siria, no debe caer en manos de Hezbollah, pues ello amenazaría directamente a Israel. Por supuesto Putin le aseguró que eso no sucederá, lo cual es mucho muy difícil que no ocurra, dada la gran colaboración que hay entre las milicias de Hezbollah y el ejército de Assad,. Baste recordar que en la guerra que Israel inició contra Hezbollah en 2006, invadiendo el Sur de Líbano, el orgullo de las Fuerzas de Defensa Israelíes, los tanques Merkava, fueron duramente golpeados con los misiles antitanque Kornet de fabricación rusa; y, en esa guerra cayeron cientos de cohetes rusos Katyusha sobre las fuerzas israelíes.
Así que Putin le habrá dado todas las seguridades que quiera Netanyahu, pero lo más probable es que Assad distribuya el material bélico que reciba como mejor le convenga a sus fuerzas armadas. Recordemos que Netanyahu también le advirtió a Medvedev en su momento (cuando fue presidente de Rusia), que no se le vendiera a Irán el sistema anti-aéreo S300, pues ello implicaría que Israel no podría bombardear las instalaciones nucleares iraníes o sus bases militares, sin enfrentar una amenaza mayúscula para su fuerza aérea. Medvedev se echó para atrás y aceptó las presiones de Israel y Estados Unidos; pero no así Putin quien al parecer ya envió a Irán la primera parte de dicho sistema anti-aéreo.
Putin no se va a dejar amedrentar por el belicoso Netanyahu, y menos cuando éste ataca a su aliado Assad, no sólo directamente, bombardeando posiciones del ejército sirio (por lo que también habló con Putin sobre esto, para evitar "daños colaterales rusos" que provoquen una respuesta rusa), ayudando a los "yihadistas" de Al Nusra y apoyando a trasmano al régimen de Poroshenko en Ucrania. Pero Putin, a diferencia de los pre candidatos republicanos a la presidencia, que afirman que no negociarían con los "enemigos de Estados Unidos" (llámese Rusia, China o Irán), el presidente ruso sabe que mientras más contacto tenga con sus enemigos (Estados Unidos, Israel, Europa Occidental), más conoce sus fortalezas y debilidades, y puede establecer mejor la estrategia para enfrentarlos, dividirlos o incluso llegar a acuerdos con ellos. Sin duda, la diplomacia rusa es más avezada y con mayor visión estratégica que las de los países occidentales e Israel.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Ukraine’s ‘Democratic’ Dictatorship
They’re banning journalists, books, movies, and even actors
by Justin Raimondo, September 21, 2015
ANTIWAR.COM

The media narrative about Ukraine – that the “Maiden revolution” was a democratic European-values oriented revolt against a tyrannical Russian-controlled puppet – has always been  a fairytale, largely perpetrated by the Western media in complicity with the US State Department and the European Union. Yet now that same media is being forced to reexamine their bias in the wake of the Ukrainian government’s banning of 34 journalists and seven bloggers from entering the country. The list of the banned includes journalists from Britain, Switzerland, Israel, Slovakia, Germany, Spain, Kazakhstan, Hungary, Estonia, Bulgaria, Germany, Latvia, Moldova, Macedonia, and Serbia.
Unlike most of the rest of the English-speaking news media, the Committee to Protect Journalists is reporting that the list of banned journalists represents but a portion of a larger blacklist consisting of 388 individuals and over 100 organizations forbidden from entering the country on the grounds of “national security” and an alleged threat to Ukraine’s “territorial integrity.” Here is the complete list (in Ukrainian). TheGuardian is reporting that the list also includes businesspeople and journalists from the United States.
After an uproar – not over the existence of such a list, but over the fact that three BBC reporters were included, along with two Spaniards who have been captured by the Islamic State in Syria, and a German writer – the six Western journalists everyone was making such a fuss about were removed from the list. The rest remain.
In his statement defending the ban, “President” Petro Poroshenko averred that the move to censor the international media was taken "in coordination with our partners from the European Union, the United States of America and other countries.” Which explains why we haven’t heard a word about this – not a peep of public protest – from the US State Department, or the EU, who authored the coup that brought Poroshenko to power in the first place.
I don’t know if I’m on the list, as I don’t read Ukrainian, but I have to say I’ll be verymuch disappointed to discover that I’m not – and I’ll be working assiduously to ensure that I’ll be added.  Hopefully this column will serve to wake the Ukrainian authorities up to the fact that I represent a threat to their dictatorship.
For a dictatorship it is: in a statement accompanying the ban, Poroshenko made it clear the move was “in response to the rebels’ plan to hold local elections in October and November in territory they control. ‘This adventurism and irresponsible decision requires our exact, coordinated reaction to the threat that has been created to the Minsk (peace) agreements.’”
Shorter Poroshenko: We don’t want the international media covering those elections.
And of course the Minsk agreements, both of them, call for local elections to be held in the disputed eastern part of the country, as well as a reasonable degree of autonomy for the rebellious region.
When the Western-backed coup overthrew the democratically-elected government of Viktor Yanukovich, I warned that – in spite of the Western media narrative depicting the “Maiden” rebellion as “democracy”-loving liberals – Ukraine was headed forauthoritarian rule. My prediction has been borne out several times over. The media crackdown in Ukraine is nothing new: the television journalist Ruslan Kotsaba was arrested on “treason” charges last year – for making a video opposing Ukraine’s conscription law. His story was ignored or buried in the Western media, and as far as I can tell he’s still in detention – facing a possible death penalty.
Speaking of the death penalty, the prominent writer Oles Buzina was murdered in cold blood recently, along with several opposition figures who – we were told – simply committed “suicide.” Not one word of protest was heard from those ubiquitous “democracy”-promoters in the West. People have been rounded up and jailed for their political views routinely in Poroshenko’s “democratic” utopia, and the silence in the West was deafening – until, that is, a couple of BBC journalists were banned from the country.
The irony is that BBC coverage of the Ukrainian civil war has been decidedly pro-Kiev, and at pains to take the Ukrainian government line that what is in fact a civil war is really a Russian “invasion.” Are the Ukrainians just stupid or did they get wind that one of the banned BBC’ers used to work for Russia Today, and was that a factor? We’ll never know, but I’m betting on the stupidity factor, never a loser when we’re talking about the Kiev coup leaders.
And it isn’t just journalists, bloggers, and NGOs who are being banned from Ukraine:actors, singers, movies, books – nothing and no one is safe from the prying eyes of the censors. (And it’s spreading here, in Canada and the United States.) Yet we in the West have heard very little about this – now why do you suppose that is?
The reason is because the US government and its European sock puppets have installed a friendly regime in Kiev, and are determined to subsidize and even protect the oligarch Poroshenko from his own people by military force – all under the guise of resisting “Russian aggression.” The reality is that the only real aggression taking place in Ukraine is the Kiev government’s directed at Ukrainian citizens, in the western provinces as well as in the east. Tens of thousands of young people are fleeing the country in order to avoid being conscripted into Poroshenko’s slave army, while the few remaining independent media outlets are being shut down by government decree.
And the worst is yet to come. Radical right-wing nationalists are gathering their swelling forces in a bid for power. Angry that the Europeans, led by Germany, are insisting on Poroshenko’s adherence to the Minsk accords, they are accusing the Kiev coup leaders of “betraying the revolution,” and have been staging violent protests in Kiev and around the country. The specter of fascism – real fascism, complete withneo-Nazi symbols and skinheads wielding truncheons – looms large over Ukraine.
Meanwhile, US “trainers” are in Ukraine, putting the neo-Nazi Azov battalion through their paces, and the Pentagon is dusting off war plans designed to confront nuclear-armed Russia.
This is utter madness. We have no business supporting the Ukrainian dictatorship and the idea of going to war with Russia is Strangelovian, to say the least. It is nothing short of criminal that Washington is provoking a showdown with Russia in the interests of a regime in Kiev that is as outright authoritarian as our own cold warriors imagine Russia to be.
Ukraine is on a path to unabashed fascist rule – and its rulers are taking us on the road to war. Who will stop this craziness before it’s too late?


viernes, 18 de septiembre de 2015

SEPTIEMBRE TRÁGICO

Hoy regresaron de Egipto los seis mexicanos que sobrevivieron al brutal ataque del Ejército egipcio a un grupo de turistas de nuestro país, que visitaba una zona del desierto al oeste de El Cairo, el pasado domingo 13 de septiembre. Otros ocho mexicanos fueron asesinados, así como los 4 guías egipcios.

La versión del gobierno egipcio es que las camionetas que trasladaban a los turistas eran muy similares a otras que los helicópteros del ejército perseguían y que eran de grupos islámicos radicales (al parecer identificados con el Estado Islámico), que justo en la mañana de ese domingo habían comentado en redes sociales, que acababan de atacar posiciones del ejército en esa zona.

Ya sea que los guías se hubieran equivocado en la ruta, adentrándose en una zona restringida, como lo menciona el gobierno de ese país; o que, como suele suceder, las fuerzas armadas de cualquier Estado, una vez que entran en combate, ya no distinguen amigos de enemigos y disparan a todo lo que se mueve a su paso, sin molestarse en verificar si a los que disparan son realmente objetivos militares o son civiles inocentes, la realidad es que el operativo del ejército refleja el talante del tipo de gobierno que dirige los destinos de Egipto, es decir, una dictadura. He ahí porque en las guerras las poblaciones civiles son las que más sufren, puesto que los militares no están para dilucidar quirúrgicamente quién es aliado y quien enemigo (y en ocasiones lo hacen con el claro objetivo de aterrorizar), y por ello los "daños colaterales" (eufemismo atroz para hablar de las muertes de inocentes) se elevan exponencialmente en conflictos convencionales o en enfrentamientos asimétricos como los que se dan contra grupos subversivos o terroristas.

Al mes de Septiembre se le considera en México el mes de la Patria, no sólo por el festejo del Grito de Independencia la noche del 15, y el desfile militar el 16, sino también porque en el calendario cívico se encuentra la gesta de los Niños Héroes que defendieron el Castillo de Chapultepec y fueron masacrados, en ocasión de la invasión estadounidense a nuestro país, el 13 de septiembre de 1847, que derivaría el 16 del mismo mes, en el izamiento de la bandera de Estados Unidos en el Palacio Nacional, justo el día en que se festejaría la independencia nacional.

Si bien en México, tan señalada derrota y humillación, ha querido ser salvada en los libros de historia oficial como una gesta heroica, por el sacrifico de unos adolescentes que estudiaban en el entonces Colegio Militar, y que era prácticamente ya la última línea de defensa de la Ciudad de México ante los invasores, la realidad es que esa fecha resulta ignominiosa por la afrenta que el pueblo de México sufrió entonces, perdiendo la soberanía nacional y a raíz de ello, más de la mitad del territorio a manos de los estadounidenses (que ahora se dicen "invadidos" por los mexicanos, que de alguna forma están regresando al territorio que alguna vez fue de su país).

Mañana 19 de septiembre es otra fecha trágica, pues se cumplen 30 años del sismo que devastó una parte de la ciudad de México, y ocasionó destrucción y muerte en diversos estados del centro del país (Michoacán, Jalisco, Colima, Guerrero, Estado de México). El terremoto de 8.1 grados en la escala de Richter, considerado el más destructivo en la historia mexicana, provocó miles de muertes (el gobierno reconoció oficialmente menos de 4000, pero diversas estimaciones consideran hasta 20 mil muertes; la cifra exacta nunca se supo), la destrucción de 250 mil viviendas y daños por un valor de 8 mil millones de dólares, así como miles de heridos.

El terremoto del 85 sirvió para que el pueblo de México se diera cuenta de la incompetencia de sus gobernantes, que reaccionaron tardía y burocráticamente, por lo que la población se organizó sola en las primeras horas de la tragedia, ante el pasmo de las autoridades; y por ello el 19 de Septiembre se puede considerar como un renacimiento de la sociedad civil, que ya había tenido un despertar durante el movimiento estudiantil de 1968, el cual sería brutalmente reprimido.

Precisamente en septiembre de 1968, destacan dos fechas emblemáticas, por lo que significaron como representación del autoritarismo príísta, cuando el Ejército tomó las instalaciones de Ciudad Universitaria el 18 de septiembre de ese año, deteniendo a más de 500 estudiantes, profesores y trabajadores que se refugiaban en dichas instalaciones.

Unos días después, el 24 de septiembre el Ejército tomaba por la fuerza las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional en el Casco de Santo Tomas, a sangre y fuego, hiriendo a varias decenas de estudiantes.

Como sabemos, este escalamiento de la violencia gubernamental contra los estudiantes llegaría a su clímax el 2 de octubre con la matanza en la Plaza de las Tres Culturas y con ello se lograría la "pacificación" del país, 10 días antes del inicio de los Juegos Olímpicos (12 de octubre).

Y una vez más, septiembre es el mes de las tragedias para el pueblo de México, pues el próximo 26 se cumplirá un año de la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa (y del asesinato de tres de ellos y de otros tres civiles), por parte de las policías municipales de Iguala y Cocula (en el estado de Guerrero), junto con sicarios del grupo de narcotraficantes conocido como Guerreros Unidos, con la complacencia (y quizás participación) de las autoridades estatales, la Policía Federal y el Ejército Mexicano.

Nuevamente la juventud mexicana siendo masacrada y/o desaparecida por instancias estatales, para defender un régimen espurio, criminal, corrupto y arrogante, que pretende lavarse la cara con la ayuda (que además es su obligación) brindada a los mexicanos agredidos en Egipto, pero que no puede dar respuesta a las miles de familias lastimadas por la violencia de criminales, ya sean narcotraficantes, policías o militares, que se benefician de la impunidad prevaleciente en todo el territorio nacional

Septiembre trágico en la historia del país. Ojalá ya no tengamos que sumar más fechas como éstas en este calendario del horror.


jueves, 17 de septiembre de 2015

ESTADOS UNIDOS CONTRA EL MUNDO

Cada vez resulta más atemorizante escuchar a esos precandidatos republicanos que buscan la nominación de su partido para la contienda por la presidencia el próximo año.
Ayer fue el segundo debate entre los 11 que tienen más puntos en las encuestas (antes se había realizado el de los 4 con menos puntaje: Rick Santorum, Lindsay Graham, George Pataki y Bobby Jindal), organizado por la CNN.
Caben varias reflexiones sobre lo que se desprende de las respuestas a distintas preguntas realizadas por los moderadores a los precandidatos, y por sus declaraciones sobre diversos temas.

Primero: Está claro que Mike Huckabee, Marco Rubio, Ted Cruz, Chris Christie y Carly Fiorina tienen un "cordón umbilical" con sus donadores y patrocinadores pro israelíes, pues constantemente se refirieron a la necesidad de proteger, ayudar y apoyar incondicionalmente a Israel; incluso llegando al extremo de Carly Fiorina señalando que lo primero que haría al llegar a la Oficina Oval de la Casa Blanca sería "llamar por teléfono a mi amigo Bibi Netanyahu", dando a entender que no dará un paso o tomará una decisión sin antes consultarlo con quien parece ser el verdadero jefe de ella y de estos precandidatos señalados antes. 
Esto refleja el nivel de condicionamiento (no sólo financiero, sino incluso mental), que estas personas tienen con el lobby pro Israel, que con ello demuestra el nivel de dominio que tiene sobre el establecimiento republicano en materia de política exterior y seguridad de Estados Unidos hacia el Medio Oriente, y el porqué de su frustración y enojo al no haber podido doblar a Obama en el caso del acuerdo nuclear con Irán, ni en la propuesta para bombardear al ejército sirio, a lo que Obama se ha negado consistentemente.

Segundo: A excepción de Rand Paul, todo el resto de los precandidatos está atrapado en la narrativa neoconservadora sobre la necesidad de enfrentar prácticamente todos los problemas y crisis internacionales a través de la proyección del poderío militar, de la intimidación y de provocar miedo en el resto del mundo (aunque ellos esconden este objetivo con el concepto de liderazgo y de "hacer que los respeten").
Esta manera de lidiar con el resto del mundo refleja el enorme temor que los republicanos en general tienen hacia "el otro", hacia "el diferente", por un lado; y por otro, su gran inseguridad en las propias fortalezas, pues prácticamente ven al mundo como un riesgo, un peligro, y no como una oportunidad. En su mente sólo existe la posibilidad de dominar o de lo contrario ser dominados. No parece haber opciones de cooperación, complementariedad, ayuda, multilateralismo, etc. Para ellos la "excepcionalidad", "el liderazgo", "la fortaleza" de Estados Unidos, radica en subordinar al resto del mundo a sus designios; cualquier cosa menos que eso es el desastre, "la debilidad", prácticamente la destrucción del país. Esa forma de ver el mundo sólo va a llevar a más confrontaciones, guerras y destrucción, en caso de que cualquiera de estas personas llegue a la presidencia de los Estados Unidos.

Tercero: Su desconocimiento del mundo, de otras culturas, de las realidades que se viven en distintas latitudes, es pasmosa. Son unos aldeanos, que sólo conocen el mundo a través de la interesada mirada de los medios de comunicación de su propio país (el mismo Donald Trump lo acepta sin ambages; él se documenta leyendo las revistas, viendo los programas de televisión), y a excepción de Jeb Bush y Marco Rubio que hablan español (quizás Ted Cruz lo entienda algo), no conocen otro idioma, y por lo tanto desconfían de aquellas personas que pueden comunicarse en distintas lenguas (el caso Trump es paradigmático nuevamente, pues ha criticado a Bush por contestar preguntas en español).

Cuarto: A excepción de John Kasich y Ben Carson, y en alguna medida Rand Paul y Jeb Bush, el resto no parece tener ninguna intención de entenderse, o al menos de intentar entenderse, con los demócratas, pues están dispuestos a desbaratar todo lo que haya logrado Obama en política exterior (acuerdo con Irán, reanudación de relaciones con Cuba, retiro de tropas de Irak y en alguna medida de Afganistán, etc.), o interior (propuesta para detener las deportaciones a jovenes estudiantes indocumentados, reforma al sistema de salud, aceptación de uso de marihuana para fines recreacionales en varios estados, etc.).

Quinto: En materia económica no hay claridad sobre lo que harán en materia de tratados comerciales y de servicios, como los que se están negociando con Europa (TTIP) y con varios países de la Cuenca del Pacífico (TPP), pues mientras Trump ha amagado con aumentar tarifas en materia de comercio exterior a los países con los que Estados Unidos tiene déficit comercial (China, Japón, México), los otros candidatos no han externado abiertamente cuál será su parecer respecto a dichos tratados o a la postura de Trump.
Así también, ninguno ha señalado cómo abatirá la deuda (19 millones de millones de dólares), y en materia fiscal existen diversas propuestas, todas con la intención de simplificar el cobro de impuestos, pero unos poniendo el énfasis en cobrar impuestos progresivos (Trump) y otros en impuestos al consumo (Huckabee).

En suma, temor hacia el mundo, disfrazado de "fortaleza"; desconocimiento de las realidades internacionales, expresado en desprecio hacia lo diferente; falta de claridad para retomar el camino del crecimiento económico y ninguna propuesta firme para rescatar a los grupos más desfavorecidos de la sociedad norteamericana (que crecen día a día), de su situación.

Y por supuesto, sigue resultando grave para México que se le vea como una de las "causas" de los problemas de Estados Unidos (migración indocumentada, grupos criminales, déficit comercial, pérdida de empleos por relocalización de industrias; incluso temor a "mexicanización" en materia cultural), y por ello se pretendan instrumentar políticas que afectaran, no a la subclase política corrupta y subordinada mexicana, ni a sus socios criminales y empresariales que son los que se aprovechan del sistema económico depredador y excluyente que existe en el país, sino a la mayoría de la población que sufrirá en carne propia la ira de estos "talibanes occidentales", fundamentalistas y xenófobos, que tratan de culpar al mundo de las barbaridades y errores que las propias élites política y económica de Estados Unidos han cometido a lo largo de décadas.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Is Russia Invading Syria?
If Washington won’t take on Islamists, Putin will
by Justin Raimondo, September 14, 2015
Antiwar. com

Having given up waiting for the supposedly “imminent” Russian assault on Kiev, which we’ve been told for lo these many months is coming down the pike momentarily, our new cold warriors are now in a frenzy over the sudden discovery of a Russian presence in Syria. It started in the Israeli media, and then spread outward in waves, emanating various levels of hysteria. Ynet “reported”:
“According to Western diplomats, a Russian expeditionary force has already arrived in Syria and set up camp in an Assad-controlled airbase. The base is said to be in area surrounding Damascus, and will serve, for all intents and purposes, as a Russian forward operating base.
“In the coming weeks thousands of Russian military personnel are set to touch down in Syria, including advisors, instructors, logistics personnel, technical personnel, members of the aerial protection division, and the pilots who will operate the aircraft.”
The Western media soon took up the cry: “The Russians are coming!” But by the time this old cold war meme spread to Reuters “thousands” had inexplicably shrunk down to what sounded more like dozens. Unnamed US officials pointed to “a small number of naval infantry forces.” Oh, but don’t worry, the Russians are coming: "They have started in small numbers,” one anonymous Lebanese source confided to Reuters, “but the bigger force did not yet take part.” Where is this “bigger force”? No doubt right behind those Russian troops who have been about to march on Kiev for the past year or so.
Aside from the inflated numbers of this “Russian expeditionary force,” there is also the overwrought response to the addition of a few more Russian advisors on the scene: after all, as Ishaan Tharoor points out in the Washington Post, there is nothing new about the Russian presence in Syria. They’ve been there since 1971, when Leonid Brezhnev signed an agreement with Hafez al-Assad, father of Bashar al-Assad, the current head of the Ba’athist regime. Russia has been a major source of weapons for the Syrian military, and many top Ba’athist officials were educated in the old Soviet Union. In short, there is nothing new about the Russo-Syrian alliance: Putin has backed Assad in his war against the Islamist rebels from the get-go.
So why is the media now in a frothy-mouthed frenzy over this latest “discovery” of Russian “aggression”? Why is John Kerry on the phone with the Kremlin warning them to back off?
ISIS is edging toward central Damascus, and is already in the suburbs. US airstrikes have been ineffective, and indeed the “everything’s coming up roses” scenario officially promulgated by the Obama regime has been thoroughly debunked by rebellious intelligence analysts, who have a far different story to tell.
The reality is that Washington’s real target in Syria isn’t ISIS, it’s Assad. The phony war against the Islamic State has enabled the would-be Caliphate to expand its control of territory until the very existence of the Ba’athist regime is now problematic. The US program that is supposed to be training “moderate” Islamist rebels wound up deploying around 50 “vetted” fighters – who were promptly killed and captured by Al Qaeda, including the leader. And their captors were more than likely former US-funded “moderates,” who have defected to ISIS and al-Nusra (Al Qaeda) in droves.
The US has repeatedly rejected Russian attempts to parlay a peaceful settlement that would include the Ba’athist regime, and specifically Assad, as one of the participants. The “moderate” rebels, such as they are, also reject such a proposal – and of course ISIS and al-Nusra, the Syrian affiliate of the official Al-Qaeda organization, are interested only in deposing the “infidel” Assad and slaughtering those Christians, Alawites, and Druze still resident in Syria.
Washington’s alignment with the Islamists goes much further, however, as the line between “moderate” Islamists and “extremists” – never clear to begin with – gets blurrier by the hour. For now we have none other than former CIA chief DavidPetraeus calling for an alliance with “moderate” elements in Al Qaeda.
“Members of al Qaeda’s branch in Syria have a surprising advocate in the corridors of American power: retired Army general and former CIA Director David Petraeus.
“The former commander of U.S. forces in Iraq and Afghanistan has been quietly urging US officials to consider using so-called moderate members of al Qaeda’s Nusra Front to fight ISIS in Syria, four sources familiar with the conversations, including one person who spoke to Petraeus directly, told The Daily Beast.
“The heart of the idea stems from Petraeus’s experience in Iraq in 2007, when as part of a broader strategy to defeat an Islamist insurgency the US persuaded Sunni militias to stop fighting with al Qaeda and to work with the American military.”
Given his former job, one has to wonder if this is a proposal or a defense of an ongoing policy. Before his disgrace in a sex-and-security scandal, Petraeus was certainly in a position to carry out this loopy idea. Indeed, he argued for arming the Syrian rebels, along with then Secretary of State Hillary Clinton and Defense Secretary Leon Panetta. Obama vetoed the plan, which would have put US arms in the hands of radical Islamists, but who knows what shenanigans Petraeus and his fellow spooks were up to before the President put the kibosh on his plan? We know that arms from fallen Libyan leader Moammar Qaddafi’s storehouses found their way to the Syrian battlefield. How did they get there? We know that entire platoons of US-trained “moderate” rebels defected to ISIS and al-Nusra almost as soon as they hit the battlefield – but who “vetted” them?
The Petraeus proposal merely makes explicit what was our covert policy all along: the destruction of Assad’s regime even if that means handing Syria over to the folks who brought down the World Trade Center and attacked the Pentagon.
The Russians have good reason to fear a jihadist state in Syria, what with the Chechen Islamists marauding throughout the Caucasus and central Asia. They are quite well aware that Washington would like to do to Putin what they’re doing to Assad – and that the West has no compunctions about allying with the heirs of Osama bin Laden in order to pull it off. US and British support to the Chechens is a matter of record – yet more evidence that the vaunted “war on terrorism” is just a façade for the same old regime-change game.
The Syrian government, in spite of its brutality, enjoys widespread support – after all, consider the alternative. It is also the only major fighting force on the ground resisting the advance of ISIS and Al Qaeda. To demand Assad’s ouster while claiming to fight “terrorism” is absurd. And remember that the same people who are self-righteously declaring “Assad must go” because he’s not a nice guy are openly backing the Saudis in their vicious assault on Yemen, where thousands are being slaughtered in a merciless air campaign made possible by US complicity.
This is where we are fourteen years after 9/11 – in a de facto alliance with radical jihadists who want to establish a “caliphate” in Syria.


viernes, 11 de septiembre de 2015


EL 11 DE SEPTIEMBRE

Hoy se cumplen 14 años de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, que dejaron más de 3000 muertos.
A partir de esa fecha la maquinaria militar y propagandística de los Estados Unidos y sus principales aliados, así como buena parte de su economía, se enfocaron a una "Guerra contra el Terrorismo", que hasta la fecha ha provocado la destrucción y el caos en el Medio Oriente (Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Pakistán) y el Norte de Africa (Libia, Somalia, el Sinaí en Egipto), ya que el objetivo no sólo fue destruir a los supuestos autores de esos atentados (Al Qaeda), sino también a los que la cábala de neoconservadores que en ese momento dominaban al establecimiento político de Washington (Cheney, Rumsfeld, Perle, Feith, Wolfowitz, Abrahams, Kagan, etc.) habían definido como los patrocinadores del "terrorismo" en el mundo (los regímenes de Irán, Irak, Siria, Libia, Afganistán, además de Corea del Norte).
Así, lo que al principio se presentó como un contragolpe al recibido por parte de una organización terrorista que había nacido a instancias de las propias agencias de inteligencia de Estados Unidos y gracias a la ayuda del gobierno norteamericano (Al Qaeda y su dirigente Osama Bin Laden se formaron a inicios de los años 80 del siglo pasado para combatir a los soviéticos, que habían invadido Afganistán, y fueron ayudados económica y militarmente por Estados Unidos y Arabia Saudita), se convirtió rápidamente en el pretexto para destruir los regímenes que los neoconservadores consideraban como enemigos de Estados Unidos y especialmente, como enemigos de Israel.
Claro que para darle una justificación ética a dicha política intervencionista, se invocó la necesidad de expandir la democracia en el Medio Oriente, lo que generaría una mayor estabilidad y bienestar para esa región. Pero esa promoción de la democracia a través de bombardeos y destrucción de sociedades completas, sólo iba dirigida contra los regímenes que no se habían subordinado a la hegemonía estadounidense-israelí, ya que si de expandir la democracia se tratara, también se debió bombardear y destruir las tiranías que están en el poder en Arabia Saudita, Egipto (entonces con Mubarak y ahora con Al Sisi), Kuwait, Emiratos Arabes Unidos, Qatar, Bahrein y Omán. El caso es que estos países (inventados por el colonialismo europeo) no son tocados, ni molestados por Occidente, a pesar de las múltiples violaciones a los derechos humanos que se cometen ahí; ni por el autoritarismo exacerbado que aplican las casas reales o los dictadores (en el caso de Egipto) sobre su población.
Y qué decir de Israel, que es un Estado donde se aplica la discriminación sobre la población no judía de manera oficial (en leyes, reglamentos, prácticas cotidianas), que viola constantemente las resoluciones de la ONU con respecto a los territorios ocupados palestinos y que realiza matanzas indiscriminadas contra dicha población, sin ser sancionado de ninguna forma práctica por la comunidad internacional. 
Así, los atentados del 11 de septiembre han sido la justificación para llevar adelante una política de intervención militar de parte de Estados Unidos, Israel y en alguna medida sus aliados europeos y las monarquías autoritarias de Arabia y del Consejo de Cooperación del Golfo, con los siguientes objetivos:
1) Se reafirma la hegemonía política, militar y económica de Estados Unidos e Israel en Medio Oriente y el Norte de Africa, evitando así que algún otro poder regional (Irán o Turquía, por ejemplo), o extra regional (Rusia o China) puedan ponerla en peligro.
2) Se mantiene la ficción de que la principal amenaza para el mundo es "el terrorismo radical islámico" (ahí está la creación del Estado Islámico, Boko Haram en Nigeria, etc.), con lo que se justifica la presencia militar de Estados Unidos en todo el planeta (casi mil bases alrededor del mundo); la permanente destrucción de la sociedad palestina en Gaza y Cisjordania por parte de Israel (con su consecuencia que es el expansionismo territorial israelí); la explotación de los recursos naturales del área (principalmente petróleo y gas), por parte de las trasnacionales de Occidente, y el gasto militar creciente que beneficia al complejo militar-industrial-de seguridad de Estados Unidos, Israel y sus aliados (Gran Bretaña, Francia, Canadá y Australia, principalmente).
3) Se dicotomiza la política internacional entre los países que están contra el terrorismo y aquellos que no apoyan esta "guerra", con lo que se plantea un conflicto artificial entre los que son aliados de Occidente y aquellos que se le oponen. Se eliminan los matices y sólo hay blanco o negro ("están con nosotros o están contra nosotros").
4) Se mantiene a las sociedades de Occidente (Estados Unidos, Israel, Europa Occidental) "amenazadas" por este supuesto monstruo de mil cabezas que es el terrorismo, lo que justifica un Estado orwelliano en materia de seguridad, omniabarcante, intrusivo y abusivo, pues la seguridad se coloca por encima de los derechos humanos y las libertades civiles.
5) La continua preocupación por la seguridad, desplaza de las prioridades nacionales e internacionales, problemas más acuciantes para las sociedades del mundo como la desigualdad, la pobreza, la inequitativa distribución del ingreso, la destrucción del medio ambiente, etc. Con ello las clases dirigentes de Occidente pueden seguir difiriendo las soluciones de fondo, a estos problemas mundiales.
En suma, el 11 de septiembre (1), constituyó el inicio de una política deliberada de control militar y político, para asegurar la hegemonía estadounidense en el mundo y la de Israel en el Medio Oriente.
Sin embargo, no todas las piezas de este rompecabezas han quedado como la cábala de neoconservadores tenían planeado que sucediera, pues por ejemplo, a pesar de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha sostenido en términos generales estos objetivos, se negó a mantener la guerra permanente en Medio Oriente, y retiró tropas de Afganistán e Irak; se negó a bombardear al ejército sirio y ha logrado concretar un acuerdo con Irán sobre su programa de energía nuclear, que permite a este país evitar (al menos por un tiempo) la amenazas israelíes y de los neoconservadores que pretendían destruirlo, tal como hicieron con Irak, Libia y Afganistán.
Así también, Rusia no se ha retirado por completo de la región y sigue apoyando al régimen de Bashar el Assad que se niega a ser derrotado por esta misma coalición de Occidente, junto con las monarquías sunnitas que pretenden seguir ejerciendo su hegemonía en la región.
Si bien es cierto que existe una fuerte posibilidad de que la llegada de un presidenta republicano a la Casa Blanca en 2017 pueda profundizar la política neoconservadora que ha llevado el caos deliberado y la destrucción a dicha región del mundo, también es posible que mientras eso sucede, Irán logre fortalecer su posición económica y política, con la implementación del acuerdo alcanzado con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU (más Alemania); y que la crisis de los refugiados que todas estas guerras, intervenciones y surgimiento de grupos radicales como el Estado Islámico, ha generado para el continente europeo, pueda obligar a los gobiernos de la Unión Europea a presionar por una salida pacífica al conflicto en Siria, con lo que los designios de los promotores de la guerra se verían obstaculizados.
Por ello, los próximos meses serán decisivos para saber en qué medida se ha podido detener la maquinaria de destrucción desatada desde Washington y Tel Aviv, y cómo los pueblos del Medio Oriente y Norte de Africa pueden evitar seguir en esta espiral de confrontación y muerte diseñada e impulsada a partir de los trágicos sucesos del 11 de septiembre del 2001.

(1) Más allá de que la teoría de la conspiración relativa a que 19 árabes con cutters pudieron secuestrar aviones comerciales, manejarlos como expertos (cuando sólo habían tomado clases de aviación por tres o cuatro meses en avionetas), burlar las medidas de seguridad de 16 agencias del gobierno de Estados Unidos -que no reaccionaron sino hasta que el último ataque terminó, y derrumbar las Torres Gemelas de Nueva York como si fuera una demolición controlada; resulta, por inverosímil, una burla al pueblo de Estados Unidos y al mundo.